
Con permiso de las 'big tech', el mercado tiene una cita clave este miércoles con la Reserva Federal (Fed), que dará a conocer su última decisión sobre los tipos de interés en un contexto marcado por la guerra de Irán y el impacto del alza del petróleo en la inflación. Por ello, los analistas creen que el banco central mantendrá la cautela y seguirá en pausa en la reunión del adiós oficial de Jerome Powell como presidente del banco central.
"Es probable que se mantenga la estabilidad, ya que el mercado laboral aún se muestra resistente a pesar del fuerte aumento de la inflación, impulsado principalmente por los precios de la gasolina", indica el estratega Michael Hewson.
De hecho, los primeros indicios del conflicto en Oriente Medio ya se han reflejado en los datos económicos. La inflación general se ha disparado casi un punto porcentual, hasta alcanzar el 3,3% interanual en marzo, mientras que la confianza de los consumidores se ha desplomado hasta mínimos históricos.
"Afortunadamente, la inflación subyacente no muestra signos de verse afectada por los precios de la energía, y es probable que las expectativas de inflación a largo plazo sigan bien asentadas. Por ahora, el escenario teórico parece confirmarse, lo que debería permitir a la Reserva Federal hacer caso omiso del caos y mantener los tipos de interés sin cambios en su reunión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) de abril", afirma Christian Scherrmann, economista jefe de DWS para Estados Unidos.
Una opinión compartida con los expertos de Danske Bank, para quienes "la Fed va a mantener la cautela" y dejará los tipos en la horquilla comprendida entre el 3,50-3,75%. "Varios indicadores basados en encuestas de alta frecuencia han mostrado signos de debilidad desde el inicio de la guerra: menor confianza del consumidor, menos ofertas de empleo y un menor dinamismo en el crecimiento del empleo. Dado el menor crecimiento estructural, la economía estadounidense es más vulnerable a las recesiones de lo que se había previsto".
Con todo, y aunque en DWS abogan porque la Fed adopte un modo de "esperar y ver qué ocurre", creen que vendrá acompañado de una "postura restrictiva destinada a mantener ancladas las expectativas de inflación".
"La principal preocupación del FOMC probablemente radique en los efectos indirectos, como el aumento de los salarios y de los precios de los productos básicos y de los bienes de consumo discrecional. Esto parece casi inevitable, dado que el estrecho de Ormuz permanece cerrado y los efectos de esta interrupción aún no se han hecho sentir en la mayoría de las cadenas de suministro globales", puntualiza Hewson.
DESPEDIDA OFICIAL DE POWELL
Pero más allá de la decisión de política monetaria, ampliamente descontada por el mercado, Powell está llamado a ser el gran protagonista, ya que el cónclave de abril es su último encuentro como presidente del organismo. Y es que sus futuras apariciones dependen de posibles retrasos en la confirmación de Kevin Warsh.
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En este sentido, el mercado empieza a hacer cálculos sobre el momento en que Warsh será finalmente elegido. El mandato de Powell concluye el 15 de mayo, pero hay serias dudas de que su sustituto cuente con el apoyo del Senado para esa fecha dada la postura del senador republicano Thom Tillis, quien ha prometido bloquear su nombramiento hasta que termine la "persecución vengativa contra el presidente Powell".
Sin embargo, el camino está ahora más despejado después de que el Departamento de Justicia de Estados Unidos (DOJ, por sus siglas en inglés) haya decidido retirar la investigación penal contra Powell.
"Dado que en la reunión no se presentarán nuevas previsiones ni datos, es posible que los medios de comunicación se centren en los comentarios de Powell sobre la economía y en si abordará las recientes declaraciones de su sucesor, Kevin Warsh", señala Scherrmann.
A este respecto, y en su audiencia ante el Comité Bancario del Senado, el nominado por Donald Trump para presidir la Fed ha insistido en que defenderá un banco central "estrictamente independiente", que se centre exclusivamente en los campos de su doble mandato: inflación y empleo.
Del mismo modo, ha asegurado que no será "un títere" en manos del presidente de EEUU y que "los responsables de la política monetaria deben actuar en interés de la nación. Sus decisiones son el producto del rigor, la deliberación y una toma de decisiones libre de interferencias".
LA FED DE WARSH
Entonces, ¿hasta dónde podrían bajar los tipos con Warsh? Paradójicamente, para Raphael Olszyna-Marzys, economista internacional para J. Safra Sarasin Sustainable AM, un retraso en su confirmación podría jugar a favor de Warsh. "Con la inflación evolucionando en la dirección equivocada, es poco probable que el FOMC recorte los tipos a corto plazo. Un proceso prolongado dejaría a Powell asumiendo el coste de la inacción, evitando así que Warsh tenga que enfrentarse prematuramente a Donald Trump al inicio de su mandato como presidente".
Es más, para Hewson, "tras escuchar el testimonio Warsh, parece claro que probablemente no habrá cambios drásticos en la Reserva Federal este verano. Si bien algunos demócratas intentaron presentarlo como un títere del presidente, es muy probable que demuestre tener criterio propio".
No obstante, para DWS, independientemente de quién ocupe la presidencia, "es probable que la principal tarea de la Fed a corto plazo siga siendo vigilar si los efectos de segunda ronda derivados de los precios del petróleo no se reflejan en la inflación subyacente y si las presiones sobre los precios provocadas por los aranceles han alcanzado su punto álgido o están empezando a remitir, dos condiciones necesarias para que se produzcan recortes de tipos a lo largo del año".

