El retorno de la inflación: ¿la gran sorpresa de 2017?

Si el crudo se estabiliza en los 50 dólares actuales, impulsará el indicador de inflación el año que viene

  • Se están subestimando los efectos a largo plazo del repunte en las materias primas
  • La inflación subyacente en la zona euro se mantendrá en los niveles actuales a inicios de 2017
  • Reino Unido y EEUU serán benevolentes con un IPC por encima del 2%
Noemí Jansana
Bolsamania | 30 oct, 2016 08:00 - Actualizado: 12:11
inflacion productos

Inflación. Váyanse acostumbrando a esta palabra. Será uno de los grandes temas del próximo año y el regreso de un entorno de precios al consumo más elevados entraña serios riesgos de los que ya advierten expertos como Ignacio de la Torre, economista jefe y socio de Arcano. Además, analistas del equipo de investigación de Danske Bank alertan de que el mercado está actualmente infravalorando "el peligro de que la inflación global sorprenda al alza".

Las materias primas nos salen ahora más caras, dado el reciente incremento en los precios de estos productos. Y este es uno de los factores que elevará el coste de la vida a escala mundial en el corto plazo, especialmente a medida que se desvanezca el "efecto lastre" que ha tenido el declive del petróleo en el pasado, según prevén los analistas de Danske Bank. De la Torre, en el informe 'Apocalipsis Now?', también cree que el índice de precios al consumo (IPC) se ha mantenido reducido o en negativo en las economías desarrolladas durante el último año por el desplome del petróleo hasta mínimos de 12 años, por debajo de los 30 dólares en febrero. Pero desde entonces ha rebotado un 70%, con lo que si el crudo se estabiliza en los 50 dólares actuales, impulsará el indicador de inflación el año que viene.

Además, esto "reducirá el fantasma de la deflación a medida que los mercados digieren las perspectivas de un nuevo contexto inflacionario", advierten desde la entidad danesa. En un reciente estudio, el equipo de investigación de Danske Bank analiza en profundidad las causas que conducirán a los mercados mundiales a este nuevo entorno y ofrece previsiones de cuánto puede escalar el índice de precios al consumo en las principales economías. El mensaje fundamental de este informe es que, mientras ya se ha descontado el impacto de la inflación en el futuro inmediato, se están subestimando los efectos a largo plazo sobre los precios al consumo del repunte de las materias primas. De hecho, esperan que prosigan su senda alcista, pero alertan de que "aunque se congelara el precio del petróleo, la inflación global seguirá escalando hacia el 2%, desde el nivel actual del 0,4%".

Danske Bank: "La inflación global seguirá escalando hacia el 2%, desde el nivel actual del 0,4%"

LA ZONA EURO Y EEUU

El contrapunto a estas opiniones lo pone Robert Casajuana, profesor de ISEFi y gestor de carteras en SLM, quien descarta que "el ritmo de crecimiento en la mayoría de países desarrollados sea lo suficientemente intenso como para alejarse de lo previsto en producto interior bruto (PIB) y, consecuentemente, en la inflación". Sí considera probable Casajuana que haya un repunte de los precios, pero "en absoluto a unos ritmos desbocados y que sorprendan, especialmente en Europa". "En EEUU la presión inflacionista es algo mayor pero nada alarmante", señala el experto.

Para el profesor de ISEFi, en el Viejo Continente la reactivación del crédito y, por tanto, del consumo interno (cortesía de las políticas expansivas del presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi) provocarán un repunte en los precios. Pero la inflación subyacente -prescinde de los alimentos frescos y la energía-, actualmente en el 0,8%, subirá a un ritmo menor.

Las previsiones de Danske Bank son que el IPC de la zona euro pueda alcanzar el 1,5% en febrero de 2017, desde el 0,4% actual, "si continúa la tendencia alcista de los precios del petróleo, que es nuestra apuesta". En caso de que el coste de la energía se mantenga a los niveles actuales, el aumento debería ser notablemente menor, de un 0,3%, explican desde el banco de inversión. En cuanto a la inflación subyacente, esperan que se mantenga en la tónica actual. Estos pronósticos contrastan con los que maneja el propio BCE, que en 2017 sólo ve la inflación en el 1,2%.

Al otro lado del Atlántico, donde la senda inflacionaria ya lleva ventaja, los precios al consumo en EEUU se elevarán por encima del 2% de cara al primer trimestre del año que viene y la inflación subyacente se mantendrá en el 2,2%, prevén estos expertos. En el último año y medio, los precios al consumo de EEUU ya han escalado más de un punto porcentual desde el mínimo de abril de 2015, en el 0,2%, hasta el pasado mes de septiembre, cuando llegaron al 1,5%, con una inflación subyacente del 2,2% frente al 1,6% de finales de 2014. "No consideramos que esta magnitud varíe significativamente al alza, ya que el crecimiento salarial se mantiene bajo", opinan desde Danske Bank.

Sin embargo, Ignacio de la Torre sí estima que los salarios despuntarán con el descenso del desempleo en Europa y con el pleno empleo alcanzando en Estados Unidos, hecho que incidirá en el IPC subyacente, que debe tomarse como referencia. El experto describe además el concepto de 'output gap' para añadir otro riesgo de incremento de la inflación de consumo. Es decir, la actividad económica se ha quedado por debajo de la potencial durante la crisis, ya que las empresas producían menos de su máxima capacidad por su falta de demanda. Pero ésta lleva tiempo creciendo.

