El nuevo presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, se ha estrenado ante el hemiciclo con una propuesta para movilizar hasta 300.000 millones de euros en los próximos años. Se trata de un plan de inversión público-privada que tendría como fin impulsar el crecimiento, el empleo y la competitividad.

Dentro de los últimos planes de la UE que persiguen la reindustrialización del continente, las inversiones se concentrarán en proyectos de infraestructuras de transporte, I+D, banda ancha, energía y la apuesta por la industria.

Al tratarse de un plan público-privado, no supondrá un aumento de la deuda, sino que se financiará recurriendo a los fondos estructurales europeos y los instrumentos del Banco Europeo de Inversiones, tal y como ha confirmado el propio Juncker. "Necesitamos inversiones más inteligentes y dirigidas al logro de objetivos específicos, menos reglamentación y más flexibilidad a la hora de utilizar estos fondos públicos", concluyó el dirigente.

R.F.

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