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Los acontecimientos recientes apuntan a una menor urgencia para que el Banco Central Europeo (BCE) actúe. Es lo que opinan los analistas de Goldman Sachs, que mantienen su previsión de dos subidas de tipos de interés este año, que posponen a junio y septiembre. Y dan tres razones para pensar así.

En primer lugar, como explican, está que los precios de la energía han caído desde su máximo tras el alto el fuego, a medida que el transporte marítimo a través del estrecho de Ormuz en abril se ha recuperado lentamente y la prima de riesgo ha disminuido.

En segundo lugar, que los indicadores recientes relacionados con los precios no han experimentado un aumento decisivo. "Varias encuestas de precios han registrado incrementos significativos, incluidos los precios de los insumos de las empresas y las expectativas de inflación a corto plazo. Asimismo, los datos de actividad recientes han sido más débiles, incluidos los de encuestas recientes (en particular, los componentes de expectativas) y los datos objetivos previos al conflicto, lo que ha reducido nuestra estimación de seguimiento del PIB del primer trimestre del 0,3% al 0,2%", indican.

Y, por último, en tercer lugar, que la comunicación reciente del BCE ha mostrado poca urgencia por un cambio de política a corto plazo. La presidenta, Christine Lagarde, ha reiterado que el Consejo de Gobierno está preparado para actuar, pero también ha señalado que aún es pronto para saberlo y que el organismo necesita datos suficientes para evaluar las consecuencias del alza vertiginosa de los precios de la energía. Otros miembros del BCE también han dado indicios de cierta prisa por decidir si subir los tipos de interés para contener la crisis energética.

Por lo tanto, en Goldman Sachs ya no prevén una subida de precios en la reunión de este mes. No obstante, matizan que, si bien un aumento el 30 de abril aún es posible, probablemente requeriría una escalada significativa en las tensiones del mercado energético y claras sorpresas al alza en las próximas encuestas de precios.

"Mantenemos nuestra previsión de dos subidas este año, que posponemos a junio y septiembre (en lugar de abril y junio como antes)", aseguran.

Además, ven "improbable" que las dos subidas se mantengan durante mucho tiempo, dado el menor impacto en la inflación subyacente que en 2022 y un entorno de demanda más débil. Por lo tanto, esperan que el Consejo de Gobierno reduzca el tipo de depósito al 2% en junio y septiembre de 2027.

Además, consideran que los riesgos en torno al escenario base de dos subidas han cambiado significativamente: "Ahora creemos que es difícil predecir si el BCE subirá dos veces o mantendrá los tipos sin cambios. Y la probabilidad de un escenario grave con subidas de tipos de más de 100 puntos básicos ha disminuido significativamente con la desescalada del conflicto".

"En términos de escenarios, asignamos una probabilidad subjetiva del 40% a dos subidas y una probabilidad del 30% a tipos sin cambios (frente al 25% anterior). Hemos reducido nuestra probabilidad subjetiva de cuatro subidas de tipos al 20% (desde el 25%) y hemos mantenido sin cambios la probabilidad de tipos sin variación este año y de recortes en 2027 en el 10%. En consecuencia, nuestra trayectoria de tipos ponderada por probabilidad actualizada se sitúa necesariamente por debajo de la valoración del mercado, con un valor razonable de aproximadamente 40 puntos básicos (frente a los cerca de 60 puntos básicos que se valoran)", concluyen.

Por otro lado, respecto a sus previsiones de inflación, los analistas pronostican que la tasa general alcanzará un máximo del 3,2% y la subyacente del 2,5%, algo por encima del escenario base del BCE.

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