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La inteligencia artificial (IA) llenó de esperanza a los mercados en su fase inicial, en la que las empresas pioneras en su desarrollo se dispararon hasta niveles pocas veces vistos, aunque esta euforia ha ido dejando paso a las dudas, que se han incrementado ante los elevados niveles de gasto de las grandes tecnológicas y los temores a despidos masivos, por lo que esta tecnología se encuentra en un 'punto de no retorno' que marcará su futuro.

"La atención de los inversores de cara a 2026 se centra cada vez más en el riesgo relacionado con la IA: ¿Se trata de una burbuja bursátil a punto de estallar, que sumirá a Estados Unidos en una recesión? ¿O es el inicio de una tercera revolución industrial? ¿Y qué significaría cualquiera de estos escenarios para la economía mundial, los mercados financieros y la sociedad?", se cuestiona David Rees, director de Economía Global de Schroders.

A la hora de analizar el impacto de la IA en las economías mundiales, ve "dos escenarios posibles": un "auge de la IA", en el que esta herramienta es una "realidad y se adopta rápidamente", y un "colapso de la IA", en el que "estalla la burbuja bursátil".

"Ambos escenarios se basan en nuestras hipótesis clave de que el sólido contexto macroeconómico, junto con los importantes planes de inversión de los hiperescaladores (las grandes empresas de computación en la nube), darán lugar a un gasto de capital (capex) continuado y a una rentabilidad al alza del mercado de valores durante gran parte de 2026", comenta.

Su escenario asume "que a finales de año se producirá un momento clave en el que los mercados comenzarán a cuestionar la capacidad de las empresas tecnológicas para cumplir con las expectativas generadas".

"¿Se monetizará la tecnología lo suficiente como para obtener un retorno de la inversión? En esta encrucijada, nuestros escenarios divergen", detalla.

AUGE DE LA IA

En el escenario más optimista, la IA conduce a una "tercera revolución industrial" que se desarrolla "en cuestión de meses, en lugar de años o décadas".

"Hemos supuesto que, tras una fluctuación del mercado a finales de 2026, se producirá una pausa en la inversión en tecnología, a medida que se vayan definiendo los ganadores y los perdedores de la carrera de la IA. A partir de entonces, nuestra hipótesis clave es que se producirá un aumento exponencial de la inversión, ya que las empresas se apresurarán a desplegar infraestructura y servicios de IA al quedar claro que esta tecnología es profundamente transformadora. Se supone que esto respaldará un sólido crecimiento del PIB estadounidense", detalla.

Sin embargo, Rees matiza que "en un escenario en el que la robótica y los vehículos autónomos, entre otras tecnologías, comienzan a desplazar a los trabajadores, las perspectivas de consumo son menos claras".

"Hemos supuesto que el auge de la IA hace que el crecimiento de la productividad de EEUU alcance las tasas observadas antes de la burbuja puntocom y se mantenga en torno al 3,5% anual. Suponiendo que tanto el crecimiento demográfico como las tasas de participación se mantengan, una productividad tan fuerte implicaría un aumento del desempleo", agrega.

Si el desempleo aumenta, se producirá también una "presión sobre los ingresos y el gasto de los consumidores", que actuarían como factores "deflacionarios", principalmente "en ámbitos como la vivienda y los servicios básicos".

"Al mismo tiempo, el desplazamiento de los trabajadores podría reducir el coste de otros sectores de servicios. Sin embargo, la carrera por adoptar rápidamente la IA transformadora probablemente causaría tensiones en diversas áreas de la economía. Si las empresas tecnológicas tuvieran dificultades para satisfacer la fuerte demanda, sería lógico suponer que se produciría un impacto inflacionista en el sector de los bienes", asegura.

ESTALLIDO DE LA BURBUJA

Si los peores temores terminan por materializarse, este experto prevé un escenario de "estallido de la burbuja", que tendría drásticas consecuencias para todos los aspectos de la economía.

"Los numerosos casos históricos de estallido de burbujas bursátiles nos permiten estar más seguros de las implicaciones macroeconómicas de este escenario. Suponemos que el colapso del mercado tendría un efecto negativo inmediato en la actividad del sector privado. A medida que se hace evidente que las empresas tecnológicas no podrán monetizar la inversión en IA, se suspende el gasto", indica.

Este escenario implica "una recesión de la inversión de dos años, similar a la que se produjo tras el estallido de la burbuja puntocom a principios de la década de 2000".

"La caída de los precios de las acciones y el aumento del desempleo tendrían un impacto negativo en la confianza y el gasto. Esto sería suficiente para sumir a Estados Unidos en una leve recesión. El aumento del desempleo y la menor demanda aliviarían las restricciones de capacidad de la economía estadounidense y permitirían a la Reserva Federal recortar los tipos de interés por debajo del nivel neutral", agrega.

Esto, junto con algunos estímulos fiscales, sentaría las bases para una "recuperación cíclica impulsada por el consumo a partir de finales de 2028". En este entorno, la renta variable "volvería a comportarse bien", pero con "mayor amplitud y con diferentes empresas liderando el mercado".

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