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La Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos se prepara para conocer este viernes el informe de inflación PCE de enero, su medida de precios favorita, que, unida a la guerra en Irán y las subidas del precio del petróleo, amenaza con acabar con las esperanzas de recortes en los tipos de interés.

El mercado prevé que el índice general se mantendrá estable en el 2,9% interanual, al tiempo que anticipa un repunte de la tasa subyacente hasta el 3,1%, lo que supondría un aumento de una décima con respecto a los niveles de diciembre.

"Estas cifras, junto con el hecho de que el reciente aumento de los precios de la energía podría impulsar la inflación al alza en los próximos meses, sugieren que la Fed podría no estar en condiciones de recortar los tipos de interés a corto plazo. La actividad en los futuros de los fondos federales aún anticipa un recorte de tipos en julio con una probabilidad cercana al 55%, pero podría haber margen para un reajuste más restrictivo", asegura Ipek Ozkardeskaya, analista de Swissquote Bank.

Además, considera que "un nuevo cambio restrictivo en las expectativas de la Fed seguiría presionando a los mercados de bonos, impulsando al alza los rendimientos estadounidenses, lo que probablemente se traduciría en un menor apetito por los activos de riesgo".

Los datos que se conocerán este viernes permitirán al banco central tener una visión clara de la situación de los precios del país, ya que este miércoles se publicó el informe de IPC de EEUU de febrero, que se ubicó en línea con lo esperado tras mostrar una tasa general en el 2,4% y una subyacente en el 2,5%.

"Es una semana importante para la Fed, que tomará su decisión sobre los tipos de interés y publicará sus últimas proyecciones económicas la próxima semana. Si bien es probable que la Fed dé más importancia al informe de PCE del viernes, el reciente aumento de los precios de la energía y la debilidad del mercado laboral probablemente compliquen la situación", asegura Bret Kenwell, analista de mercados de eToro en EEUU.

Cabe recordar que la Fed celebrará la segunda reunión de política monetaria del año la semana que viene, para la que el mercado da por hecha una pausa, con un 99,5% de probabilidad, según la herramienta 'FedWatch' de CME.

Sin embargo, Kenwell destaca que "la mayor preocupación por la inflación es lo que no se incluye en este informe: los precios del petróleo han subido aproximadamente un 30% este mes y más del 50% en lo que va de año".

"Si las tensiones geopolíticas se calman y el petróleo retrocede, el impacto en la inflación debería ser más un obstáculo que un desvío. Pero si el conflicto se prolonga y los precios de la energía se mantienen altos durante un tiempo, el impacto en la inflación -y en la economía- no será ventajoso para los alcistas", añade.

¿CUANDO LLEGARÁN LOS RECORTES DE TIPOS?

Por su parte, David Morrison, analista senior de mercado de FCA, recuerda que "el PCE subyacente, el indicador de inflación preferido por la Fed, se situó en el 3,0% hace un mes, muy por encima del objetivo del 2% del banco central, con una tendencia negativa".

"Esto, sumado a las recientes declaraciones restrictivas de varios gobernadores de la Fed, ha reducido drásticamente la probabilidad de un recorte de tipos en junio, y ahora las probabilidades apuntan a un recorte en septiembre. La herramienta FedWatch de CME prevé ahora solo un recorte de 25 puntos básicos este año, en lugar de los dos previstos hace poco más de una semana. Sin embargo, el mercado sigue descontando una política monetaria más flexible, aunque los datos sugieren que el próximo paso debería ser un aumento de tipos", indica.

Por otro lado, el PCE llega "tras el desalentador informe de nóminas no agrícolas de la semana pasada, que indica algunos problemas preocupantes en el mercado laboral".

"Una vez más, la Reserva Federal se encuentra ante un dilema: intentar contener la inflación subiendo los tipos o impulsar el empleo recortándolos", valora el analista.

Para Aaron Hill, analista jefe de mercado en FP Markets, "unas cifras de inflación superiores a las esperadas esta semana respaldarían la postura de la Fed de no apresurarse, lo que podría reforzar los rendimientos y el dólar estadounidense, a la vez que ejercerá presión a la baja sobre las acciones y el oro".

"Cabe recordar que se espera que el dólar estadounidense se mantenga en demanda por activos refugio en medio del conflicto entre Estados Unidos e Irán, y esto, sumado a un dólar aún demasiado extendido a la baja y a la moderación de las expectativas de recorte de tipos de la Fed, sugiere una posible subida del dólar ante un informe positivo", concluye.

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