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Italia ha decidido mantener su órdago pese al aviso sin precedentes que le ha lanzado Bruselas, que por primera vez ha tumbado un presupuesto de un país de la Eurozona. Y lo hará, según destacan los expertos, mientras el Movimiento 5 Estrellas y La Liga sigan obteniendo rédito en términos de popularidad y en tanto que las presiones del mercado financiero sigan siendo manejables. Por eso la Comisión Europea sólo tiene un 'aliado' para hacer cambiar de opinión al Gobierno italiano, y son los bonos.

Así lo creen los expertos de Monex Europe, que han analizado cuáles son las opciones que tiene Bruselas sobre la mesa para intentar que Italia entre en razón y se ajuste al Pacto de Estabilidad y Crecimiento. Aunque será complicado, ya que tanto el primer ministro, Guiseppe Conte, como el viceprimer ministro italiano y ministro de Interior, Matteo Salvini, han asegurado que el país no cambiará ni una coma del presupuesto enviado a la Comisión Europea.

Italia tiene tres semanas para revisar su presupuesto, aunque la UE tiene pocas opciones para hacer que los italianos se ajusten a la normativa comunitaria

Italia tiene tres semanas para revisar su presupuesto, aunque la Unión Europea (UE) tiene pocas opciones para hacer que los italianos se ajusten a la normativa comunitaria. "Eso significa que habrá que esperar a que se produzca un aumento del spread de los bonos italianos respecto a los alemanes para que el Gobierno italiano esté dispuesto a escuchar", dice Monex Europe en un informe, en el que señala que el mercado de bonos puede ser el "único aliado" de Bruselas para que Italia ceda, ya que "el aumento de los costes para financiarse sería un castigo suficientemente importante para la coalición" y podría traer el esperado cambio en el presupuesto.

En estos momentos Bruselas carece de los medios legales para poner coto a la 'aventura' presupuestaria de Italia. Para ello debería poner al país en un Procedimiento de Déficit Excesivo, y entonces podría plantearse imponer sanciones, algo que no obstante sería "muy delicado desde el punto de vista político" ya que Francia ha incumplido las normas presupuestarias de la UE durante más de una década sin que se le impusiera ninguna multa, dice Monex Europe. "Sancionar a Italia puede avivar aún más los sentimientos euroescépticos en el país, algo que la UE probablemente quiera evitar", y por eso lo fiará todo a la presión sobre la deuda y a que eso haga recapacitar al Gobierno italiano.

Y es que si a Italia le cuesta financiarse porque el rendimiento de sus bonos no deja de subir (el diferencial del bono italiano a 10 años respecto al alemán está en su punto más alto en cinco años), puede que los italianos "retiren sus ambiciosos planes de gasto", dice esta firma. Aunque ni siquiera eso está asegurado, al menos si se atiende a las últimas declaraciones de varios miembros del Ejecutivo.

Conte, por ejemplo, ha dicho en una entrevista con Bloomberg que vigilará de cerca el diferencial entre los bonos italianos y alemanes, ya que es uno de los mejores barómetros para medir la confianza del mercado, aunque ha insistido en que su Gobierno no cambiará de rumbo en cuanto al presupuesto. "Yo mismo sigo la evolución del spread entre reuniones, también en mi teléfono móvil", ha asegurado el primer ministro, que dice no estar asustado por las turbulencias del mercado. Es más, afirma que el diferencial del bono italiano y alemán no superará el umbral clave de los 400 puntos básicos que alcanzó por última vez en 2012, coincidiendo con el punto álgido de la crisis de deuda europea. "Los fundamentos económicos de Italia son absolutamente sólidos", ha remarcado Conte, que cree que el spread de la deuda, lejos de aumentar, "se estrechará".

En Barclays creen que mientras las presiones del mercado financiero sigan siendo manejables, es probable que el Gobierno italiano se atenga a su plan presupuestario inicial y a su "estrategia de mantener cierto grado de tensión con las instituciones de la Unión Europea, dado que sigue dando sus frutos en términos de popularidad". No obstante, los expertos de esta firma también apuntan que el Ejecutivo del país transalpino "sigue siendo sensible a las condiciones del mercado", por lo que si la situación se vuelve insostenible es probable que el Movimiento 5 Estrellas y La Liga "cambien su posición fiscal en interés de la estabilidad política".

SIN RESPALDO DEL BCE

El principal problema con el que se está encontrando Italia, y que se puede agravar en las próximas semanas, es que cada vez aumenta más el rendimiento de sus bonos, lo que significa que tiene que pagar más para poder financiarse ya que los inversores exigen más garantías para comprar deuda italiana, dada la situación de inseguridad generada por el Gobierno del país. Actualmente el rendimiento del bono a 10 años se encuentra en el 3,6%.

Los inversores saben que si hay problemas la ayuda puede no llegar precisamente por el desafío del Gobierno italiano a Bruselas. Solo hay que recordar las palabras del ya exvicepresidente del Banco Central Europeo (BCE) Vítor Constâncio, que el pasado mes de mayo, justo antes de ceder el testigo a Luis de Guindos, aseguró en una entrevista que el apoyo al mercado de bonos italiano estaba totalmente condicionado a que Italia cumpliera las normas fiscales de la Unión Europea. "Toda intervención está sujeta a condiciones. El programa para intervenir en los mercados nacionales de bonos soberanos de países vulnerables sólo puede utilizarse si el país en cuestión también está de acuerdo con un programa de ajuste. Las normas son muy claras al respecto. Todo el mundo debería recordar eso", dijo Constâncio.

Ahora el respaldo del BCE está en duda, no sólo porque ha quedado constatado que Italia no cumple con la normativa comunitaria, sino porque además puede que ni siquiera dé tiempo a una eventual intervención, ya que el organismo que dirige el italiano Mario Draghi ha anunciado que a finales de año pondrá fin al programa de compra de bonos. Precisamente, la agencia de calificación crediticia Fitch Ratings ha alertado de que el mercado de bonos soberanos de la Eurozona corre el riesgo de sufrir un aumento de la "volatilidad" tras el fin de las compras del BCE, y esta situación puede afectar de forma más acusada a Italia, cuyos bonos se encuentran actualmente en una situación delicada.

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