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Por muy duro que parezca, las negociaciones entre Estados Unidos y Rusia para alcanzar un acuerdo de paz en Ucrania han llevado a las acciones de defensa europeas a caer entre un 20% y un 40% desde sus máximos de principios de octubre. Sin embargo, los analistas de Citi prefieren ver el 'vaso medio lleno' y creen que estos descensos pueden suponer una oportunidad de inversión en un sector "en transición". Y es que ya lo dice el adagio de Vegetius: 'Si vis pacem, para bellum' (Si quieres la paz, prepárate para la guerra).

"Esta debilidad en el precio de las acciones podría representar una oportunidad de inversión, ya que prevemos que cualquier alto el fuego marcaría el inicio de un periodo de transición, en el que Rusia probablemente comenzará a regenerar sus capacidades y Europa necesitará aumentar el gasto en defensa para disuadir a Moscú de cometer actos de agresión", valoran desde la firma.

De hecho, los expertos dejan claro que "encontramos valor en todo el sector. En general, creemos que la venta masiva de acciones de defensa es exagerada". Es más, destacan especialmente a Hensoldt ('comprar'), al considerar que su exposición del 60% a Alemania garantiza perspectivas de crecimiento más sólidas.

"Hensoldt tiene una previsión de consenso de una tasa de crecimiento anual compuesto (CAGR) del 22% hasta 2030, lo que significa que estimamos que solo necesita una CAGR del 2,7% entre 2030 y 2035 para justificar el precio actual de la acción", afirman en Citi.

"También nos gusta la alta exposición (60%) al gasto de defensa de Alemania, lo que ofrece una visión más clara de su financiación (Alemania puede aumentar el gasto de defensa mediante deuda, en lugar de las opciones menos políticamente aceptables de aumentar los impuestos o recortar otros gastos), aunque es probable que el presupuesto de defensa alemán se desacelere una vez que alcance el 3,5% en 2029".

PRIORIDADES RUSAS

Y todo ello en un momento en el que Washington y Moscú han logrado "algunos avances" tras sus últimas conversaciones sobre Ucrania, aunque, tal y como ha reconocido Yuri Ushakov, asesor de política internacional de la presidencia rusa, "aún queda mucho trabajo".

El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, por su parte, se ha mostrado dispuesto a celebrar elecciones en un plazo de entre dos y tres meses si EEUU y el resto de los aliados de Kiev se comprometen a garantizar la seguridad de los comicios.

Por ello, en Citi ponen el foco en que el presidente ruso, Vladimir Putin, tiene tres prioridades estratégicas: aumentar su influencia y control dentro de Rusia; expandir la zona de influencia de Rusia a países vecinos, probablemente a los antiguos países del Pacto de Varsovia; debilitar la capacidad de la OTAN como fuerza disuasoria creíble.

"La guerra en Ucrania parece haber fortalecido su base de poder interno en Rusia, pero las otras dos aún se encuentran en un estado de incertidumbre", dicen los estrategas.

Además, comentan que, tras la incursión de aviones de combate rusos en el espacio aéreo estonio el pasado mes de septiembre, que llevó a Estonia a aplicar el Artículo 4 del tratado de la OTAN (que exige conversaciones urgentes con los aliados), consideran como un posible escenario una incursión rusa en Narva, en el este del país, donde el 97% de los habitantes son rusohablantes y el 86% son de etnia rusa.

"Ese país probablemente invocaría el Artículo 5, la cláusula de defensa mutua de la OTAN. Si la Organización responde como está previsto, Rusia podría simplemente retirar sus tropas y la probabilidad de una mayor escalada es baja; si la OTAN no respondiera en consonancia con la defensa mutua, esto podría socavar gravemente su capacidad para disuadir futuras agresiones... en un evento de alto riesgo y baja recompensa".

Así, en Citi subrayan que cualquier disuasión necesita comunicación, capacidad y credibilidad para tener éxito. "Para disuadir una incursión en un país de la OTAN, creemos que la Organización debe dejar claro a Rusia que las repercusiones serían inmediatas y graves: el coste para Moscú sería mayor que la ganancia (comunicación), que la OTAN pueda cumplir (capacidad) y que tenga la unidad y la determinación para hacerlo (credibilidad)".

"El gasto en defensa mejora gradualmente la capacidad, pero también es necesario que exista una comunicación y una credibilidad efectivas. Creemos que la OTAN y Europa deben equilibrar estas tres prioridades, y que aumentar el gasto en defensa simultáneamente puede impulsar la credibilidad y la capacidad", añaden desde la firma.

En este sentido, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, ha alertado que muchos aliados no perciben la urgencia de la amenaza que representa Rusia en Europa, por lo que deben aumentar rápidamente el gasto y la producción en defensa.

UN PROBLEMA EUROPEO

No obstante, y a pesar de que Putin ha apoyado algunos puntos del plan de paz de Donald Trump para Ucrania, el mandatario ruso ha advertido a Europa de que, si quiere guerra, están listos para combatir. "No tenemos intención de combatir con Europa. Ya lo he dicho cientos de veces. Pero si Europa de repente quiere guerra, estamos listos".

A este respecto, en Citi exponen que el Artículo 42.7 de la Unión Europea (UE) también es un pacto de defensa mutua y potencialmente más estricto que el Artículo 5 de la OTAN.

"Por lo tanto, la UE también estará dispuesta a disuadir cualquier posible incursión rusa, ya que incumplir parte del tratado de la UE debilita la integridad de Europa. Creemos que esta puede ser la razón detrás del firme apoyo de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, al aumento del gasto europeo en defensa".

En definitiva, "el gasto de defensa europeo seguirá aumentando hasta el 3,5%, independientemente de si se logra la paz en Ucrania y también al margen de las dificultades fiscales que enfrentan algunos países europeos: tanto la OTAN como la UE requieren una disuasión eficaz", concluyen en Citi.

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