
Las previsiones generales dan por hecho que el crecimiento en la eurozona este año será inferior al del pasado. ¿Qué vendrá después del conflicto en Oriente Medio? Es la pregunta que se hacen los analistas de Berenberg, que proyectan un periodo de estanflación que interrumpirá la recuperación antes de que se produzca un 'miniboom' económico en la región del Viejo Continente.
"Además de los aranceles de Donald Trump y la campaña de exportaciones subvencionadas de China, las consecuencias de la guerra con Irán están afectando gravemente a las economías europeas. Mientras el estrecho de Ormuz permanezca prácticamente cerrado y la incertidumbre generalizada pese sobre la confianza, es probable que la economía de la eurozona sufra un episodio de estanflación. Incluso si lo peor de la guerra termina a finales de abril, como suponemos en nuestro escenario base", apuntan.
Según sus proyecciones, si el estrecho de Ormuz se reabre a partir de mayo, la eurozona aún puede lograr un crecimiento del 0,8% en 2026, seguido de un aumento del 1,4% en 2027 y un pico cíclico del 1,5% en 2028.
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Como explican, una vez superada la peor parte de la guerra con Irán, es probable que los fundamentos internos positivos vuelvan a cobrar protagonismo.
"Como primera fase de la recuperación posterior, prevemos que la mayoría de los miembros de la eurozona recuperarán sus tasas de crecimiento de 2025 para 2027, aunque partiendo de un nivel inferior al que habrían alcanzado sin el episodio de estanflación. La excepción probablemente será Alemania, que debería lograr un crecimiento menos moderado a medida que el actual aumento de los pedidos gubernamentales comience a reflejarse en la producción", indican.
Como segunda fase, esperan que se activen las dinámicas cíclicas de retroalimentación positiva. "Un mayor crecimiento y un mercado laboral más sólido suelen impulsar la inversión empresarial y el consumo privado. A más tardar en 2028, la eurozona debería alcanzar un crecimiento de aproximadamente el 1,5%. Para los estándares de la eurozona, esto constituiría un 'miniboom'", aseguran.
Sobre el camino a tomar por parte del Banco Central Europeo (BCE), creen que, para este año, un cierre prolongado del estrecho de Ormuz representa el riesgo más significativo para sus previsiones.
"Las perspectivas posteriores dependerán en gran medida del BCE. En nuestra opinión, los riesgos de inflación son mucho más moderados que en 2022. Sin embargo, si el BCE subiera los tipos de interés en respuesta al repunte temporal de la inflación, la eurozona podría entrar en una minirrecesión innecesaria a finales de 2026 o principios de 2027 antes de que la economía pueda empezar a recuperarse de ese error. Esperemos que el BCE mantenga los tipos sin cambios este año", señalan.
De hecho, añaden que, si las tensiones disminuyen a partir de mayo, es probable que el BCE mantenga su política monetaria expansiva durante todo 2026, seguida de subidas de tipos en 2027 y 2028 hasta un tipo de depósito del 3%, en respuesta a un repunte de las presiones salariales y la inflación subyacente.
No obstante, consideran que, en general, los riesgos se inclinan a la baja: "Si los precios de la energía se mantienen altos, la inflación podría superar el 4%. Unos costes energéticos más elevados reducirían el poder adquisitivo real de los hogares y el crecimiento, e incluso podrían llevar al BCE a considerar una subida de tipos anticipada. En el ámbito nacional, la reversión de las reformas podría significar que una mayor demanda impulse la inflación más que el crecimiento. Sin embargo, el crecimiento podría sorprender positivamente si los consumidores reducen su aún elevado nivel de ahorro".
Finalmente, sobre el caso concreto de España, en Berenberg consideran que el país está aprovechando su importante potencial de recuperación.
"Desde 2023, la economía española ha crecido mucho más rápido que la eurozona en su conjunto, gracias a la recuperación del turismo tras la pandemia, la rápida absorción de los fondos de apoyo de la UE y la elevada inmigración. Si bien el conflicto con Irán tendrá un impacto negativo, es probable que el crecimiento español se mantenga muy por encima de la media de la eurozona. El aumento del empleo seguirá impulsando el gasto de los consumidores", comentan.
Además, después de inyectar un importante estímulo para contrarrestar las consecuencias económicas de la pandemia, "España es ahora uno de los principales beneficiarios de la respuesta fiscal común UE/eurozona", afirman.

