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Caminos por la HospitalidadFUNDACIÓN ENTRECULTURAS

MADRID, 31 (EUROPA PRESS)

Unas 2.000 personas saldrán a caminar 30.000 kilómetros de solidaridad a partir del próximo 2 de junio junto a personas migrantes y refugiadas para reclamar su acogida e inclusión en la sociedad en el marco de la iniciativa 'Caminos de hospitalidad' impulsada por el Sector Social de la Compañía Jesús. Las marchas tendrán lugar en al menos 10 ciudades de España y finalizarán el 23 de junio.

Durante la presentación de la iniciativa, se ha cifrado en 250 millones las personas que están viviendo en un país en el que no nació, lo que representa el 3% de la población mundial. Asimismo, alrededor de 65,5 millones personas se han visto obligadas a desplazarse, es decir, una persona de cada 110 en el mundo es desplazada, refugiada o víctima de trata de seres humanos.

Desde el Sector Social Jesuitas, el delegado Alberto Ares ha recordado que "hay más de 1.000 millones de personas en movimiento" en todo el mundo, de ahí que se lance esta propuesta para "caminar todos juntos". Según ha explicado, el objetivo es reivindicar una sociedad que trabaje por la acogida e integración mediante un "encuentro intercultural" en el que "compartir experiencias".

Las marchas comenzarán el próximo sábado 2 de junio en Madrid y Galicia; el 3 habrá una en Asturias, del 8 al 12 de junio recorrerá el País Vasco y Navarra, el 9 y 10 Sevilla, del 13 al 16 de junio Cataluña, el 15 de junio Alicante, el 18 de junio Burgos, el 19 de junio Valencia y el 23 Tenerife, que será la última.

"Tenemos que promover una narrativa positiva sobre las migraciones, sobre las posibilidades del enriquecimiento que ofrecen", ha dicho el vicepresidente ejecutivo de Entreculturas y ALBOAN, Dani Villanueva, que rechaza las que se basan en "el miedo o la cerrazón". En su opinión, la dinámica de los movimientos "ha venido para quedarse" y por ello hay que "sensibilizar" sobre la inclusión.

En esta misma línea se ha manifestado la representante de SJM España, María del Carmen de la Fuente, que ha censurado "las dificultades" de integración a la que se enfrentan los refugiados, al tiempo que ha reclamado el "descolapso" del sistema de acogida. "En el camino se deshacen los nudos y se renueva el compromiso", ha afirmado sobre la iniciativa 'Caminos de Hospitalidad'.

"TUVE QUE DEJARLO TODO"

Maisoun Shukair, refugiada Siria, participará en estos 'Caminos por la Hospitalidad'. Ya lo ha hecho en tres ocasiones desde que comenzaron en Siria hace unos años con el jesuita Frans van der Lugt A su juicio, "escenifican la convivencia" entre personas de distintas culturas. "Cuando hacemos el camino juntos. Escenifica el cortar todas las cosas malas entre nosotros y empezar otra vez", manifiesta.

Ella lleva tres años viviendo en Madrid y agradece "enormemente" su acogida en España. Sin embargo, denuncia el abandono en la integración de los que reciben protección internacional. "Tuve que buscar piso sola, tenía que hacer los papeles sola, tenía que iniciar el proceso de reagrupación familiar sola, y sin hablar español. Es un sentimiento de estar en un agujero y sola, es un sufrimiento".

Antes de su exilio, Maisoun regentaba su propia farmacia en Damasco, en la que trabajó durante 24 años. "Tenía una vida normal --sostiene-- pero un día me encontré con que tenía que dejarlo todo y salir de Siria", explica. Según apunta, "no fue fácil", pero "lo más importante" era la vida y el futuro de sus hijos.

Tras el estallido de la guerra, se desplazó España con su hijo mayor. Su marido y su hijo pequeño lo hicieron más tarde, porque ella solicitó su protección por extensión familiar en cuanto le dieron la residencia. En este sentido, asegura que ella tuvo "suerte" gracias a la asistencia jurídica que recibió de manera gratuita desde la ONG Accem, aunque subraya que cuando tus familiares están "en peligro", toda espera "se hace larga".

Al llegar, estuvo nueve meses en el centro de refugiados de Alcobendas, un periodo que define como "duro", aunque destaca la ayuda que allí recibió por parte de los profesionales. Una vez terminó su estancia en el centro, relata el camino que inició "sola" y las dificultades de integración a las que se enfrentó.

"EL PROBLEMA ES LA LEY"

"Aquí no hay problemas con la gente. Todos son muy amables, muy acogedores y abiertos, creo que el problema es con la ley. Es que no solamente podemos acoger a personas que lo necesitan, necesitamos ayudarlas mucho más", asevera, denunciando que muchos de los acogidos "se ven solos en la calle".

Según señala, "no hay personas" que les ayuden a encontrar un trabajo, "ni un programa" para enseñar el idioma. "Solo se da una hora al día en el centro de refugiados y no es suficiente", remarca. Aunque hace hincapié en la "suerte" que tiene por tener estudios, ser farmacéutica y hablar inglés, inciden en que no es el caso de muchos sirios con protección internacional. "Hay mucho sufrimiento", asegura sobre el proceso de integración.

En la actualidad, Maisoun ahora vive en Alcobendas con su marido y sus dos hijos y está buscando empleo, una vez homologado su título de farmacéutica y tras haber hecho prácticas en dos farmacias en Madrid. Según precisa a Europa Press, su familia vive gracias a que su marido ha conseguido un trabajo hace ocho meses, pero son cuatro, "el alquiler es carísimo" y sus dos hijos están estudiando, uno de ellos en la Universidad.

Ella insiste en que no quiere vivir de ninguna ayuda económicas, pero sí cree que debería tener más recursos "hasta que tenga la capacidad de poder salir adelante". Aunque reitera su agradecimiento a España porque "lo más importante" es que su familia esté "segura".

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