
¿Y si en vez de una relajación de la guerra comercial el presidente de EEUU, Donald Trump, apuesta por intensificar las tensiones arancelarias con otros países? La cuestión está sobre la mesa, quizá nunca ha dejado de estarlo, y el temor del mercado no es para nada infundado teniendo en cuenta cinco cuestiones que invitan a pensar en que es una probabilidad nada desdeñable.
"La fortaleza de los mercados, la resiliencia de la economía estadounidense, el aumento de los ingresos aduaneros, la actitud de apaciguamiento de los socios comerciales y un contexto político favorable apuntan a una mayor escalada de las tensiones comerciales", destaca Dennis Shen, presidente del consejo macroeconómico de Scope Ratings.
Todas estas cuestiones, incide, dan margen a Trump para intensificar los aranceles, lo que podría consolidar un "sistema comercial desigual" y acabar por restar 0,7 puntos porcentuales al crecimiento mundial a medio plazo.
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El impacto sobre EEUU es solo ligeramente mayor, de 0,9 puntos, mientras que en la economía de la UE habrá efecto más moderado, de 0,4 puntos. En cualquier caso, en Scope han reducido su previsión de crecimiento global para 2025 en 0,4 puntos, hasta el 3,0%.
Así explica Shen cada una de las cuestiones antes mencionadas:
1. Los mercados incentivan asumir riesgos
"Con las bolsas estadounidenses en máximos históricos o cercanos a ellos, el presidente Donald Trump tiene margen para arriesgarse a cierta impopularidad", comenta el experto de Scope.
De hecho, señala, uno de los principales contrapesos a su mandato ha sido la presión que sus políticas ejercen sobre los mercados de capitales. "Cada vez que se producen ventas masivas, aparece inevitablemente la llamada 'Trump put'. Los mercados se han vuelto complacientes frente a las idas y venidas en la política comercial de EEUU y cada vez muestran más indiferencia hacia sus consecuencias económicas", asevera.
Aunque, dice, "el alivio de este 'corsé' impuesto por los mercados eleva el riesgo de nuevas escaladas en los conflictos comerciales". Tal y como explica Shen, la volatilidad financiera se sitúa en mínimos de varios años, "lo que sugiere que los mercados ya no perciben los aranceles generalizados del 15%-20% recientemente planteados por Trump como un castigo, sino como la nueva normalidad".
2. Una economía estadounidense resiliente
Por otro lado, comenta, el PIB del segundo trimestre de EEUU repuntó un 0,7%, y las previsiones anticipan un crecimiento positivo en el tercer trimestre.
En Scope han rebajado su previsión de crecimiento para la primera economía del mundo al 1,8% en 2025, pero esta cifra sigue superando la de la mayoría de las economías avanzadas. Para 2026, en cambio, han elevado la previsión al 2,1%.
"A pesar de que los aranceles actuales son mucho más altos que en décadas recientes, aún no alcanzan niveles que impongan embargos efectivos a las importaciones o que provoquen pérdidas económicas severas", apunta Shen. Además, incide, las subidas de precios derivadas de mayores barreras comerciales "han tardado más de lo esperado en trasladarse de forma significativa a la inflación".
3. Los mayores ingresos aduaneros ayudan a recortar el déficit fiscal
En cuanto a los datos del Tesoro de EEUU, muestran que los ingresos por derechos de aduana alcanzaron un récord de 66.000 millones de dólares en el segundo trimestre, a los que se sumaron otros 28.000 millones en julio.
"Esto contrasta con promedios mensuales inferiores a 7.000 millones el año pasado", dice el experto de Scope, que opina que este flujo de ingresos "contribuye a contener el creciente déficit público estadounidense, que estimamos en un elevado 5,4% del PIB este año".
4. Las respuestas de los socios comerciales han sido limitadas y bilaterales
También Shen apunta que pese a las múltiples amenazas de represalias, solo China y Canadá han respondido de forma significativa a los aranceles de EEUU. "Muchos otros gobiernos, incluidos el Reino Unido y la Unión Europea, han evitado escalar el conflicto, temerosos de dañar las normas del comercio multilateral, las cadenas de suministro globales, y de agravar la ralentización económica y la inflación".
Los socios comerciales han optado por comprometer más de un billón de dólares en inversiones en EEUU para apaciguar a Trump y frenar la escalada, además de reducir aranceles a las importaciones estadounidenses y facilitar el acceso de sus productos a sus mercados, recuerda este experto.
Asimismo, comenta que "la dependencia de las garantías de seguridad de EEUU -y la disposición de Washington a retenerlas- ha obligado a muchos países, incluida la propia UE, a ceder terreno". De hecho, la preferencia de Trump por negociaciones bilaterales frente a las multilaterales "ha limitado las represalias y fomentado la competencia dentro de los bloques regionales por obtener condiciones comerciales preferentes con EEUU".
Por eso, en su opinión, mientras las respuestas sigan siendo bilaterales y no multilaterales "la guerra comercial tiende a favorecer a Washington".
"La brecha cada vez mayor entre los aranceles impuestos por EEUU y los aplicados por sus socios, tanto contra Estados Unidos como entre ellos mismos, ha creado un sistema comercial global de dos niveles, que podría fortalecer las condiciones comerciales relativas de EEUU a largo plazo, ayudando a contener sus déficits comerciales anuales", comenta.
5. La política interna favorece la escalada
En último lugar, Shen cree que las preocupaciones del Partido Republicano sobre posibles grandes pérdidas en las elecciones legislativas de medio mandato de 2026 se han atenuado, dado que la aprobación del presidente se mantiene en torno al 90% entre los votantes republicanos.
Es más, la aprobación del 'Big Beautiful Bill' ha "reforzado", bajo su punto de vista, el "capital político" del presidente.

