
El sector manufacturero español se deteriora y, en junio, "los datos indicaron una contracción", según el índice PMI, que, ajustado estacionalmente, cayó en junio por debajo del nivel de ausencia de cambios de 50 (que separa el crecimiento de la contracción) por primera vez en tres meses.
"A medida que los nuevos pedidos cayeron notablemente y la producción se redujo ligeramente por primera vez en tres meses. Se observaron nuevamente indicios de una moderación de la acumulación de stocks de seguridad que fue evidente a principio de año, mientras que las empresas indicaron que los elevados precios de venta tuvieron un impacto negativo en la demanda", señalan en S&P Global Market Intelligence.
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Al situarse en 49,7, frente a 51,2 registrado en mayo, el índice PMI reflejó una contracción marginal de las condiciones operativas.
Como explican, el descenso se debió en gran medida a una caída acelerada y marcada de los nuevos pedidos. Las empresas encuestadas siguieron señalando que la demanda del mercado se vio afectada negativamente por la incertidumbre, principalmente en relación con el conflicto en Oriente Medio. Esto provocó, en algunos casos, una paralización total de la actividad y el aplazamiento de la toma de decisiones.
También se observó una reducción de la demanda asociada a la acumulación de stocks, mientras que las empresas comentaron sobre el impacto negativo que los elevados precios cobrados tuvieron en las ventas.
Los pedidos de exportación disminuyeron por motivos similares y registraron el ritmo de contracción más fuerte desde marzo. Debido a la disminución del volumen de nuevos pedidos, la producción se redujo por primera vez en tres meses. No obstante, las empresas experimentaron un exceso de producción frente a las ventas, lo que les permitió incrementar ligeramente sus inventarios de almacén.
De hecho, los stocks de productos terminados aumentaron en junio por primera vez en 19 meses. La incertidumbre derivada del conflicto en Oriente Medio y la reciente evolución desfavorable de las ventas hicieron que la confianza se mantuviera por debajo de su nivel habitual en junio, a pesar de haber repuntado ligeramente hasta alcanzar su máxima en cuatro meses.
Factores similares llevaron también a algunas empresas a reajustar estratégicamente su capacidad productiva mediante recortes de empleo. En general, los niveles de dotación de personal se redujeron por décimo mes consecutivo, aunque de forma leve.
La debilidad de las tendencias actuales de la producción y los nuevos pedidos también llevó a las empresas a reducir su actividad de compras por séptimo mes consecutivo y al ritmo más fuerte en más de un año. En su lugar, las empresas recurrieron a sus stocks existentes y, dado que volvieron a producirse retrasos en el suministro de los insumos solicitados, los stocks de compras se redujeron moderadamente por noveno mes consecutivo.
En cuanto al desempeño de los proveedores en junio, se volvió a sentir con fuerza el impacto del conflicto en Oriente Medio en las cadenas de suministro. Si bien los plazos de entrega de los proveedores mejoraron ligeramente respecto al récord registrado en mayo, siguieron deteriorándose en una magnitud históricamente elevada. Las empresas informaron que las cadenas de suministro continuaron bajo una presión considerable, siendo frecuentes los retrasos en los transportes marítimos y la escasez de stocks en las unidades de los proveedores.
Asimismo, también se informó que los precios de los proveedores siguieron aumentando en junio, manteniendo elevada la inflación de los costes, a pesar de una moderación significativa respecto a la máxima de cuatro años registrada en mayo. Se señaló que el impacto de los altos precios del petróleo y el gas, derivados del conflicto en Oriente Medio, estaba impulsando al alza los precios de una amplia gama de productos de los proveedores. Del mismo modo, los fabricantes optaron por incrementar sus tarifas y los últimos datos muestran el aumento más fuerte de los precios cobrados desde octubre de 2022.
"Los precios cobrados aumentaron al ritmo más rápido desde el otoño de 2022, lo que ha generado ciertas presiones inflacionistas incómodas en la cadena de suministro tras el choque energético y de suministro que disparó los precios de los insumos manufactureros durante la primavera. No obstante, en junio se produjeron algunos progresos positivos en este ámbito, ya que los precios de los insumos aumentaron a un ritmo notablemente más lento (aunque de todas formas sigue elevado)", añaden en S&P Global Market Intelligence.
De cara al futuro, creen que "los recientes avances para poner fin al conflicto en Oriente Medio podrían contribuir a aliviar aún más algunas de estas presiones inflacionistas. Aunque las empresas mantienen cierta cautela al evaluar las perspectivas, ya que el nivel de confianza sigue por debajo de la tendencia y se han vuelto a recortar tanto el empleo como las compras. De hecho, cabe esperar presiones en la producción a corto plazo debido al desajuste entre los pedidos y la producción registrado en junio, el cual provocó el primer aumento de los stocks de productos terminados en más de año y medio".