• Funcas asegura que ya se ha comenzado a ver síntomas de desaceleración
  • Señalan que el mayor riesgo político para España es la situación en Cataluña.
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La desaceleración de la economía española, prevista a partir de la segunda mitad de 2017, comienza a percibirse, lo que ha conducido a Funcas a rebajar una décima el crecimiento esperado del PIB para todo el año, hasta el 3,1%. Aunque el proceso de recuperación continúa, el consumo privado ha empezado a perder dinamismo fruto del menor poder
adquisitivo de las rentas salariales. Mientras, repunta el consumo público, debido al aumento de la contratación de las administraciones públicas, y se mantiene la fortaleza de la inversión, sobre todo en construcción de vivienda.

Tal y como señala Funcas, la evolución del sector exterior sigue siendo positiva. Las exportaciones se beneficiarán de la recuperación de la zona euro, que representa más de la mitad de las ventas españolas al exterior. Las importaciones, por su parte, crecerán a mayor ritmo por el notable incremento de las compras de productos energéticos.

La moderación de las presiones inflacionistas, reflejo de la contención de los salarios y del impacto favorable de la apreciación del euro sobre el coste de las importaciones, explica la rebaja de la previsión de inflación hasta el 1,9%, dos décimas menos que en la estimación precedente.

La tasa de paro bajará al 17,1%, en línea con la anterior previsión, con un intenso aumento del empleo, a un ritmo próximo al del PIB. Los salarios, por su parte, perderán poder adquisitivo como consecuencia del repunte de la inflación.

En 2018, año en el que se confirmará la desaceleración, la economía crecerá un 2,7% (frente al 2,8% previsto anteriormente) por el menor dinamismo de la demanda nacional. Las familias ajustarán sus decisiones de gasto, lo que repercutirá en el consumo privado y detendrá la caída de la tasa de ahorro. El consumo público también se desacelerará con el objetivo de reducir el déficit público. El sector exterior mantendrá su fortaleza, aunque se debilitará ligeramente.

El empleo crecerá un 2,3%, en consonancia con la desaceleración de la economía, y permitirá una reducción de la tasa de paro hasta el 15%. En cuanto al déficit, Funcas prevé una mejora hasta el 3,3% del PIB en 2017 y el 2,4% en 2018, lo que permitiría la salida del “procedimiento de déficit excesivo”.

El mayor riesgo político para España es la situación en Cataluña. Aunque no se detectan impactos significativos ni sobre la economía ni sobre los mercados, de prolongarse indefinidamente el impasse terminaría por afectar a las primas de
riesgo y aumentaría la carga financiera que soportan tanto el sector público como el privado debido al todavía elevado endeudamiento. Además, podrían aplazarse ciertas inversiones y producirse un proceso de relocalización de empresas, con el consiguiente efecto en la recuperación y la generación de empleos estables.

Entre los riesgos económicos, figuran la apreciación del euro, el aumento de la deuda pública y la retirada de las medidas extraordinarias de política monetaria a lo largo de 2018.

A pesar de la desaceleración, la economía española mantiene un mayor ritmo de crecimiento que la zona euro. Para esta región, Funcas ha revisado al alza la previsión de crecimiento hasta el 2,2% en 2017 (dos décimas más que en la
anterior estimación) y el 2% en 2018 (una décima más). Los índices de confianza de las empresas y de los consumidores han mejorado notablemente como consecuencia del descenso del paro y del avance del comercio internacional.

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