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Lego, juguetesPIXABAY

MADRID, 12 (EUROPA PRESS)

Investigadores de la Universidad de Plymouth (Reino Unido) aseguran que el uso de juguetes de plástico de segunda mano puede asociarse a una mayor exposición a niveles inseguros de sustancias químicas como plomo o cadmio, que se han relacionado con varios problemas de desarrollo o con daños a algunos órganos.

En el estudio, cuyos resultados publica la revista 'Environmental Science and Technology', los investigadores probaron 200 juguetes de plástico de segunda mano presentes en hogares, guarderías o tiendas de segunda mano, entre los que había automóviles, trenes, muñecos, rompecabezas o bloques, lo suficientemente pequeños como para que los niños pequeños pudieran morderlos.

De este modo, vieron que en muchos de ellos había elevadas concentraciones de compuestos perjudiciales para la salud como antimonio, bario, bromo, cadmio, cromo, plomo y selenio.

E incluso cuando estaban presentes en niveles más bajos, estos compuestos podían ser tóxicos para los niños si la exposición era muy prolongada, especialmente cuando los niños mordían los juguetes.

"Los hallazgos confirman la presencia de concentraciones relativamente altas de sustancias químicas que desde entonces se han restringido o directamente prohibido, como los pigmentos de colores brillantes, el sulfoselenuro de cadmio y el cromato de plomo", ha apuntado Andrew Turner, investigador de salud ambiental que dirigió el estudio.

Para evaluar los niveles de sustancias químicas en los juguetes, los investigadores usaron lo que se conoce como espectrometría de fluorescencia de rayos X, un proceso que los científicos utilizan a menudo para determinar qué sustancias químicas están presentes en rocas, minerales, sedimentos y fluidos.

Los investigadores también realizaron pruebas adicionales diseñadas para simular las condiciones estomacales al colocar los juguetes en una solución de ácido clorhídrico. Y bajo estas condiciones varios juguetes liberaron cantidades de bromo, cadmio o plomo que excedieron los límites permitidos por las normas de seguridad de juguetes en Europa.

Los niños pequeños son particularmente susceptibles al impacto que pueden tener estos compuestos para su salud, ya que tienen un metabolismo más rápido que los adultos y sus órganos y tejidos crecen más rápidamente.

LOS PADRES NO PUEDEN IDENTIFICAR ESE RIESGO A SIMPLE VISTA

Y aunque la legislación europea ha prohibido o limitado el uso de muchas sustancias químicas en los juguetes, los niños pueden quedar expuestos cuando juegan con los juguetes más antiguos, que pasan de generaciones pasadas o que se compran en tiendas de segunda mano. Además, avisan de que los padres pueden no ser capaces de saber a simple vista qué juguetes son peligrosos o no.

Por ejemplo, explican que los ladrillos Lego rojos y amarillos de la década de 1970 parecían similares a los Legos de la década de 1990, pero las versiones anteriores contenían cadmio que no está presente en los más nuevos.

El estudio no fue un experimento controlado diseñado para probar si la exposición a ciertas sustancias químicas podría provocar problemas de salud, y los investigadores tampoco compararon sistemáticamente el contenido químico de los juguetes más antiguos con los más nuevos.

Aún así, los hallazgos sugieren que los padres deben tener cuidado con los juguetes de plástico porque pueden contener químicos dañinos que pueden desprenderse fácilmente cuando los niños los muerdan, y aconsejan recurrir a otros juguetes de segunda mano como peluches o libros.

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