• La izquierda tradicional obtiene su peor resultado desde 1947
  • La derecha clásica presenta a un candidato inhabilitado como Silvio Berlusconi, que apenas entra en las quinielas
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Apenas 24 horas después de los resultados de las elecciones italianas, el país transalpino presenta un escenario de ingobernabilidad alarmante. Cualquiera de las opciones para formar gobierno sería sorprendente por lo enrevesado de las combinaciones. Con la mitad de los votantes italianos introduciendo una papeleta euroescéptica en la urna, Italia se convierte en el primer país europeo donde las fuerzas tradicionales caen derrotadas ante el populismo.

La derecha tradicional, refrendada en la figura del inhabilitado Silvio Berlusconi y su 'Forza Italia', apenas se acercó al 14% de los votos. La imagen de 'moderado' que el expresidente había adquirido durante estas últimas semanas no le benefició frente al electorado como los expertos avanzaban. De hecho, que Berlusconi represente la derecha italiana más 'suave' refleja lo polarizada que se encuentra la política y el clima de violencia que ha rodeado la campaña electoral.

La dimisión de Matteo Renzi abre la puerta a una alianza PD - Cinco Estrellas

Pero es que el resultado de los socialistas del Partido Democrático no fue mejor, al haber registrado su peor dato desde las elecciones de 1947, obteniendo el apoyo de apenas un 18% de los electores. "Dejo las riendas del PD, es necesario abrir una nueva página", declaraba su líder, Matteo Renzi, tras el escrutinio, mientras reiteraba su negativa a formar coalición con los ganadores de las elecciones, los "extremistras" de Cinco Estrellas, como los tildó. Una posibilidad que antes del pasado domingo ni aparecía en las quinielas, pero que ahora suena con fuerza en las entrañas de ambos partidos. Lo cierto es que las presiones para que Renzi, el mayor detractor del partido amarillo, deje su puesto inmediatamente y no una vez se forme gobierno aumentan por momentos.

Por lo tanto, la posibilidad por la que suspiraba Bruselas de una alianza entre 'Forza Italia' y el PD se disipa, con un resultado acumulado que no llega al mínimo necesario del 40% para gobernar. El gobierno en Italia pasa por pactar con agrupaciones populistas, antieuropeístas y, en los casos de la derecha, xenófobas.

O lo que sería aún peor, que ambos bandos populistas se unan en una coalición sobrecogedora que haga tiritar a la Unión Europea, creando lo que varios analistas ya han bautizado como 'El Monstruo'. Y es que, el partido fundado por Beppe Grillo y La Liga Norte comparten su animadversión hacia la política tradicional italiana y la 'casta', con una ferviente defensa de revolver la actual situación democrática, en un ejercicio casi anárquico, con un sentimiento fuertemente nacionalista y en contra de la participación de un marco de decisión compartido con el resto de fuerzas políticas europeas.

La posible coalición entre populistas hace temblar a Bruselas

Una situación ciertamente inquietante con pocas posibilidades de salir adelante, aunque no hace mucho esta relación ya se planteara. Durante las elecciones municipales italianas de junio de 2016, el líder de La Liga, Matteo Salvini, apoyó públicamente a las candidatas de Cinco Estrellas en Roma y Turín, que finalmente acabaron ganando. Un primer movimiento de un 'noviazgo' que podría afianzarse en el asalto al poder en Italia.

Por ello, todo gobierno pasa por las manos de fuerzas contrarias al actual sistema, por agrupaciones populistas no ajenas de estar presentes en otras partes del continente, aunque no con el éxito que lo han hecho en el país transalpino. Italia se convierte en el campo de cultivo del populismo, que comiencen los experimentos.

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