Benoit Coeure, miembro del Consejo Ejecutivo del BCE.

El euro se aleja este lunes del nivel de 1,21 que rozó la semana pasada, e incluso de los 1,20 frente al dólar que volvió a superar después de la reunión del Banco Central Europeo (BCE), de la mano de las últimas declaraciones de Benoit Coeure, miembro del Consejo Ejecutivo del BCE.

Coeure ha defendido las medidas de estímulo del banco central y ha dicho que "hay pruebas internacionales convincentes de que las medidas de política monetaria no estándar han tenido éxito". Al mismo tiempo, el miembro del Consejo Ejecutivo del BCE ha señalado que la política monetaria seguirá siendo acomodaticia por más tiempo y ha precisado que el concepto de "medio plazo" empleado en la estrategia del BCE es probable que sea más largo dada la persistencia de la inflación por debajo de su meta del 2%.

El euro cae ahora un 0,13% y vuelve a recuperar los 1,20 (1,2019). Sin embargo, ha llegado a perder este nivel a lo largo de la mañana. El euro/dólar se acercó a los 1,21 la pasada semana después de que el Banco Central Europeo elevara sus previsiones de crecimiento para la Eurozona. Además, el presidente del BCE, Mario Draghi, avisó de que van a vigilar de cerca la evolución de la moneda única y añadió que será en el encuentro de octubre cuando empiece a desgranar sus planes para la QE (quantitative easing) de cara al próximo año.

¿QUÉ SE ESPERA PARA EL BANCO DE INGLATERRA?

Tras la reunión del BCE, los inversores esperan a la Reserva Federal, que celebra reunión de tipos la próxima semana (los días 19 y 20). Antes de este encuentro, los inversores seguirán lo que tenga que decir el Banco de Inglaterra este mismo jueves. Se espera que el organismo mantenga los tipos de interés sin cambios, así como su programa de compra de activos. Así, el precio del dinero se mantendría en el mínimo récord del 0,25% y su programa de flexibilización en 435.000 millones de libras.

La caída de la libra tras el voto a favor del Brexit ha elevado el coste de las importaciones, haciendo que los productos sean más caros para los consumidores británicos. Esto ha dado lugar a una inflación más alta, que actualmente se sitúa en un 2,6%, muy por encima de la meta del Banco de Inglaterra del 2%.

Lo normal sería que esta inflación más alta impulsara al banco central a subir las tasas de interés. Sin embargo, la desaceleración anticipada en la economía de Reino Unido después de Brexit hace que el banco se muestre reticente a hacer tales movimientos, prediciendo que la inflación pronto caerá.

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