ep archivo   banderas de la union europea y de ucrania ante la sede del consejo europeo en bruselas
CONSEJO EUROPEO/FRANCOIS LENOIR - Archivo

Parece inevitable que la guerra en Ucrania continúe el próximo año. Y, ante la finalización del actual programa del Fondo Monetario Internacional (FMI) en marzo de 2027, deberán tomarse decisiones sobre la financiación del país. En Scope Ratings creen que "cubrir el déficit de financiación representa un desafío histórico, especialmente para la Unión Europea (UE)".

El canciller alemán, Friedrich Merz, ha apoyado públicamente desbloquear activos rusos congelados para financiar el esfuerzo bélico de Ucrania. Y es que las dificultades de financiación son apremiantes.

Ucrania ha solicitado formalmente un nuevo programa de cuatro años. El gasto militar absorbe el 60% del presupuesto total, dejando a Kiev muy dependiente de la asistencia extranjera y del sector oficial para cubrir pensiones, salarios del sector público y ayuda humanitaria.

El objetivo actual es obtener una resolución favorable del FMI antes de fin de año. Sin embargo, el organismo solo presta a soberanos cuya deuda sea sostenible con perspectiva de reembolso.

Así lo explica Dennis Shen, presidente del Consejo Macroeconómico de Scope Ratings, que recuerda que, en 2023, el FMI aprobó el 'Extended Fund Facility' de Ucrania, el primer programa para un país en guerra, "situación que añade incertidumbre a la evaluación de la sostenibilidad de la deuda y la probabilidad de pago".

"Dada la excepción que supuso aprobar el programa actual de 15.500 millones de dólares, el FMI deberá revaluar cuidadosamente la sostenibilidad de la deuda ucraniana ante posibles presiones políticas de Estados Unidos en contra de financiar una guerra prolongada, antes de aprobar un nuevo programa", indica.

Hay que tener en cuenta que la suposición inicial del FMI era que el conflicto habría terminado a finales del año pasado. "Nuestra hipótesis de conflicto prolongado sugiere que la guerra podría fácilmente continuar más allá de mediados de 2026, escenario pesimista contemplado por el FMI", afirma Shen. Mientras tanto, la deuda del Gobierno ucraniano sigue aumentando.

Bajo su punto de vista, financiar a Ucrania "representa un desafío histórico, dado que el FMI estima el requerimiento adicional de financiación extranjera en torno a 65.000 millones de dólares hasta finales de 2027. El gobierno de Kiev ha aceptado recientemente las valoraciones del FMI, tras estimar inicialmente un déficit de solo 38.000 millones de dólares. El Fondo podría asumir déficits presupuestarios cercanos al 20% del PIB por año durante más tiempo, actualizando su proyección anterior menos conservadora de un déficit que se reduciría rápidamente".

Ante la probable reticencia de Estados Unidos bajo la Administración de Donald Trump a ofrecer más apoyo financiero, la Unión Europea (ya su principal financiador) podría tener que cubrir gran parte del coste.

El presidente del Consejo Macroeconómico de Scope Ratings destaca que estas cifras no tienen en cuenta las necesidades militares adicionales, "lo que dificulta vislumbrar cómo Ucrania y sus aliados podrían movilizar los fondos necesarios sin utilizar los 330.000 millones de dólares de activos rusos congelados".

"Muchos Estados miembros de la UE enfrentan tensiones financieras, mientras que los recursos del mecanismo Macro-Financial Assistance+ de la UE y del ERA del G7 (que ya utiliza los intereses de los activos rusos congelados) están casi agotados", añade.

Cree que una propuesta innovadora de la Comisión Europea consiste en utilizar el saldo en efectivo disponible de los activos rusos congelados, equivalente a unos 130.000 millones de euros: "El plan, aún en debate, sustituiría el saldo generado por los activos rusos vencidos con bonos europeos a corto plazo y cupón cero, asegurando que Rusia conserve los derechos legales sobre los fondos. Este saldo se ampliaría en forma de préstamos a Ucrania, reembolsables únicamente si Rusia indemniza a Ucrania por los daños de la guerra. Entre las opciones evaluadas se incluyen garantías de préstamos bilaterales para sortear posibles vetos de Estados miembros como Hungría".

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