
En una semana prenavideña y marcada por los bancos centrales, el Banco de Inglaterra (BoE) reclamará su parte de protagonismo este jueves, 18 de diciembre, con una reunión en la que, una vez más, quedarán patentes las diferencias entre sus miembros. Y es que, aunque todo parece indicar que el organismo bajará los tipos de interés en 25 puntos básicos, hasta el 3,75%, la balanza se decantará con el voto del gobernador Andrew Bailey. "Un recorte de tipos en diciembre es casi seguro, pero creemos que la decisión será más reñida".
Así de rotundos se muestran en Oxford Economics, una valoración compartida por los analistas de ING Economics, quienes ven "probable una bajada de tipos, aunque la decisión es más reñida de lo que creen los mercados".
"Esperamos que el Banco de Inglaterra recorte los tipos en 25 puntos básicos, hasta el 3,75%, pero es probable que la votación sea reñida: prevemos una estrecha mayoría de 5-4 a favor del recorte", señalan también en Bank of America (BofA).
En Rabobank, donde también descuentan una bajada de un cuarto de punto porcentual, abogan por "otra votación dividida, en la línea habitual: quienes enfatizan la debilidad del mercado laboral frente a quienes temen la persistencia de la inflación, aunque la mayoría probablemente ahora coincida en que las presiones inflacionarias han alcanzado su punto máximo. El voto decisivo reside en el gobernador Bailey y los moderados".
Es más, en ING Economics remarcan que "el Comité está profundamente dividido y es improbable que cuatro de los nueve funcionarios voten a favor de la bajada. La votación dependerá exclusivamente del gobernador Andrew Bailey, quien ha indicado que simpatiza más con los moderados, que, como nosotros, argumentan que las perspectivas de inflación están mejorando".
"Tenemos una idea bastante clara de que cuatro miembros votarán a favor de mantener los tipos y cuatro a favor de recortarlos. Por lo tanto, como ha sucedido en dos de las últimas tres reuniones, la decisión dependerá del grupo al que se alinee el gobernador Andrew Bailey. Sus palabras indican una inclinación a recortar en una de las próximas reuniones, y ni el Presupuesto ni los datos recientes han ofrecido razones decisivas para cambiar de postura hasta el momento", añaden desde Oxford Economics.
De hecho, en el encuentro del pasado mes de noviembre, el Comité de Política Monetaria (MPC, por sus siglas en inglés) decidió mantener los tipos sin cambios por un estrecho margen de 5 a 4. Y fue precisamente Bailey quien emitió el voto decisivo, ya que prefería "esperar y ver si la persistencia de la desinflación se confirma en los próximos acontecimientos económicos de este año".
En este sentido, en Rabobank explican que "la combinación de datos débiles del mercado laboral, una inflación moderada, un estancamiento de la actividad y un presupuesto de otoño que apoya la desinflación (¡y que no desestabiliza los mercados!) ha allanado el camino para un recorte".
Del mismo modo, los expertos de Danske Bank esperan un recorte de 25 puntos básicos por parte del BoE y creen que este movimiento va a contar con el respaldo del gobernador Bailey gracias a los últimos datos conocidos.
"El IPC se moderó al 3,6% en octubre, en línea con las proyecciones del BoE, con una inflación de los servicios ligeramente inferior al consenso. Esto no fue en sí mismo una cifra baja, pero confirmó que el débil dato de septiembre no fue solo un incidente pasajero. En el mercado laboral, la pérdida de empleos se ha acelerado en otoño (...) Los datos del PIB de octubre también decepcionaron, con otra contracción intermensual del 0,1% impulsada por la debilidad del sector servicios. Creemos que estas noticias serán suficientes para que el gobernador Bailey vote a favor de una rebaja de tipos".
¿AGUARÁN LA FIESTA LOS DATOS?
Con todo, y a pesar de que un recorte está prácticamente descontado por el mercado, existe un riesgo que puede echar por tierra todas las previsiones: los datos macroeconómicos que se darán a conocer antes de la reunión. Así, por ejemplo, tras la inesperada contracción del PIB en octubre, el IPC de noviembre, los PMIs manufactureros y de servicios preliminares de diciembre o el informe de empleo del décimo mes del año serán claves para la decisión final.
"La reciente caída de la inflación probablemente será suficiente para alcanzar este umbral. No obstante, una sorpresa al alza sustancial en los datos de inflación publicados el día anterior a la reunión de diciembre aún podría desbaratar un recorte navideño", afirma Matt Swannell, asesor económico principal del EY ITEM Club.
"El alentador avance de la inflación, el debilitamiento de las perspectivas del mercado laboral y del crecimiento, y las medidas desinflacionistas del presupuesto de otoño deberían respaldar un recorte en diciembre, salvo que se produzcan sorpresas al alza significativas en los datos de inflación", comentan en BofA.
SIN COMPROMISOS PARA 2026
Pero, además, los inversores van a estar muy atentos a las posibles pistas sobre los movimientos a futuro del BoE, aunque no albergan demasiadas esperanzas.
"El Comité dejó claro en su reunión de noviembre que los tipos de interés seguirán bajando, y que el desacuerdo se centraba en el momento y el alcance de los recortes. Dado el débil panorama de la actividad y el mercado laboral, es probable que este mensaje se mantenga. Sin embargo, cualquier promesa sobre el momento del próximo recorte parece improbable", asegura Swannell.
En BofA, por su parte, prevén que el banco central mantenga la orientación gradual y reunión a reunión, en un contexto de inflación y expectativas de inflación/salarios aún elevadas.
"La trayectoria gradual debería dar al BoE más tiempo para evaluar la evolución de la inflación. Además, la ausencia de subidas de impuestos anticipadas en los presupuestos de otoño limita el margen para un ciclo de recortes mucho más rápido. Es probable que la orientación gradual y el énfasis en la cautela, a medida que nos acercamos potencialmente a la neutralidad, se utilicen como argumento para rechazar una rebaja consecutiva en febrero". Y recuerdan que anticipan rebajas trimestrales adicionales en marzo y junio hasta el 3,25 %, "pero vemos riesgos en abril/julio".
"Prevemos una reducción de 25 puntos básicos en la última reunión de 2025, seguida de dos más en febrero y abril. El momento es incierto, sobre todo ahora mismo, pero la razón es clara: la inflación ha alcanzado su punto máximo y el mercado laboral se está enfriando rápidamente", dicen en Rabobank.
"Lo que viene a continuación es más incierto. El hecho de que el comité esté tan dividido significa que basta con que uno o dos funcionarios cambien de opinión para reestructurar por completo el ritmo de los recortes de tipos. (...) Prevemos nuevas bajadas en febrero y abril de 2026", exponen en ING Economics.
Por todo ello, parece claro que, a partir de ahora, cada reunión del BoE estará más viva que nunca, con decisiones basadas en los datos entrantes en lugar de seguir una trayectoria preestablecida.

