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El presidente de EEUU, Donald Trump, y el presidente chino, Xi Jinping.REUTERS/Kevin Lamarque

Con permiso de la avalancha de citas que los inversores deben afrontar esta semana —desde las decisiones de tipos de la Reserva Federal, el miércoles, y el Banco Central Europeo, el jueves, hasta el tropel de resultados empresariales—, la atención está puesta, absolutamente, en la esperadísima reunión entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo chino, Xi Jinping.

Después de la tensión creciente de los últimos tiempos entre ambas potencias, que se había intensificado por las medidas chinas para restringir las exportaciones de minerales de tierras raras, finalmente la semana pasada se consiguió fijar el encuentro para este jueves, 30 de octubre, en el marco de la cumbre de líderes de la APEC (Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico) en Corea del Sur.

La cita podría marcar un punto de inflexión en la guerra comercial entre las dos mayores economías del mundo... aunque persisten las dudas.

LA SOJA Y EL FENTANILO

Como saben, desde agosto existe una tregua arancelaria entre China y Estados Unidos que finaliza a principios de noviembre. Los dos países están 'en modo negociación' para evitar que se produzca una escalada de tarifas como la que se vivió hace unos meses.

Trump ha manifestado su intención de llegar a un acuerdo "justo" con China, y fuentes de la Casa Blanca han confirmado que pretende prolongar la suspensión de los aranceles a los productos chinos a cambio de que Pekín reanude las compras de soja estadounidense, interrumpidas durante los meses de mayor tensión comercial.

El presidente de Estados Unidos también ha dicho que lo primero que tratará con el líder chino es el tráfico de fentanilo que se origina en el país asiático y que, según él, está empleando a Venezuela como parada intermedia antes de que la droga llegue a suelo estadounidense.

Por su parte, el secretario del Tesoro de EEUU, Scott Bessent, dio a entender, este fin de semana, que el acuerdo entre ambas superpotencias esta más cerca. Trump está viajando por Asia desde el viernes y la cita con su homólogo chino marcará el momento clave de este viaje.

"Creo que hemos alcanzado un marco significativo para que los dos líderes se reúnan el próximo jueves y que se eviten los aranceles", dijo Bessent tras las reuniones que los equipos negociadores han mantenido en Malasia previa al encuentro.

ENTRE LA ESPERANZA Y EL ESCEPTICISMO

El mercado espera, por tanto, un acuerdo, a medida que el tono conciliador y las buenas palabras cobran protagonismo.

"La reunión prevista entre el presidente estadounidense, Donald Trump, y el presidente chino, Xi Jinping, podría concluir con un acuerdo formal en varios ámbitos y una nueva prórroga del aumento mutuo de aranceles del 125% y 145% anunciado en abril", escribe Chris Turner, estratega de ING.

Según Turner, el punto clave será la decisión de China sobre sus controles a la exportación de tierras raras: si Pekín aplaza su aplicación durante un año, los mercados lo interpretarían muy positivamente, comenta.

Sin embargo, el contexto sigue siendo complejo y hay muchas dudas, especialmente tras ver cómo, el pasado jueves, Trump ponía fin a todas las negociaciones comerciales con Canadá debido una campaña antiarancelaria lanzada por la provincia de Ontario en la que se ha usado a Ronald Reagan.

En un mensaje en Truth Social, Trump escribió: “Todas las negociaciones comerciales con Canadá quedan terminadas”.

Desde Danske Bank señalan que este tipo de gestos “subrayan el carácter impredecible de la política comercial de Trump”, aunque consideran que el diálogo con China “es una prioridad mucho mayor” para Washington.

"Existe una buena posibilidad de que alcancen un acuerdo. En caso contrario, podría producirse una reacción negativa en los mercados", avisan.

Russ Mould, director de inversiones de AJ Bell, se muestra cauteloso: “Es imposible predecir si eso (la firma del acuerdo) ocurrirá, dada la naturaleza impredecible de Trump, pero cualquier resultado positivo podría tener un gran impacto en los mercados financieros esta semana”.

Para Ipek Ozkardeskaya, analista sénior de Swissquote, no hay ninguna garantía de que la reunión conduzca a una tregua duradera. "Soy extremadamente escéptica", afirma. Con todo, reconoce que el encuentro ha mantenido vivas las esperanzas en los mercados, y a los bajistas a raya, en las últimas sesiones.

PEKÍN LLEGA REFORZADO

La reunión llega pocos días después del Cuarto Pleno del Partido Comunista en China, donde se aprobaron las líneas generales del 15º Plan Quinquenal, centrado en la innovación tecnológica, la seguridad nacional y el impulso del consumo interno.

Según Richard Tang, analista de renta variable asiática en Julius Baer, las prioridades de Pekín —innovación original, integración tecnológica-industrial y fortalecimiento de la red de protección social— están “ampliamente alineadas con las expectativas del mercado”.

Ozkardeskaya incide sobre la fortaleza tecnológica de China y explica que el país cuenta ya con sus propias grandes tecnológicas, plataformas de redes sociales, sistemas de comunicación, vehículos eléctricos, smartphones, robots y chips.

"Pekín quiere que esas empresas líderes utilicen componentes nacionales para mantener la producción dentro del país, y muchos fabricantes locales de semiconductores están prosperando", comenta. "Por ejemplo, las acciones de SMIC se han disparado casi un 500% desde septiembre pasado, Alibaba ha subido hasta un 140% desde el lanzamiento del chatbot de DeepSeek a comienzos de este año, y el índice Hang Seng ha recuperado aproximadamente dos tercios de las pérdidas acumuladas desde 2018. Con una exposición limitada a inversores extranjeros y el impulso claro de Pekín para hacer brillar el sector, la tecnología china aún tiene margen de crecimiento".

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