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Nadia Calviño, ministra d'EconomiaCONGRESO

El Gobierno ha rescatado esta semana una de las últimas medidas que puso en marcha el exministro Román Escolano. El departamento que dirige Nadia Calviño ha sometido a audiencia pública el anteproyecto de ley de medidas para la transformación digital del sistema financiero. Es decir, la norma que regulará la puesta en marcha del ‘sandbox’ regulatorio de la banca y las fintech.

De este laboratorio de pruebas de regulación se lleva hablando meses, pero hasta ahora no estaba muy claro cómo será su puesta en marcha. Una vez que el Ministerio de Economía y Empresa ha lanzado la propuesta a la espera de comentarios de ciudadanos, organizaciones y autoridades se van vislumbrando los ejes en torno a los que girará este entorno de pruebas.

Este espacio controlado de ensayos será en realidad un conjunto de reglas que amparan la realización de pruebas de manera controlada y delimitada, por lo que en ningún caso albergará una prestación de servicios habitual e indefinida. Así, un 'sandbox' permite realizar pruebas de productos o servicios bien con exención total o parcial de algunas normas o bien con el compromiso de las autoridades de que no se tomarán medidas contra los participantes si se cumplen una serie de reglas.

Las personas o empresas interesadas en formar parte del ‘sandbox’, que recibirán el nombre de ‘promotores’, deberán presentar un proyecto piloto. Estos promotores no solamente serán bancos y empresas de tecnología (fintech), sino que también podrán ser candidatos los pilotos de centros de investigación.

PROYECTOS INICIADOS

Al iniciar el proceso, los promotores deberán suscribir con las autoridades un documento en el que se incluirán los términos para realizar las pruebas. Para pedir su incorporación al ‘sandbox’ deberán presentar una solicitud acompañada de una memoria justificativa en la que se explique el proyecto. Los promotores deberán tener domicilio fiscal en la Unión Europea durante todo el tiempo que duren las pruebas y tendrán que presentar proyectos suficientemente avanzados.

No valdrá cualquier idea. Los proyectos deberán ir destinados a mejorar el cumplimiento normativo o bien suponer un eventual beneficio para los usuarios a través de una mejora de la calidad y de las condiciones de acceso. También podrán intentar aumentar la protección de la clientela, incrementar la eficiencia de las entidades o los mercados o crear mecanismos para la mejora de la regulación o la supervisión financiera.

El Banco de España, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) y la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones (DGSFP) actuarán como autoridades supervisoras. No obstante, también lo serán otras instituciones que tengan competencias sobre el ámbito financiero y las directamente afectadas por los asuntos que se traten en los proyectos.

Si en un piloto colaboran entidades ya autorizadas para ejercer una actividad, se podrán establecer medidas para delimitar las pruebas respecto a la actividad financiera ordinaria y los promotores de proyectos que hayan sido interrumpidos durante los dos años anteriores no podrán acceder al ‘sandbox’, según detalla el borrador de la norma.

SELECCIÓN DE PROYECTOS

En el plazo de un mes desde que finalice el plazo de solicitud, las autoridades evaluarán las candidaturas y seleccionarán los proyectos que cumplen con los requisitos. Más tarde se elegirán algunos que recibirán una evaluación previa favorable.

Cuando el proyecto obtenga esta evaluación, tendrá lugar un protocolo de pruebas entre el promotor y la autoridad en el que se aclararán la limitación del volumen y el tiempo de realización de la prueba, así como la información relativa a las fases y objetivos del proyecto, los recursos de los que dispone el promotor y las garantías para cubrir una eventual responsabilidad (seguros, avales o fianzas).

Una vez firmado el protocolo y recabado el consentimiento de los participantes, podrán empezar las pruebas. Los usuarios que participen en el proyecto podrán dejarlo en cualquier momento y no tendrá que indemnizar al promotor. Si sufrieran un daño, la responsabillidad sería asumida exclusivamente por el promotor.

El proyecto estará vigilado por un monitor designado por los supervisores. Las autoridades podrán decretar la suspensión o el fin del piloto si se producen incumplimientos de la norma. Al finalizar el proyecto, el promotor deberá dar cuenta de los resultados en una memoria, tras lo cual podrá pedir autorización para comenzar la actividad ensayada.

BUENA ACOGIDA

La puesta en marcha de este ‘sandbox’ había sido reclamada durante meses por algunos actores del sector financiero. Uno de ellos ha sido la CNMV, que en su Plan de Actividades de este año ya preveía la creación de un entorno de pruebas regulatorias para el sector financiero.

Algunas entidades, como BBVA, han reclamado en alguna ocasión que se creara este entorno de pruebas para fomentar la innovación financiera, una de las prioridades del banco. Su consejero delegado, Carlos Torres, pidió hace un mes avanzar en el ‘sandbox’ para desarrollar tecnologías como el blockchain y situar a España a la cabeza de la innovación financiera.

La banca ha lamentado en algunas ocasiones la falta de regulación adaptada a las nuevas realidades empresariales, una carencia que podría suplirse con este laboratorio de ensayos. No es una idea nueva, pues países como Reino Unido o Singapur ya cuentan con iniciativas similares.

De cara a la creación de este 'sandbox' en España, la patronal bancaria va más allá. La Asociación Española de Banca (AEB) ya ponía sobre la mesa el pasado mayo la necesidad de que a medio plazo se cuente con un entorno de pruebas común en Europa, dada la naturaleza "global y transfronteriza" del negocio bancario. En todo caso, desde la patronal ven necesario que España adopte una solución nacional propia hasta que llegue el marco común.

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