La cuenta atrás de Yellen: inaugura la era Trump con su caducidad a la vista

La Reserva Federal culmina este miércoles la primera reunión monetaria de 2017

  • No se esperan cambios en los tipos de interés, que seguirían en el 0,50-0,75%
  • El mercado estará pendiente de las pistas que aporte sobre cuándo volverá a elevarlos
Pedro Calvo
Bolsamania | 01 feb, 2017 14:00 - Actualizado: 14:27
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La presidenta de la Fed, Janet Yellen, en la rueda de prensa posterior a la reunión de diciembre.

Salvo sorpresa, Janet Yellen dejará la presidencia de la Reserva Federal (Fed) dentro de 367 días. Por eso, este miércoles culminará la que puede ser la primera de sus últimas reuniones de política monetaria al frente del banco central de Estados Unidos, que coincide además con la primera de una nueva etapa, la de Donald Trump al frente de la Casa Blanca, en la que no parece que vaya a participar durante más de un año.

Porque justo eso, poco más de un año, hasta el 3 de febrero de 2018, es lo que le queda al mandato que inició en febrero de 2014. Y porque justo eso, poco más de un año, es lo que parece que Trump está dispuesto a aguantarla en el cargo. Si, como está demostrando hasta ahora, el republicano cumple lo que dijo durante la campaña, no la propondrá para un segundo mandato, con lo que Yellen estrena el año con una fecha de caducidad muy clara.

Por delante, ocho o, como mucho, nueve cónclaves monetarios. Como el que terminará este miércoles, y del que no se esperan cambios en el precio del dinero. Tras elevarlo en un cuarto de punto en diciembre, hasta el 0,50-0,75%, lo dejará quieto por un tiempo. ¿Cuánto? Esta es la principal incógnita de la primera reunión de 2017 y de la que estará pendiente el mercado, que analizará todas las pistas que Yellen y sus colegas muestren en el comunicado oficial que la entidad difundirá a las 20 horas.

Toda la atención se centrará en el comunicado oficial que la Fed difundirá a las 20 horas. Si contempla subir los tipos en marzo tendrá que dejarlo claro desde ya mismo

Por ahora, lo que se sabe es que, según el rastro ofrecido en diciembre, la Fed contempla hasta tres subidas de los intereses en 2017. La previsión contrasta con el ritmo de los dos últimos años, en los que apenas ha podido elevar los tipos una vez en cada ejercicio, y conduciría a la mayor secuencia de incrementos desde 2006.

Para cumplir ese guión, Yellen deberá ir marcando el camino. En especial, si maneja la opción de empezar a hacerlo tan pronto como en la siguiente reunión, que tendrá lugar los días 14 y 15 de marzo. Si contempla esta posibilidad, no le quedará otro remedio que sugerirlo en el comunicado, más que nada para ir preparando a un mercado que, por ahora, sólo concede una probabilidad del 34% a que la Fed encarezca el precio del dinero en marzo y que sólo descuenta dos subidas de los intereses en 2017. "La Fed debe aclarar sus intenciones para que los mercados puedan ajustarse a las circunstancias sin problemas, particularmente dado que Trump se está preparando para acelerar sus planes de estímulo", avisa Frank Dixmier, director global de renta fija de Allianz Global Investors.

CON TRUMP EN MENTE

Lo que está fuera de toda duda es que esta cita, y las que le sucederán, está marcada por la llegada de Trump a la Casa Blanca. Las críticas que ha vertido sobre la Fed, la sensación de que ocupará los dos puestos vacantes que quedan en la institución con dos personas de su confianza, el convencimiento de que no renovará a Yellen y la incertidumbre sobre la política fiscal y económica que el presidente seguirá lo condicionan todo.

"En este momento, las reuniones de la Fed tienen un cierto tono de estado de guerra, pero sin confrontación abierta", observa Luke Bartholomew, gestor de fondos de Aberdeen AM. Y añade: "Todo apunta a que Trump va a promulgar políticas que forzarán a la Fed a actuar. Del mismo modo, las personas que elija para cubrir las vacantes en el comité determinará en cierta medida la forma de proceder de la Fed".

Este escenario también pondrá a prueba la actitud que Yellen ha mantenido desde que sucedió a Ben Bernanke al mando de la Fed en 2014. Hasta la fecha, ha preferido actuar sin prisas, para dar más oxígeno a la recuperación, antes que precipitarse. El tono moderado de la recuperación y una inflación por debajo del objetivo del 2% se lo han permitido. Pero las presiones están creciendo. Las de Trump y sus políticas y las de la inflación, de ahí que tal vez tenga que acelerar el ritmo de la subida de los tipos y someter a la economía estadounidense al test de estrés que supondrá convivir con unos intereses más altos. O lo que es lo mismo, algo que se ha resistido a hacer estos tres años porque juzgaba que la economía necesitaba más tiempo para curar las heridas de la Gran Recesión.

!En general, creemos que la cuestión central es la credibilidad de la Fed", afirma Dixmier. Y argumenta: "El mercado debe estar convencido de que la Fed está voluntariamente rezagada y permitirá que la inflación suba antes de actuar. Los mercados también tomarán nota de que la Fed está dispuesta a enfriar la economía estadounidense mientras que el presidente Trump está promoviendo nuevas medidas de estímulo para el crecimiento, poniendo a la Fed en una situación muy difícil".

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