• El tímido desarrollo de la inflación reciente permitirá a Draghi retirar los estímulos gradualmente sin sobresaltos
  • Las negociaciones del Brexit, las elecciones italianas y los aranceles de Donald Trump son los principales riesgos que afronta Europa en el corto plazo
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El Banco Central Europeo (BCE) nada en aguas tranquilas. Y lo hace gracias a que la inflación, por ahora, no repunta de manera descontrolada. Su presidente, Mario Draghi, dio la semana pasada un primer paso hacia la normalización monetaria, más por recuperar margen frente a futuras recesiones, que porque la economía muestre necesidad de ello.

El italiano anunció el pasado jueves su negativa a ampliar el volumen y la duración de compra de activos de la institución a través de su programa de compra de activos (APP), que seguirá vigente hasta situarse en una cuenta de 30.000 millones al mes. Los tipos de interés no se tocan por ahora, y es que la inflación no aparece.

Las previsiones del BCE muestran que el avance de los precios no crecerá a niveles cercanos del 2% hasta pasado 2020, fecha en la que el presidente ya habrá abandonado su silla desde octubre del anterior ejercicio. Por tanto, la situación permitirá al banquero retirar gradualmente los estímulos sin mayores sobresaltos. Degroof Petercam Asset Management (DPAM) asegura que el desarrollo de los tipos de interés es una incógnita para este ejercicio, sin presiones inflacionistas que fijen un camino claro, con una previsión máxima de alcanzar el 1% para los tipos oficiales. Hecho que, a día de hoy, es improbable.

Sin embargo, la volatilidad de los mercados aumentará con el baile de sillas. En apenas año y medio Draghi abandonará su puesto, y la posibilidad de que la posición del nuevo presidente sea más restrictiva con los estímulos hará aumentar la volatilidad, según apuntan desde la gestora de origen belga.

Los indicadores económicos de la Eurozona se mantuvieron sólidos en marzo, aunque comienzan a sugerir que el ritmo de la recuperación se frena, explica la gestora a través de su informe de marzo sobre la perspectiva económica global. Los niveles de desempleo continúan por encima de las cifras previas a la crisis, con desequilibrios entre los mercados laborales de cada país. En cualquier caso, el bajo desempleo no hace repuntar la inflación, aunque aún es demasiado pronto para desechar su relación inversa, según apunta DPAM.

No existen previsiones de aumentos en los tipos en el corto-medio plazo, con el BCE temeroso a cometer errores pasados, subiendo el precio del dinero demasiado pronto. Hecho que se producirá en marzo de 2019, según apuntan los analistas de la gestora belga. En el corto plazo, las negociaciones del Brexit, el resultado de las elecciones italianas y el auge de políticas proteccionistas al otro lado del Atlántico serán los principales focos de riesgo para el desarrollo de la economía europea, para la que las previsiones continúan siendo positivas, relata el informe.

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