
Aunque todo apunta a que para el Banco Central Europeo (BCE) el trabajo ya está hecho, ¿será 2026 el año en el que los ciclos de recortes de tipos de interés llegan a su fin para el resto de los principales bancos centrales? Estas son las predicciones de ING sobre los movimientos de política monetaria durante los próximos 12 meses de organismos como la Reserva Federal de EEUU (Fed), el Banco de Inglaterra (BoE), el de Japón o el de China.
En cuanto al BCE, en un contexto macroeconómico con una inflación cercana al 2% y un crecimiento positivo, aunque por debajo del potencial, parece estar satisfecho con lo que a menudo ha llamado la buena situación. Por ello, los analistas creen que el listón para otro recorte de tipos sigue siendo muy alto.
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"Si bien en el primer semestre de 2025 se necesitaban grandes sorpresas positivas en los datos para impedir que el BCE recortara los tipos, actualmente necesitaríamos grandes sorpresas negativas para impulsar a nuevos recortes", dicen.
Así, para 2026, consideran que, dados los numerosos desafíos estructurales de la economía de la eurozona, el BCE "mantendrá su postura, bien conocida, de que la política monetaria apenas puede hacer nada para abordar las debilidades estructurales".
En su escenario base no prevén movimientos en los tipos de interés durante los próximos dos años. "Sin embargo, en caso de (según las proyecciones de) una inflación significativamente inferior a la esperada, no se deben descartar por completo uno o dos recortes de tipos adicionales en el primer semestre de 2026", afirman.
Respecto a la Fed, el mismo organismo reconoce que, incluso tras los recortes acumulados de los tipos de interés, la política monetaria sigue siendo moderadamente restrictiva, aunque "la postura relativa de los funcionarios sobre los riesgos para el doble mandato de la Fed de estabilidad de precios y máximo empleo se está volviendo más diversa".
"La inflación ha demostrado ser persistente, con los aranceles y el aumento de los costes de los seguros, que podrían mantenerla elevada, lo que explica por qué los halcones se muestran reacios a aprobar una mayor flexibilización de la política monetaria. Dicho esto, los aranceles están influyendo en los precios más lentamente de lo que se temía, lo que da más tiempo para que se mitiguen los impulsos desinflacionarios derivados de la bajada de los precios de la energía, el menor crecimiento salarial y la desaceleración de la inflación relacionada con la vivienda", comentan.
En vista de que el panorama inflacionario parece menos amenazante pero la situación del empleo se torna más frágil, esperan que la Fed reduzca los tipos a un nivel más neutral de alrededor del 3,25% en 2026. Además, "el posible nombramiento de un presidente de la Fed más moderado en mayo podría inclinar los riesgos hacia recortes adicionales", añaden.
Por su parte, para el BoE destacan que el Comité de Política Monetaria continúa estando enormemente dividido: "Cuatro funcionarios de línea dura siguen preocupados por la posibilidad de que los niveles actuales de inflación se manifiesten en un episodio más persistente de presión sobre los precios. Los cuatro funcionarios más moderados, por su parte, se centran más en el mercado laboral y la continua caída del crecimiento salarial. El gobernador, Andrew Bailey, se sitúa entre ambos bandos, aunque recientemente ha indicado que está dispuesto a apoyar a los moderados".
Los analistas estiman que la inflación general debería caer a principios de 2026 y de forma más drástica a partir de abril. "La inflación alimentaria también parece haber tocado techo. A medida que se hace más evidente que Reino Unido no es un caso excepcional en cuanto a inflación y que los riesgos al alza disminuyen, prevemos dos recortes adicionales en el primer semestre de 2026", indican.
En lo referente a los organismos asiáticos, creen que el cambio gradual se mantendrá en el Banco de Japón (BoJ), dado que varios miembros del Consejo ya han expresado su apoyo a las subidas de tipos, destacando una inflación subyacente cercana al 2% y tipos de interés reales negativos. Las condiciones económicas generales han cambiado, tal como anticipó el banco, y se espera que las nuevas políticas gubernamentales ayuden a alcanzar sus objetivos.
"El nuevo paquete económico probablemente impulsará el crecimiento a corto plazo y reducirá la inflación general por debajo del 2%. Se espera que el apoyo a las guarderías, las desgravaciones fiscales y la reducción de los costes energéticos fomenten un mayor gasto de los consumidores y mantengan la inflación subyacente por encima del 2%. Creemos que los sólidos resultados empresariales apuntan a la continuación de los aumentos salariales en las próximas negociaciones salariales de primavera. El aumento del gasto público en defensa e industrias estratégicas clave también probablemente estimulará una mayor inversión", aseguran.
De esta manera, con la inflación alrededor del 2%, combinada con un crecimiento del PIB superior al potencial, respaldará las subidas de los tipos de interés oficiales del Banco de Japón. Su escenario base proyecta que el tipo de interés oficial alcance el 1% para finales de 2026. No obstante, "si consideraciones políticas influyen en las decisiones monetarias bajo el pretexto de la coordinación de políticas, los cambios en las políticas podrían avanzar a un ritmo más lento", matizan.
Finalmente, vaticinan que el Banco Popular de China (PBoC) mantendrá una trayectoria de flexibilización en 2026, "ya que la desaceleración de los últimos meses demuestra que la política monetaria deberá seguir siendo favorable para asegurar otro año de crecimiento estable".

