
Los índices norteamericanos se han movido al ritmo de la incertidumbre de los inversores, sin decidirse por las subidas o las bajadas, descontando las ganancias de principio de jornada para luego cerrar planos. Por su parte, el barril de petróleo sigue en una espiral bajista que le lleva de nuevo a tocar mínimos que no veíamos desde 2009.