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Los analistas de Barclays no se dejan llevar por las dudas sobre las inversiones en inteligencia artificial (IA) y vuelven a apostar por las grandes compañías tecnológicas de cara a 2026, ya que, aseguran, "las valoraciones no son de burbuja".

En concreto, los estrategas del banco británico anticipan que, "a pesar del escepticismo, es probable que la tecnología estadounidense siga liderando, y las valoraciones no son de una burbuja".

De esta manera, prevén un nuevo año de ganancias para la renta variable, y es que vienen de elevar su precio objetivo del S&P 500 para 2026 de 7.000 a 7.400 puntos, una previsión basada en una mejor estimación de BPA para el curso, que ha pasado de 295 a 305 dólares.

"Observamos un potencial alcista en las estimaciones de BPA tecnológicas para el año fiscal 2026 de Wall Street, ya que las empresas de gran capitalización continúan operando en un entorno de bajo crecimiento macroeconómico y la carrera de la IA no muestra signos de desaceleración. Por el contrario, volvemos a observar una tendencia a la baja en el BPA de consenso, excluyendo las tecnológicas, ya que la inflación y el desempleo aumentan interanualmente, lo que afecta la actividad y el consumo en general", comentan.

Según su criterio, las acciones estadounidenses volverán a girar en torno a cinco temas, entre los que destaca la IA, que "sigue avanzando, a pesar de la reciente volatilidad provocada por las preocupaciones sobre el gasto de capital y la financiación, a medida que la demanda de computación continúa escalando y la monetización crece para abarcar a los usuarios de pago, la publicidad y las empresas/agentes".

Los mercados también estarán dominados por los recortes de tipos de la Reserva Federal, que "son positivos para las valoraciones, especialmente para las acciones cíclicas/de crecimiento", así como por las "condiciones financieras más favorables", que "respaldan una actividad de negociación sólida".

El cuarto tema sobre el que ponen el foco estos expertos es la política comercial estadounidense, sobre la que ven "probable que lo peor ya haya pasado en lo que respecta a los aranceles, mientras que el perfil fiscal de EEUU ha mejorado en lo que va del año".

Por último, se fijan en el crecimiento económico, y aseguran que "el PIB de EEUU para 2026 probablemente se mantenga lento en comparación con la tendencia a largo plazo, pero mejor que el de la mayoría de los mercados desarrollados, mientras que la renta variable estadounidense sigue liderando al resto del mundo en crecimiento de ganancias por acción (BPA), expansión de márgenes y revisiones".

Por sectores, mantienen una visión positiva del financiero, gracias al "entorno macroeconómico resiliente en EEUU", así como de los servicios públicos, ya que se benefician de las tasas más bajas. Más dudas muestran con los sectores de consumo, vinculados a las materias primas y de salud, en un contexto "de debilidad del sentimiento, una inflación más firme, un exceso de oferta de materias primas y dificultades regulatorias".

RENTA FIJA

En lo que respecta a la renta fija, pronostican que "la rentabilidad de los bonos debería ser mediocre a pesar de los recortes de la Fed, favoreciendo la renta variable sobre la renta fija".

Para los activos de EEUU, apuntan que "con el fin del cierre gubernamental, los mercados pueden esperar la publicación de datos oficiales que, de ser consistentes con los datos disponibles, sugerirían un enfriamiento continuo del mercado laboral".

"Los riesgos incluyen una caída del empleo en EEUU más pronunciada de lo previsto, efectos arancelarios tardíos y una mayor proliferación de eventos crediticios, especialmente a medida que aumenta el endeudamiento relacionado con la IA", alertan.

También ponen el foco en los comentarios del secretario del Tesoro de EEUU, Scott Bessent, en su última conferencia, que "sugieren que el Tesoro dependerá del segmento inicial en el corto plazo y del sector de corto y mediano plazo (manteniendo sin cambios la emisión de largo plazo), dadas las posibles nuevas fuentes de demanda".

En Europa, destacan que "los rendimientos se han mantenido en rangos relativamente estrechos, en el contexto de los continuos mensajes del BCE de que 'la política monetaria es favorable'".

"A corto plazo, algunos impulsos bajistas internos podrían provenir de la preparación de los inversores para la avalancha de oferta de bonos del Tesoro de EEUU, que debería impactar el mercado en el primer trimestre de 2026. Sin embargo, en última instancia, creemos que los rendimientos de los bonos alemanes (Bunds Bund) podrían tener dificultades para superar definitivamente sus rangos recientes, en ausencia de un nuevo shock macroeconómico o fuertes repercusiones de los mercados extranjeros", anticipan.

Estos expertos esperan que el primer semestre de 2026 sea "una prueba de fuego para que el mercado absorba las transiciones holandesas", y creen que también servirá "como experiencia de aprendizaje para los fondos de pensiones holandeses y la comunidad de tipos de interés del euro en general".

"Nuestra tendencia sigue siendo hacia una mayor inclinación de la curva a largo plazo, dados los próximos flujos de transición, el contexto macroeconómico europeo de baja volatilidad y niveles que aún no parecen estar por encima de los estándares históricos a largo plazo", añaden.

En el Reino Unido, continúan, "los rendimientos de los bonos del Estado siguen siendo vulnerables al riesgo de eventos a corto plazo en torno al Presupuesto y la reunión del Comité de Política Monetaria (MPC) de diciembre".

"El posicionamiento del mercado tiende a ser largo, pero consideramos que existe mayor convicción en las posiciones largas anticipadas, debido al continuo debilitamiento de los datos de actividad y la disminución de la inflación general, que en las posiciones largas basadas en las expectativas de consolidaciones fiscales significativas. Esto confiere a la curva un sesgo natural de inclinación", concluyen.

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