Una parte de los asesores ya hace 'catenaccio' con sus clientes: "liquidez y hasta enero"

La banca privada de BBVA redujo tanto riesgo a finales de 2018 que sus clientes se han perdido el rally

  • Ahora, algunos agentes financieros de ciertas entidades están amarrando para terminar en verde el 2019
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Miedo a una caída de las bolsas

Algunos asesores financieros y banqueros privados ya han empezado a hacer ‘catenaccio’ con sus clientes por lo que pueda pasar a final de año en la bolsa y los mercados. Están llevando sus carteras a la liquidez total o a niveles muy altos para amarrar los buenos resultados del primer semestre y ante el miedo a caídas iguales o peores que las de finales de 2018. Su intención es reinvertir en enero de 2020. Pero el grueso de los bancos privados se desmarca de esta práctica.

En este ejercicio, casi todos los activos se están comportando bien, sobre todo la bolsa. La renta variable sube en promedio un 9,9% y la renta fija, cerca de un 1%. Entre los activos alternativos, las materias primas se revalorizan un 5,5% y los hedge funds, un 1,9%. Solo la liquidez pierde dinero, un -0,05%, por el entorno prolongado de tipos de interés negativos, según un análisis de A&G Banca Privada.

Una buena parte de los asesores teme que la renta variable ya haya corrido mucho y se dé un gran batacazo a la vuelta del verano. Les da miedo que los parqués estén sobrecalentados en exceso y que la temida recesión económica llegue antes o sea más fuerte de lo previsto. “Algunos banqueros que tienen un importante grado de libertad dentro de sus entidades están poniendo en liquidez a sus clientes o recomendándoselo para asegurarse cerrar el 2019 en verde”, asegura una fuente del mercado. Es más, explica esta misma fuente, “muchos clientes lo perciben como positivo porque consideran que su banquero está pensando en su bienestar”.

Hay innumerables pruebas que delatan el gran miedo que sufren los inversores. Los fondos internacionales de renta fija tuvieron la semana pasada las mayores suscripciones de la historia, según Bank of America Merrill Lynch. A los inversores les puede el temor a que las bolsas hayan alcanzado su techo, y también quieren participar de una revalorización de los bonos si los bancos centrales bajan los tipos. En lo que respecta a España, los fondos de renta fija y los monetarios suman captaciones netas por valor de 2.452 millones de euros y 1.471 millones, respectivamente, en el primer semestre, si bien los fondos de retorno absoluto tienen reembolsos netos de 2.109 millones y los de renta variable internacional, salidas de 1.832 millones, según Inverco.

Pero hay voces que cuestionan este ‘catenaccio’. “Es muy ventajista comercialmente para el asesor o el banquero, pero tiene un gran coste de oportunidad para el inversor”, pone de manifiesto Marta Díaz-Bajo, directora de Análisis de Fondos de atl Capital. “Puedes salir bien, pero no conozco a nadie que haya vuelto a entrar bien”, porque “en el mercado tienes que volver a entrar antes o después”, recuerda.

Algunas de las bancas privadas de los grandes bancos han sufrido las consecuencias de hacer un mal ‘timing’ al mercado. Varias fuentes consultadas por este medio apuntan hacia BBVA como ejemplo. A raíz de las fuertes correcciones del 2018, el banco azul redujo sistemáticamente el riesgo de las carteras modelo en su banca privada. El coste de oportunidad para los clientes VIP del BBVA ha sido perderse el rally de la bolsa en la primera mitad de este año. Su descontento es doble: perdieron mucho y han dejado pasar la oportunidad de recuperar en muy poco tiempo.

En esta ocasión, el ‘catenaccio’ lo están haciendo, en especial, algunos agentes financieros -asesores o banqueros con relación mercantil- que trabajan con exclusividad para bancos privados, grandes bancos o aseguradoras. Pero no todos, puntualiza la fuente anterior.

ESTAR SIEMPRE INVERTIDO, EL MEJOR CONSEJO

Modificar drásticamente la composición de las carteras en función de las perspectivas que cada persona pueda tener acerca de la evolución de los mercados es “la receta perfecta para el fracaso”, afirma Rafael Juan y Seva, socio director de Wealth Solutions. En su opinión, “si el inversor es de largo plazo, debe estar invertido, independientemente de que pensemos que el mercado esté caro o barato, ya que nadie tiene la bola de cristal para saber cuándo va a corregir”. De esta forma, “las modificaciones de calado solo deberían ser consecuencia de la variación de los objetivos definidos por el inversor”.

Otra cosa distinta es realizar movimientos tácticos dentro de unos niveles estratégicos de inversión. En el caso de atl Capital, su cartera mixta tiene en promedio un 50% de renta variable. Pero, en estos momentos, su nivel de riesgo es aproximadamente un 40%, donde se incluyen las acciones y dos nichos concretos de la renta fija: los bonos de alto rendimiento y los bonos emergentes. Además, tienen un 20% de liquidez.

La psicología del inversor también ha de ser tenida en cuenta. “Aun cuando el mercado estuviera en su suelo y el asesor animase a volver a entrar, mi experiencia es que el cliente no quiere”, reconoce Díaz-Bajo.

En Diaphanum, como no preveían una recesión para 2019 tal y como descontaban los mercados a finales de 2018, y dado que los resultados empresariales iban a seguir siendo sólidos, aconsejaron a sus clientes no vender e, incluso, les incrementaron el riesgo en sus carteras aprovechando las buenas valoraciones en diciembre. Pero ahora toca lo contrario: cómo gestionar la avaricia o la tendencia a creer que los mercados alcistas van a durar eternamente. Tras los máximos alcanzados en mayo y ahora a finales de junio, “estamos recomendando a los clientes reducir su nivel de riesgo para consolidar parte de las ganancias obtenidas en este comienzo del año”, según Hugo Aramburu, socio director. La firma está aprovechando para reducir el peso de lo que compraron en diciembre, cuando las bolsas habían caído. No obstante, este banquero no duda en defender que “la volatilidad es consustancial a los mercados y la herramienta para generar valor a largo plazo”.

Si un inversor sale ahora del mercado porque piensa que el resto del año va a ser menos positivo o puede ser negativo y, al final, los mercados siguen subiendo, se habrá perdido parte de esa subida. "Y si entra, lo hará a precios más caros, con lo que también se estará 'comiendo' parte de la rentabilidad que pudiera esperar el año que viene", advierte Javier Estévez, socio y director general de Abante.