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A la espera de las próximas decisiones de la Reserva Federal de EEUU (Fed), el Banco Central Europeo (BCE) o el Banco de Inglaterra (BoE), en ING se preguntan si los mercados se equivocan respecto a las subidas de tipos de interés y qué podrían estar malinterpretando los inversores sobre la política de los bancos centrales. Los analistas de la entidad ven cuatro aspectos que resultan "particularmente difíciles de conciliar" con su propia visión.

El primero de ellos sería, como señala James Smith, economista especializado en mercados desarrollados en Reino Unido para ING, las subidas de tipos de la Fed. En este caso, los mercados creen que es más probable que los tipos suban que bajen, aunque sea ligeramente.

"El diferencial entre los tipos de interés de EEUU y la eurozona se ha ampliado. La magnitud de la revalorización desde el inicio de la crisis parece ahora idéntica en ambas regiones. Eso supone un cambio. Durante varias semanas, se partió de la base de que Europa se enfrentaba a una crisis inflacionaria mucho más grave, lo que justificaba un endurecimiento monetario mayor que en EEUU", indica.

¿A qué se debe este cambio? Según explica, "los datos de la eurozona no han estado a la altura de las expectativas, mientras que los de EEUU se han comportado mejor. La recuperación de la bolsa estadounidense debilita los argumentos a favor de recortes a corto plazo. Además, la propia Fed ha realizado un esfuerzo concertado para impulsar las expectativas del mercado sobre los tipos de interés y varios funcionarios están deseosos de abandonar la tendencia expansiva. Nosotros no estamos tan seguros".

El economista jefe internacional en EEUU de la entidad, James Knightley, sigue pensando que es más probable que se produzcan recortes de tipos de interés antes de fin de año y la discrepancia radica en cómo se percibe el mercado laboral estadounidense.

"El crecimiento de la oferta laboral se ha estancado. Esto significa que las cifras de empleo nulas o incluso negativas ya no representan una señal de alarma tan grave como antes. Cierto. Pero dado que la demanda laboral también es baja en varios indicadores, el mercado de empleo es más vulnerable que hace tres o cuatro años. Durante mucho tiempo, las vacantes disminuyeron sin que aumentara el desempleo: las empresas dejaron de contratar agresivamente, pero no despidieron personal. Esta relación se ha normalizado. Y el crecimiento que aún persiste está extraordinariamente concentrado", expone Smith.

El segundo aspecto tiene que ver con que la revisión de precios de Reino Unido resulta extraña. "Se prevé que los tipos de interés sean ahora más de un punto porcentual superiores en un año a los de antes de la guerra, unos 40 puntos básicos más que la revisión equivalente del BCE. Esto refleja en parte la experiencia de 2022, cuando se enfrentó a un problema de inflación mayor y más persistente. A menudo se describe a Reino Unido como un país particularmente sensible a las crisis energéticas. Eso solo es cierto a medias. Sí, es uno de los países que más depende del gas natural. Pero esto no es una crisis del gas, al menos no todavía. Si analizamos las importaciones netas de energía, Reino Unido obtiene mejores resultados que gran parte de Europa. Si excluimos todos esos factores, mis previsiones de inflación para Reino Unido son prácticamente idénticas a las de la eurozona", dice.

El tercer aspecto es que es menos probable que el BoE realice dos subidas de tipos que el BCE. "Resulta extraño que los mercados prevean un endurecimiento monetario similar para lo que resta del año en ambas economías. Sobre todo porque el mensaje de ambos bancos centrales ha sido marcadamente diferente. El BCE parecía muy claro en cuanto a que tenía previsto subir los tipos de interés en junio, a menos que la situación cambiara drásticamente. El BoE, por el contrario, dio a entender que el simple hecho de no bajar los tipos ya equivale a un endurecimiento monetario de facto. Los argumentos para subir los tipos por encima de los niveles actuales eran mucho menos claros", comenta.

En ING vaticinan una única subida de tipos por parte de ambos, pero "si tuviera que preguntarme si el BCE o el BoE tienen más probabilidades de subir los tipos o de endurecer su política monetaria en general, entonces, a pesar de los riesgos políticos en Reino Unido, parece bastante claro que se trata de la primera opción", asegura.

Por último, el cuarto aspecto es que los mercados parecen seguir sobrevalorando el sector energético. "Las expectativas del mercado respecto al BCE y el BoE siguen estando muy ligadas a los precios del petróleo. En realidad, sospecho que los bancos centrales serán menos sensibles al petróleo y prestarán más atención al gas natural, relativamente hablando, de lo que sugieren las correlaciones actuales. Y mientras los precios del gas natural se mantengan bajos, es menos probable que los bancos centrales suban los tipos de interés con la agresividad que los mercados han estado anticipando últimamente", concluye.

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