- Se les acusa de un delito de desórdenes públicos

El juez ha enviado a prisión a tres de los ocho detenidos por los incidentes protagonizados la noche del jueves. Se les acusa de un delito de desórdenes públicos. Las otras cinco personas han quedado en libertad con cargos.
El juzgado en funciones de guardia de detenidos en Sevilla ha ordenado el ingreso en prisión provisional para tres de las ocho personas que han sido detenidas como consecuencia de los incidentes registrados en la conocida Madrugá sevillana.
Se les acusa de un delito de desórdenes públicos. Las otras cinco personas han quedado en libertad con cargos
En concreto, el juez ha acordado prisión provisional para los tres detenidos que portaban barras metálicas, por los presuntos delitos de desórdenes públicos agravados, tipificados en los artículos 557 y 557 bis 3 del Código Penal, según han informado fuentes judiciales, que han explicado que las otras cinco personas han quedado en libertad con cargos.
A cuatro de estas cinco personas que han quedado en libertad provisional se les atribuyen presuntos delitos de desórdenes y contra sentimientos religiosos, según han indicado las mismas fuentes. Por otro lado, el restante de esos cinco detenidos ahora en libertad con cargos fue objeto por la mañana de un procedimiento urgente por un supuesto delito contra los sentimientos religiosos del artículo 523 del Código Penal.
"INTENCIÓN DE ALTERAR EL ORDEN"
Se trata de un hombre de origen senegalés, según se ha informado en la rueda de prensa que por la tarde han ofrecido el concejal delegado de Seguridad del Ayuntamiento de Sevilla, Juan Carlos Cabrera, y el subdelegado del Gobierno en Sevilla, Ricardo Gil-Toresano.
Según el Ministerio Público, este hombre, identificado como P.M.D., con ocasión de la salida procesional de la hermandad de la Esperanza de Triana, y cuando circulaba por la calle Reyes Católicos, "con intención de alterar el normal desarrollo de la procesión, empezó a gritar a la comitiva cuando pasaba el paso de misterio 'Alá es grande', manifestaciones que repitió en multitud de veces", generando "el lógico desasosiego a los cofrades y al público en general"