
El desarrollo económico de España destaca sobre muchos otros países de la eurozona. De hecho, el crecimiento de nuestro país encadena cuatro años al alza y sigue liderando la región, superando las expectativas tanto del Gobierno como de los organismo nacionales e internacionales. "El sentimiento del mercado hacia España se está volviendo cada vez más positivo".
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Así lo aseguran en DWS, basándose en que la evolución de los diferenciales de los bonos del gobierno español sobre los 'bunds' alemanes.
"El diferencial a diez años se ha reducido de alrededor de 135 puntos básicos, hasta situarse a poco menos de 60 puntos básicos, desde el máximo intermedio en julio de 2022. Entre los países de la periferia de la eurozona, solo Portugal tiene un diferencial más bajo. Incluso los OAT franceses se negocian a un diferencial más alto", destacan.
España cerró 2024 registrando un crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) del 3,2%, cinco décimas más que en 2023, después de mantener el ritmo y crecer un 0,8% en el cuarto trimestre, según el avance de datos de Contabilidad Nacional publicado por el Instituto Nacional de Estadística (INE).
El dato de 2024 es superior a las estimaciones del propio Gobierno, que en sus últimas proyecciones apuntaba a un crecimiento de nuestro país del 2,7%.
También se coloca por encima de las previsiones del Banco de España, que calculaba que España crecería un 3,1%, y de los cálculos de otros organismos como la Comisión Europea, el Fondo Monetario Internacional (FMI) o la OCDE.
El Ejecutivo nacional ya ha elevado hasta el 2,6% la previsión de crecimiento económico para 2025, al tiempo que mantiene en el 2,2% su estimación de expansión para 2026.
Contrasta con la zona euro, que moderó su ritmo de crecimiento en el cuarto trimestre de 2024 hasta estancarse (0%) en comparación con los tres meses anteriores, según la primera estimación publicada por Eurostat.
"Estas cifras son aún más impresionantes si tenemos en cuenta las devastadoras inundaciones en la provincia de Valencia, que podrían haber provocado una reducción del crecimiento", comentan en DWS en relación a España.
Añaden que "los principales impulsores de esa aceleración fueron el número récord de turistas extranjeros, el hecho de que el sector hotelero y de la restauración fue capaz de compensar las pérdidas sufridas durante la crisis de la Covid y la afluencia de inmigrantes, que cubrieron vacantes y compensaron, al menos parcialmente, el envejecimiento de la población".
Desde la firma esperan que el mercado laboral saludable continúe apoyando el consumo y la inversión hasta bien entrado el año 2025, manteniendo así el impulso de crecimiento positivo.
Por su parte, en Nomura coinciden en la idea de que "el mercado probablemente esté subestimando el importante papel que España podría desempeñar en el medio plazo para apoyar el crecimiento de la zona euro, creyendo que su fortaleza reciente es solo temporal y se debe al turismo".
Aunque es cierto que el turismo sigue siendo un motor clave, los datos de 2024 indican que el crecimiento es más amplio y estructural. "La continua fortaleza de la demanda interna (es decir, el consumo de los hogares y la inversión fija) subraya que la mayor resiliencia de la economía española es algo más que el turismo. Además, el mercado laboral español es sólido", dicen.
Prevén que España seguirá "obteniendo mejores resultados en los próximos meses", aunque reconocen que "no es inmune a la reciente debilidad cíclica observada en toda la zona euro". Sobre la economía de la región, piensa "que el consenso sobre la recuperación impulsada por el consumidor no será tan pronunciado y que los aranceles estadounidenses afectarán al sector manufacturero europeo, que ya está en dificultades".

