ALICANTE, 27 (EUROPA PRESS)
La sección tercera de la Audiencia de Alicante ha condenado a once años de prisión a un hombre que abusó de su hijastra desde los seis a los 14 años aprovechando las ausencias de su pareja y madre de la niña por motivos laborales del domicilio que compartían. El condenado deberá indemnizar a la víctima con 12.000 euros por daños morales y no podrá acercarse ni comunicar con ella durante 15 años.
El acusado se acogió a su derecho a no declarar en la vista y solo dijo en instrucción que los hechos no era ciertos. Sin embargo, la menor relató en el juicio "de una manera convincente" los hechos, y que la pareja de su madre se introducía en su cama cuando ella no estaba desde que tenía seis años pata hacerle tocamientos y que desde los once la penetraba "siempre que podía". Además, relató que le amenazó con que, si lo contaba a la madre, le haría daño y se llevaría a sus hermanos.
La sala destaca que la niña presenta una "evidente afectación anímica" y ha reiterado en lo esencial su relato sin que exista con el acusado animadversión alguna que le oriente a una fabulación. Además, subraya que las peritos psicólogas que vieron a la menor consideraron que su testimonio era creíble.
En esta línea, apunta a que si bien la menor describe un ambiente de temor generado por el acusado con su amenaza de un mal a su madre y sus hermanos, lo que constituye una "verdadera intimidación", la condena no puede estimar que concurra por motivos de "índole procesal".
Y es que en este caso señala que se han introducido en los escritos de calificación hechos que constituyen agresiones sexuales mientras que el auto de procesamiento y en el de conclusión de sumario recogen hechos "en los que no se relatan conductas en las que intervengan violencia ni intimidación". Por ello, considera que no procede calificarlos como agresión sexual continuada sino abusos sexuales continuados con penetración.
La sala sí contempla la circunstancia de prevalimiento que deriva de la vinculación familiar y "del aprovechamiento de la ocasión, domicilio del agresor y en la habitación de la víctima en ausencia de la progenitora, precisamente con ocasión de la confianza que la madre de la víctima había depositado en el acusado, a quien había encomendado la misión de cuidar a sus hijos pequeños".