les drapeaux de l union europeenne flottent devant le siege de la commission europeenne a bruxelles 20241209180424

Respaldada por la resiliencia de la demanda interna, la eurozona puede esperar un crecimiento ligeramente superior a su tasa de tendencia del 1,2% este año. Así lo aseguran en Berenberg, donde apuestan por cierto optimismo y dan seis razones que sugieren que la economía de la región probablemente tendrá un desempeño aún mejor en 2026.

Según los últimos datos publicados por Eurostat, la oficina de estadística de la Unión Europea (UE), la economía de la eurozona acabó 2025 con un crecimiento anual del 1,5% tras registrar en el cuarto trimestre un avance del Producto Interior Bruto (PIB) del 0,3% por encima de las previsiones.

"En medio de una sobredosis de titulares geopolíticos que no se limitan a Irán, Groenlandia y Rusia/Ucrania, los obstáculos derivados de los aranceles de Trump y el impulso exportador subsidiado de China están afectando duramente a la industria manufacturera europea", señalan los analistas, que acaban de aumentar ligeramente su previsión de aumento del PIB real en 2026 del 1,2% al 1,3% y destacan que los riesgos para sus estimaciones "ya no son a la baja, como a menudo lo fueron en los últimos cuatro años".

¿Cuáles son esas seis razones para el optimismo y para un mayor crecimiento? Como explica Holger Schmieding, economista jefe de Berenberg, la primera que es los votantes estadounidenses ahora culpan a su presidente, Donald Trump, y no a su predecesor, por los altos precios. Así, "mantenemos nuestra previsión de que no levantará los aranceles de forma drástica este año. Para la eurozona, el viento en contra del otro lado del Atlántico podría, por lo tanto, soplar con menos fuerza a finales de este año que a partir de abril de 2025".

En segundo lugar, cree que la política monetaria está funcionando, dado que "la tasa de crecimiento de los préstamos hipotecarios aumentó hasta el 2,8% interanual en diciembre pasado, frente al 0,5% de finales de 2024" y que "datos independientes sobre permisos y órdenes de construcción también sugieren que la construcción residencial comenzará a repuntar en 2026 y se consolidará aún más en 2027".

La tercera razón es que la eurozona "ha asimilado en gran medida el impacto de los precios de la energía de 2022/2023. Gracias a la bajada de los precios del petróleo y el gas, así como al ahorro real y a un cambio estructural hacia otras actividades, desde industrias con un consumo intensivo de energía como la química, la factura de importación de energía de la eurozona ha disminuido desde un máximo de casi el 6% en 2023 a menos del 2,5% en el tercer trimestre de 2025. Esto deja a la región con más recursos para gastar", asegura.

En cuarto lugar, apunta que el desempleo en la eurozona cayó al 6,2% en diciembre, la tasa más baja desde la creación del euro en 1999, lo que "debería impulsar la confianza y el gasto de los consumidores a largo plazo".

Como quinta razón figura que el riesgo de que Francia se sume en una grave crisis política con la convocatoria de elecciones parlamentarias anticipadas este año ha disminuido. "Dado que los socialistas no se están uniendo a las fuerzas de izquierda y derecha en las mociones de censura para derrocar al gobierno minoritario, el primer ministro, Sébastien Lecornu, probablemente pueda seguir adelante. Si bien el presupuesto para 2026, adoptado formalmente el 2 de febrero, no aborda en gran medida los problemas fiscales y estructurales subyacentes del país, tampoco los agrava. Con el menor riesgo político a corto plazo, la confianza económica en Francia ya mejoró y l a confianza, medida según el indicador general de la Comisión Europea, se sitúa ahora aproximadamente en línea con la media a largo plazo de 100", afirma.

Finalmente, en sexto lugar se encuentra que el estímulo fiscal alemán está cobrando impulso gradualmente. "Si bien será menos intenso al principio (pero más duradero) de lo que prevén el Gobierno alemán y muchos otros expertos, debería contribuir a aumentar la tasa de crecimiento de Alemania en aproximadamente 0,3 puntos porcentuales este año. Con un repunte en la construcción residencial y unas perspectivas de exportación más favorables, el crecimiento alemán podría así ascender ligeramente del 0,3% del año pasado al 0,8% en 2026. Como anticipo del aumento de la producción, la acumulación de pedidos internos para la industria manufacturera alemana se disparó el otoño pasado", concluye.

Mientras, de cara a 2027 ve probable que el crecimiento de la eurozona se acelere hasta alcanzar un máximo cíclico del 1,5% a medida que el estímulo fiscal alemán cobra impulso. También mejorará la confianza de empresas y consumidores en Alemania y, en menor medida, en algunos de sus países vecinos. "La mayoría de los indicadores adelantados y coincidentes respaldan nuestro pronóstico de un crecimiento moderado y más firme en el futuro", expone. Para 2028, estima que el crecimiento se modere y vuelva a su tasa de tendencia del 1,2%.

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