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Recursos de monedas. Euros. DineroEUROPA PRESS - Archivo

La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) desprende del último Observatorio que la ratio de deuda pública cerrará este año en el 96,5% del PIB y ve "probable" que permanezca en torno al 91% del PIB en los próximos cuatro años, tras cerrar 2018 en el 97,2% del PIB.

Estima que la lenta disminución de la deuda pública continúe en los próximos años, situándose la ratio en el escenario normativo por encima del 90% y con una probabilidad de que no se reduzca en torno a un 25%. A finales de 2018 la ratio deuda sobre PIB se situó en el 97,2%, lo que supone una reducción de 3,2 puntos sobre el máximo registrado en 2014, y a casi 37 puntos del nivel de referencia legal del 60%, en buena parte gracias a la contribución del crecimiento del PIB a la reducción de la ratio de deuda de 14,8 puntos.

Desde 2014, el déficit de las administraciones públicas ha disminuido 3,4 puntos, hasta situarse en el 2,6% del PIB en 2018. Según la AIReF, dicha reducción se debe, en gran medida, a una mejora cíclica (en torno a 3 puntos del PIB), no observándose prácticamente disminución del componente estructural del déficit en este periodo.

Desde el año 2014, la contribución del crecimiento a la reducción de la ratio de deuda ha sido similar en promedio al registrado durante la anterior fase expansiva (3,7 puntos anuales). Sin embargo, en el último caso la ratio se contrajo 2,7 puntos por año, mientras que desde 2014 solo lo ha hecho 0,8 puntos por año.

En el medio plazo, la AIReF espera una reducción lenta de la ratio de deuda, llegando en el escenario normativo en torno al 91% en los próximos cuatro años, con una probabilidad de que no se reduzca en dicho periodo se estima cercana al 25%. En concreto, estima que la deuda pública cerrará en el 96,5% del PIB este año, para reducir al 95,5% el próximo año, al 93,3% en 2021 y al 91,3% en el ejercicio 2022.

En el escenario normativo que ya planteó la AIReF en la anterior edición del Observatorio, una política fiscal orientada a conducir la ratio de deuda de cada subsector a su nivel de referencia implicaría una estabilización de esta por debajo del 75%, lo que implica generar saldos primarios "muy exigentes" con respecto al último cuarto de siglo.

ESCENARIO DE JAPONIZACIÓN: DEUDA DEL 125% DEL PIB EN 2050

Aun así, si la evolución futura de los supuestos macroeconómicos y demográficos es peor a la esperada (al estilo japonés de los años 90), la ratio de deuda dejaría de reducirse en la década del 30 y se volvería creciente, superando los 125 puntos del PIB en 2050. En el medio plazo, la mayor parte de esta diferencia en la evolución de la ratio de deuda se explicaría por un menor crecimiento del PIB nominal.

De esta manera, este shock supone un crecimiento económico de largo plazo relativamente bajo, que oscila en torno a 1% anual promedio hasta 2050. La AIReF advierte de que una evolución más pesimista de la población en edad de trabajar y un mercado laboral menos dinámico generarían menor crecimiento económico y presiones inflacionarias más contenidas, como la observada en Japón desde la década del 90.

A diferencia del escenario normativo de AIReF, que supone la convergencia a un nivel consistente con el objetivo de medio plazo del Banco Central Europeo, el escenario de japonización supone una tasa de inflación menor, del orden del 1% anual promedio durante los próximos 30 años.

Aunque una inflación más baja limitaría parcialmente el crecimiento del gasto en pensiones, el peor desempeño del mercado laboral implicaría, según la AIReF, menores contribuciones a la Seguridad Social y, como consecuencia, un menor saldo primario de las administraciones públicas más allá de 2030, aunque todavía sensiblemente mejor que el promedio observado entre 1995 y 2018.

En este escenario, hacia 2050 el empeoramiento de los saldos primarios de la Seguridad Social terminaría suponiendo unos 25 puntos adicionales en la ratio de deuda pública con respecto al escenario normativo de AIReF. De esta manera, el aumento de las necesidades de financiación incrementaría la carga de intereses como porcentaje del PIB, que se acercaría al nivel observado en el último cuarto de siglo. A nivel global, este shock implicaría un aumento en la ratio de deuda de casi 55 puntos porcentuales con respecto al escenario normativo hacia 2050.

352 DÍAS DE TRABAJO POR PERSONA PARA PAGAR LA DEUDA

Por otra parte, el último Observatorio de deuda pública de la AIReF cifra en 352 los días necesarios por español para pagar la deuda este año, con 266 días destinados a la deuda común y otros para la regional. Esta cifra supone 222 días más respecto a antes la crisis, ya que en 2007 la deuda pública se situaba en el 35,6% del PIB.

Las regiones que cerrarán con una mayor ratio de deuda pública este año son Comunidad Valenciana (41,8% del PIB), Castilla-La Mancha (34,5% del PIB), Cataluña (33,1% del PIB) y Murcia (29,6% del PIB).

De esta forma, los habitantes de Castilla-La Mancha (126 días), Cataluña (121 días), y Murcia (108 días) serán los que tengan que destinar un mayor número de días de trabajo para pagar su deuda regional, mientras que los que dedicarán menos días serán los de País Vasco (46 días, deuda del 18,3% del PIB), Canarias (50 días, 13,8% del PIB) y la Comunidad de Madrid (52 días, 14,1% del PIB).

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