
Aunque con un crecimiento moderado, la eurozona sigue sorprendiendo. A la espera de conocer el dato del Producto Interior Bruto (PIB) del cierre de año, las previsiones apuntan a que la economía acelerará de cara a 2026. Los analistas creen que la región de la moneda común "podría ser más resiliente de lo que se suponía".
Es la conclusión que sacan en Rabobank después de los últimos datos publicados por Eurostat, la oficina de estadística de la Unión Europea (UE) que muestran que la economía de la eurozona registró en el tercer trimestre un crecimiento del PIB del 0,2%, una décima más que en los tres meses anteriores, según la estimación preliminar.
Un dato que supera ligeramente las expectativas, pues el mercado anticipaba un avance económico del 0,1%, en línea con el dato del segundo trimestre, tras una expansión del 0,6% en el primero. "Las sorpresas positivas recurrentes sugieren que la economía de la zona euro podría ser más resiliente de lo que se suponía", dicen los analistas que, no obstante, ven que "los datos recientes sobre la actividad económica siguen enviando señales contradictorias, lo que dificulta distinguir las tendencias significativas del ruido a corto plazo".
Como explican, "factores como los anuncios de aranceles, las expectativas empresariales y la incertidumbre geopolítica probablemente hayan contribuido a esta volatilidad. El PMI servicios mostró una fuerte recuperación en octubre, mientras que el PMI manufacturero parece haberse estabilizado en torno a niveles de estancamiento en los últimos meses. La confianza del consumidor repuntó de nuevo, lo que refuerza nuestra opinión de que el consumo sigue siendo el pilar de la economía. Continúa impidiendo una recesión, a pesar de la persistente preocupación por la competitividad del sector manufacturero, que se ha visto aún más afectado este año por el fuerte euro y los aranceles a las importaciones estadounidenses".
En su opinión, el estancamiento es lo que describe mejor el entorno económico actual y su modelo de probabilidad de recesión sigue indicando un riesgo relativamente bajo (10%-20%) para lo que resta del año. De cara al futuro, prevén una "modesta recuperación" en el cuarto trimestre, lo que implica un crecimiento del PIB ligeramente inferior al del tercer trimestre.
Sin embargo, anticipan "cierta aceleración" en 2026. En concreto, calculan un crecimiento del 1,3% en 2025, impulsado por una anticipación de la actividad económica, y del 0,9% en 2026, lastrado por un cierre de 2025 más débil.
Unas cifras que rondan las estimadas por Berenberg, que elevan su previsión de crecimiento para este año del 1,3% al 1,4%. "Tras los incrementos del 0,6% en 2023 y del 0,8% en 2024, esto puede considerarse una mejora notable", afirman. Y esperan que el dinamismo trimestral se consolide a lo largo de 2026. Mantienen sin cambios sus previsiones de aumento del PIB real de la eurozona para los próximos dos años en el 1,2% para 2026 y el 1,5% para 2027.
Destacan que "la economía de la eurozona sigue sorprendiendo con un crecimiento moderado", a pesar "del caos arancelario de la era Trump y la competencia cada vez más feroz de los productores chinos subvencionados en los mercados nacionales e internacionales", como indica su economista jefe, Holger Schmieding, que considera que, a primera vista, los indicadores sugieren que la eurozona debería expandirse a un ritmo más acelerado en el último trimestre de este año que en el tercer trimestre.
En consecuencia, proyecta un aumento del PIB del 0,2% intertrimestral para el cuarto trimestre, sin cambios respecto al avance del tercer trimestre: "Las ganancias trimestrales del PIB de la eurozona deberían consolidarse, pasando del 0,2% intertrimestral a finales de 2025 al 0,3% a principios de 2026 y al 0,35% a partir de la primavera de 2026. De ser así, el crecimiento anual de la eurozona alcanzaría el 1,2% en 2026 y el 1,5% en 2027. Si las exportaciones netas dejan de ser un lastre inesperadamente, los riesgos para nuestra previsión de 2026 podrían incluso inclinarse al alza".
También vaticinan una "aceleración gradual" del crecimiento económico en la eurozona de cara al futuro en Julius Baer, donde su economista jefe, David Kohl, coincide en señalar que la economía de la zona euro "continúa creciendo a pesar de un entorno global adverso".
¿QUÉ PASARÁ CON LA INFLACIÓN Y QUÉ RUMBO TOMARÁ EL BCE?
En cuanto a la evolución de los precios, cree que la inflación muestra "pocos indicios" de caer por debajo del objetivo del Banco Central Europeo (BCE), aunque sí que espera que se sitúe "gradualmente por debajo" en 2026 "debido a los efectos base y a la baja inflación importada".
"Con la inflación cerca del objetivo y un crecimiento moderado", su visón es que el BCE mantendrá su política sin cambios durante un período prolongado. "Ya no esperamos una nueva bajada de los tipos de interés en la próxima reunión del Consejo de Gobierno del BCE en diciembre", aseguran.
Por su parte, en Rabobank mencionan que la inflación de servicios se mantiene persistente, rondando el 3% desde marzo. Sin embargo, el menor crecimiento de los salarios y los costes laborales este año sugiere que debería disminuir gradualmente hasta el 2% a medio plazo.
"Dicho esto, es probable que este proceso sea lento y conlleva el riesgo de nuevas presiones inflacionistas derivadas de los costes, especialmente si la economía demuestra ser más resiliente de lo previsto", expresan. Mientras tanto, la baja inflación de los bienes energéticos y no energéticos contribuye a contener las presiones inflacionistas generales.
A corto plazo, "el riesgo de que los mercados europeos se vean inundados de productos baratos debido a la desviación del comercio supera el riesgo de que las interrupciones en la cadena de suministro provocadas por los aranceles impulsen los precios al alza. No obstante, este equilibrio podría inclinarse hacia riesgos de inflación al alza a finales del próximo año, especialmente a medida que se fortalezca el crecimiento. Estas perspectivas se desarrollan en un contexto de persistente escasez de mano de obra y creciente presión (ya sea por parte de EEUU o China) para que Europa refuerce su autonomía estratégica".
En su caso, mantienen su previsión de una inflación general del 2,1% para este año y del 1,9% para el próximo.