De la Torre: los salarios despuntarán con el descenso del desempleo en Europa y con el pleno empleo alcanzando en Estados Unidos, hecho que incidirá en el IPC subyacente

A lo anterior hay que añadir la famosa teoría cuantitativa del dinero del prestigioso economista Irving Fisher. Una ecuación que iguala la multiplicación entre la cantidad de dinero en circulación y la velocidad de circulación de dinero con el nivel de precios y el nivel de producción (inflación y PIB). Al aumentar las primeras variables, se incrementarán las segundas, algo que De la Torre ve inevitable como consecuencia de los estímulos monetarios de los últimos años.

El socio de Arcano cree que el peligro reside precisamente en que los bancos centrales no sepan gestionar el repunte que espera en los precios y haya una oferta masiva de bonos sin compradores en un mercado que se ha vuelto ilíquido en los últimos años. Esta situación de burbuja en el mercado de bonos podría desembocar en una crisis financiera, explica De la Torre en su estudio.

EL PAPEL DE LOS BANCOS CENTRALES

Tanto Casajuana como los expertos de Danske Bank insisten, en cambio, en que el índice subyacente de los precios no recogerá la subida del IPC global, al menos en Europa, por lo que el Banco Central Europeo tomará el contexto inflacionario como temporal y no reaccionará a los efectos del incremento del precio del petróleo, que consideran transitorios.

El presidente del BCE, Mario Draghi, fue muy claro en su última rueda de prensa cuando advirtió de que mirarán más allá de los movimientos puntuales. De hecho, "en Europa el BCE está haciendo todo lo posible para generar inflación tras unos trimestres con tasas negativas en muchas economías de la Eurozona", indica Robert Casajuana. Por ello, el BCE "no se planteará la retirada de estímulos hasta que la inflación subyacente muestre una tendencia expansiva convincente", indican desde Danske Bank.

"En Estados Unidos, sin duda, actuarán si tienen que contener la inflación, pero en el momento oportuno, probablemente a partir de este diciembre", comenta el profesor de ISEFi. Para Danske Bank, en cambio, el giro que han dado los miembros del comité de política monetaria de la Reserva Federal (Fed), hacia un endurecimiento de la política económica, apoyará la inflación. "Ya han advertido de que dejarán que rebase el objetivo del 2% y aunque la subida de tipos se reanudará en diciembre, creemos que la aplicación de medidas más restrictivas será gradual y que se continuará con cierto grado de flexibilización monetaria en el año próximo, con lo que la inflación subyacente escalará", aseguran.

REINO UNIDO Y EL REPUNTE DRÁSTICO DE LA INFLACIÓN

Las circunstancias excepcionales que rodean a Reino Unido, que a partir de marzo de 2017 deberá enfrentarse a las negociaciones sobre el Brexit, después de que la primera ministro Theresa May, active el artículo 50 del Tratado de Lisboa, darán alas a los precios al consumo en este país.

El IPC ha pasado desde la deflación en el -0,1% de octubre de 2015 al 1% en septiembre, el nivel máximo de los últimos dos años. Sólo en un mes, ha crecido un 0,4%, desde el 0,6% del mes de agosto. El índice de precios subyacente ha dejado un incremento de un 0,2% entre septiembre y agosto, hasta el 1,5%. Y en Danske Bank esperan que ambas magnitudes se disparen el año que viene y superen el 2%, especialmente los precios globales al consumo, a inicios de 2017.

El IPC superará el 2% en Reino Unido a inicios de 2017

El Banco de Inglaterra seguirá con sus medidas expansivas el año próximo, aseguran los expertos del banco danés, y este sesgo flexibilizador de la economía apoyará que la inflación escale más allá del 2%. "De hecho, esperamos un nuevo recorte de los tipos de interés en febrero de 2017", comentan.

CHINA ABANDONA LA DEFLACIÓN Y JAPÓN NO DESPEGA

Danske Bank no deja de lado, en su repaso a las principales potencias económicas mundiales, a China y Japón. Del gigante asiático opinan que sigue desembarazándose de la presión deflacionaria: los precios de producción entraron en terreno positivo en septiembre, por primera vez desde 2012, mientras que el IPC alcanzó el 1,9%, un 0,6% más que en agosto.

En el país del sol naciente, en cambio, la inflación ha estado siempre lejos del objetivo del Banco de Japón (BoJ por sus siglas en inglés). De hecho, los precios globales de consumo siguen en terreno negativo en el mes de septiembre, anclados en el -0,5% y sin cambios desde el mes anterior. La inflación subyacente ha caído hasta el 0% por primera vez en tres años y ha supuesto un auténtico revés en los esfuerzos del primer ministro japonés, Shinzo Abe, para reactivar la economía del país.

En Danske Bank se muestran críticos con la actitud del BoJ de fijar un nuevo objetivo para la inflación en el 2%, pero sin aclarar qué medidas piensa tomar la entidad para alcanzarlo. "En nuestra opinión, Japón necesita un compromiso serio hacia el incremento constante de la liquidez, como por ejemplo una monetización de la deuda del Estado, además de reformas estructurales para impulsar el crecimiento", concluyen los analistas de la entidad.

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