SORIA, 26 (EUROPA PRESS)

La Audiencia Provincial de Soria ha condenado a nueve años de prisión un varón como autor responsable de un delito continuado de abuso sexual a su hija menor de edad durante 12 años, dese los 4 a los 16 años, según recoge el fallo de la sentencia facilitada por el Tribunal de Justicia de Castilla y León.

El acusado no podrá acercarse a ella a menos de 300 metros, su domicilio, lugar de trabajo, estudio o cualquier otro lugar frecuentado por la misma, ni tampoco podrá comunicarse con la víctima por cualquier medio o procedimiento por un tiempo de 15 años.

En materia de responsabilidad civil, el condenado deberá indemnizar a su hija con la cantidad de 60.000 euros, más intereses legales que correspondan. Asimismo, se le impone el pago de las costas procesales, incluidas las causadas a la acusación particular.

La víctima relató en el juicio los detalles en los que "se aprecia persistencia en relación con las diferentes declaraciones prestadas a lo largo de la causa", según explica la sentencia, y "con cuantas ocasiones la víctima ha ido desvelando la situación vivida a manos de su padre".

EN PRINCIPIO CREYÓ QUE ERA UN JUEGO

La sentencia recoge que, en un principio, la víctima explicó que entendía los hechos a modo de juego, pero cuando en el colegio hicieron la clase de educación sexual entendió el alcance de aquellas conductas. Asimismo, a lo largo de su vida, la joven ha ido desvelando sus experiencias a las personas que le rodeaban, claves en el juicio.

La denuncia llegó una noche cuando la víctima había alcanzado los 18 años, y aunque había narrado que deseaba denunciar días antes, ese día ingirió alcohol y lo confesó todo en el propio Hospital Santa Bárbara.

La víctima comenzó a sufrir abusos sexuales por parte de su padre cuando tenía 4 años y residía en Bolivia, momento en que la madre se trasladó a España. En el año 2005 se trasladó la familia a Soria, cuando las conductas cesaron por un tiempo, si bien cuando la menor cumplió 8 años volvieron a producirse.

El fallo reitera que la víctima ha narrado "de forma plenamente coherente, durante aproximadamente tres horas, las experiencias de carácter sexual a las que se vio sometida por parte de su padre desde que contaba aproximadamente 4 años y hasta los 16 años, momento en el que cesaron, cuando la víctima comenzó una relación sentimental", por lo que se descartan "defectos de credibilidad o verosimilitud en el relato de la víctima".

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