
La incertidumbre persiste a pesar de que la perspectiva de nuevas negociaciones de paz ha aliviado la presión. Con este panorama, los bancos centrales tienen que enfrentarse a decisiones difíciles en sus próximos encuentros ante el dilema de ajustar la política monetaria a un contexto de alta inflación y deterioro de las perspectivas de crecimiento. Una disyuntiva donde el mercado tiene clara su posición.
"Persiste una considerable incertidumbre respecto a las perspectivas y los términos de un posible acuerdo de paz entre las partes, siendo especialmente incierto el momento en que se reanudará el tráfico a través del estrecho de Ormuz. Los bancos centrales se encuentran ante el dilema de la política monetaria entre la alta inflación y deterioro de las perspectivas de crecimiento. En este dilema, el mercado indica claramente que la inflación tiene mayor peso".
Así lo apuntan los analistas de Danske Bank, que reconocen que el abanico de resultados sigue siendo amplio y que la duración de la guerra, la evolución de los mercados energéticos y la respuesta de la política fiscal serán cruciales para la evolución de las perspectivas de los tipos de interés en los próximos meses.
Su previsión es que el Banco Central Europeo (BCE) llevará a cabo dos subidas de tipos durante el verano y dos bajadas en la primavera de 2027. Aunque, en este caso, creen que el riesgo reside en que el organismo adopte un enfoque aún más agresivo, dado que la crisis inflacionaria de 2022 aún está muy presente en la mente de los miembros del Consejo de Gobierno. Mientras, esperan dos bajadas de tipos por parte de la Reserva Federal (Fed) a finales de este año.
Concretamente, como explican, en cuanto al BCE, vaticinan que realice una subida de tipos en junio y otra en julio de este año, situando el tipo de depósito en el 2,5%, en línea con las expectativas del mercado.
"Nuestra previsión revisada refleja la evolución de la situación en Oriente Medio, que sugiere precios de la energía elevados durante un periodo prolongado. Sin embargo, el tono más restrictivo de los miembros del Consejo de Gobierno en las últimas semanas ha sido crucial. Han indicado claramente que la preocupación por la inflación es primordial y han expresado su inquietud ante la posibilidad de que las expectativas de inflación a largo plazo se desvinculen", indican.
Para 2027, prevén que un empeoramiento de las perspectivas de crecimiento dará lugar a dos recortes de tipos durante la primavera. No obstante, subrayan que "la incertidumbre sigue siendo significativa" y observan "riesgos en ambos sentidos" para los tipos de interés oficiales.
"Si las perspectivas de crecimiento se deterioran gravemente, prevemos que el BCE adoptará una postura más prudente y se abstendrá de subir los tipos. Por el contrario, si la política fiscal se relaja significativamente, podría desencadenar nuevas subidas de tipos", dicen.
Mientras tanto, al otro lado del Atlántico, ven que la Fed adoptará un tono cauteloso. "Una inflación menor a la esperada y señales de una continua debilidad en el mercado laboral estadounidense siguen allanando el camino para recortes de tipos a finales de este año. Varios indicadores basados en encuestas de alta frecuencia han mostrado signos de debilidad desde el inicio de la guerra: menor confianza del consumidor, menos ofertas de empleo y menor dinamismo en el crecimiento del empleo. Dado el menor crecimiento estructural, la economía estadounidense es más vulnerable a las recesiones de lo que se había previsto", aseguran.
Por lo tanto, continúan esperando dos recortes adicionales de los tipos de interés de 0,25 puntos porcentuales en septiembre y diciembre, respectivamente.

