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La economía de la eurozona y de la Unión Europea (UE) en su conjunto se ralentizará durante los próximos tres años después de haber registrado en 2017 su mayor crecimiento en una década, según constatan las previsiones presentadas este jueves por la Comisión Europea, que también advierte de que existen riesgos a la baja que podrían "amplificar" la desaceleración, principalmente relacionados con Estados Unidos.

En concreto, Bruselas prevé que el crecimiento de la eurozona se contraerá hasta el 2,1% este año, el 1,9% en 2019 y el 1,7% en 2020. La Unión Europea a Veintisiete, sin tener en cuenta a Reino Unido porque saldrá del bloque comunitario en marzo del próximo año, seguirá un comportamiento similar (2,2%, 2% y 1,9%, respectivamente).

Sin embargo, el Ejecutivo comunitario avisa de la existencia de "un alto grado de incertidumbre" y "muchos riesgos a la baja interconectados". "La materialización de cualquiera de estos riesgos podría amplificar los demás y su impacto", señala la Comisión Europea.

El crecimiento de la eurozona se contraerá hasta el 2,1% este año, el 1,9% en 2019 y el 1,7% en 2020

El comisario de Asuntos Económicos y Monetarios, Pierre Moscovici, ha explicado en una rueda de prensa que estos peligros están relacionados con el comportamiento de la economía de Estados Unidos, cuyas políticas procíclicas podrían provocar un aumento más rápido de lo previsto de los tipos de interés.

"Esta situación podría exacerbar las tensiones en los mercados financieros. La UE también podría sufrir, dados sus estrechos vínculos comerciales y la exposición de los bancos", ha destacado el Ejecutivo comunitario. A esto se une la intención de Donald Trump de aumentar el déficit por cuenta corriente de Washington, una política que, a juicio de Bruselas, avivaría las tensiones comerciales con China.

En cuanto a los riesgos internos, la Comisión Europea ha indicado que las dudas sobre la sostenibilidad de las finanzas públicas en los Estados miembros "muy endeudados" corren el riesgo de extenderse al sistema financiero. También recuerda los riesgos vinculados con las negociaciones sobre la salida de Londres del club europeo.

En este contexto, Bruselas piensa que los "motores de crecimiento" sean cada vez más "de carácter nacional". Así, cree que el consumo privado debería beneficiarse de un mayor crecimiento salarial y de las medidas fiscales adoptadas por algunos gobiernos".

"La economía europea resiste bien, aunque el crecimiento disminuye gradualmente (...). En un contexto internacional caracterizado por una incertidumbre creciente, los responsables políticos deben esforzarse, tanto en Bruselas como en las capitales nacionales, por garantizar que la zona euro sea los suficientemente fuerte como para hacer frente a cualquier futura eventualidad", ha expresado Moscovici.

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