• La UE sigue presionando para que el país británico aclare sus posturas
  • Las empresas, mientras tanto, se cubren las espaldas de cara a que se complique aún más la situación
David Davis
David Davis, ministro para el Brexit de Reino Unido.

El Brexit vuelve a escena esta semana. Este lunes se reanudaban las negociaciones entre los representantes de Reino Unido, con su ministro del Brexit a la cabeza, David Davis, y los representantes de la Unión Europea (UE), liderados por el eurodiputado Michel Barnier. Las conversaciones vuelven a arrancar después de que la UE haya presionado a Reino Unido para que esboce sus posiciones, especialmente en áreas como la deuda que deberá hacer frente con Europa y la frontera irlandesa.

Los inversores parecen tener buenas expectativas respecto al avance de las negociaciones. Este lunes, el Ftse100 se desmarcaba del resto de Europa con subidas más destacadas

- Reino Unido reconoce que debe pagar su factura con la UE, pero todavía no se ha posicionado específicamente respecto a este asunto. El reto de esta segunda ronda de negociaciones está en conseguir precisar a cuánto asciende la factura que Reino Unido debe pagar a la Unión Europea por abandonar el bloque. Los números barajados por una y otra parte no coinciden y los ánimos relacionados con este aspecto están caldeados. El secretario de Relaciones Exteriores de Reino Unido, Boris Johnson, dijo la semana pasada que la UE no contara con que Reino Unido iba a pagar una gran suma. Sin embargo, tal y como recuerda CNBC, el jueves pasado, el gobierno inglés reconoció en una declaración escrita al Parlamento que "el Reino Unido tiene obligaciones con la UE (...) y estás deben ser resueltas".

La UE ha pedido recientemente a Londres que sea clara sobre la cuestión financiera ya que, sin un acuerdo relacionado con este aspecto, las conversaciones sobre un posible acuerdo comercial entre ambas partes no pueden avanzar.

- La UE avisa, presiona y marca el paso. "Cuanto antes recibamos aclaraciones sobre las posiciones británicas sobre los temas, aclaraciones que aún no hemos escuchado, mejor". Así de claro se mostró Michel Barnier la pasada semana, advirtiendo que el reloj sigue avanzando. Ese reloj tiene cuerda hasta el 29 de marzo de 2019, pero las negociaciones deberán concluir antes para asegurarse de que pueden darse todo los pasos legislativos precisos.

- Theresa May sí se ha posicionado respecto a algunos aspectos. Su gabinete ha publicado documentos sobre los planes de Reino Unido respecto a la Comunidad Europea de la Energía Atómica (Euratom) y al papel del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE). A grandes rasgos, Reino Unido quiere dejar de ser miembro de la Euratom a pesar de las advertencias de los radiólogos. Eso sí, quiere llegar a un acuerdo con los miembros de Euratom. Sobre la justicia europea, May ha dicho en reiteradas ocasiones que no quiere que el Tribunal Europeo se pronuncie sobre los casos de Reinio Unido el día en que Gran Bretaña abandone la UE. Al mismo tiempo, se ha informado de que los organismos europeos con sede en el Reino Unido, como la Agencia Europea del Medicamento, podrán permanecer por un periodo de transición después de 2019 con los mismos privilegios e inmunidades.

- La 'Gran Ley Derogatoria' (Repeal Bill) ya se ha publicado. Esta norma está destinada a poner fin a la primacía del derecho europeo sobre la legislación británica. El texto derogará a partir del Brexit la Ley de Comunidades Europeas de 1972, que daba primacía a los tratados europeos, y convertirá gran parte de las leyes europeas en leyes británicas. El proyecto de ley, afirmó el ministro del Brexit, David Davis, asegurará que el Reino Unido tendrá un "sistema jurídico completamente funcional a la salida de la UE".

El documento será debatido en el Parlamento después del verano, pero es seguro que suscitará controversia política dentro de Reino Unido. El Partido Laborista quiere que las leyes de la UE sobre los derechos fundamentales se mantengan en la ley británica, algo a lo que Theresa May se opone. Además, Escocia y Gales han descrito el proyecto de ley como una toma de poner encubierto por parte de Westminster.

- Las empresas tratan de sobreponerse a la incertidumbre creciente. Bancos y otras compañías están anunciando que van a fijar sus sedes fuera de Reino Unido. La semana pasada, sin ir más lejos, easyJet comunicó que establecerá su sede europea en Viena para garantizar sus vuelos europeos independientemente de cómo terminen las negociaciones sobre las reglas de los vuelos.

Lo que parece claro es que las negociaciones no serán sencillas, tal y como recordó este lunes el ministro de Economía, Industria y Competitividad, Luis de Guindos. "Las negociaciones no van a ser sencillas, son cerca de 20 meses de negociaciones con momentos, sin duda, de tensión y España va a intentar que el resultado final sea el menos dañino para todos", afirmó el ministro, que ha considerado este proceso como "complejísimo".

Mientras tanto, los inversores parecen tener buenas expectativas respecto al avance de las negociaciones, al menos los británicos. El Ftse100 se desmarcaba este lunes con subidas y mayor fortaleza que el resto de plazas europeas.

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