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Una vez superado el ecuador del año, los inversores se preguntan qué le deparará al mercado la segunda parte de 2025. Incertidumbre geopolítica y macroeconómica, aranceles, recortes en los tipos de interés... Esto es lo que podemos esperar del segundo semestre, según las previsiones de Columbia Threadneedle Investments.

"La primera mitad de 2025 parece haber pasado volando en medio de un torbellino de noticias constantes, incertidumbre política, niveles de aranceles que aparentemente cambian a diario y numerosos dramas geopolíticos que se suman al conjunto. A pesar de todas las noticias, la resiliencia de los mercados financieros ha sido impresionante", señala Anthony Willis, senior economist de la firma.

Como recoge la publicación del informe de mitad de año, a corto plazo, los aranceles ocupan el primer lugar de la agenda. El plazo límite del 9 de julio para negociar y evitar aranceles recíprocos se ha pospuesto al 1 de agosto. Por el momento, los mercados parecen dispuestos a ignorar algunas de las cifras arancelarias que el presidente de EEUU, Donald Trump, continúa amenazando con imponer.

"Aunque no se espera que los aranceles estadounidenses tengan un impacto tan severo como se temía inicialmente, persistirá una sensación de incertidumbre, sobre todo teniendo en cuenta que el presidente Trump utiliza los aranceles como herramienta política preferente para ejercer presión o disuadir de lo que percibe como un trato injusto", afirma Willis.

Si bien EEUU no ha logrado concretar los "90 acuerdos en 90 días" que Trump prometió durante la pausa en la aplicación de los aranceles recíprocos, se espera que los países que se perciben como negociadores de buena fe continúen en conversaciones para llegar a acuerdos comerciales.

En este sentido, cree que si los aranceles acaban perdiendo protagonismo en la agenda, el tamaño de los déficits públicos podría captar de nuevo la atención, especialmente tras la aprobación por parte del Congreso de EEUU del "gran y hermoso proyecto de ley" del presidente Trump, que recorta el gasto en prestaciones sociales y amplía los recortes fiscales de su primer mandato, lo que incrementa aún más una deuda nacional ya considerable, asegura.

En su opinión, las perspectivas son, "como siempre, inciertas", con una incertidumbre que "se ve amplificada por la naturaleza impredecible y poco convencional de la formulación de políticas bajo la Administración Trump".

Cree que esto afecta tanto a la economía como a la geopolítica, "pero para los mercados financieros, la resiliencia demostrada frente a tal incertidumbre resulta alentadora. Los fundamentos económicos siguen siendo razonables y tanto empresas como consumidores se han adaptado bien al entorno de tipos de interés que se ha convertido en la nueva normalidad".

Como añade, "el crecimiento de los beneficios empresariales parece sólido y la trayectoria de los tipos de interés en la mayoría de las economías apunta a la baja, aunque no mucho más".

Sin embargo, ve que los datos presentan "cierta niebla" como consecuencia de los aranceles. Según expone, el primer trimestre registró un aumento de la actividad como resultado de que muchas empresas intentaron anticiparse a la aplicación de los aranceles. En el segundo trimestre, se produjo una reducción de esos inventarios. De cara al tercero, persiste cierta ambigüedad sobre los niveles reales de demanda.

"Del mismo modo, el impacto económico de los aranceles suele manifestarse con un desfase significativo y la incertidumbre aumenta debido a que, mientras que la tasa arancelaria efectiva de EEUU se sitúa actualmente en torno al 13% (frente al 2,5% a comienzos de año), llegó a alcanzar el 26% en determinados momentos de mayo. Por tanto, será necesario algo de tiempo para que los datos se estabilicen y permitan evaluar plenamente el impacto de los aranceles aplicados", dice.

A partir de ahora, considera que los riesgos al alza contemplan que los aranceles estadounidenses se mantengan en torno al nivel base del 10%, sin que se apliquen nuevos aranceles recíprocos. Además, una transmisión limitada a la inflación permitiría a la Reserva Federal (Fed) sumarse a otros bancos centrales en nuevos recortes de tipos.

Bajo su punto de vista, este contexto "debería ser favorable para el crecimiento, los beneficios empresariales y el apetito por el riesgo".

Mientras tanto, el escenario más negativo implicaría una escalada de los aranceles, "lo que desestabilizaría los mercados financieros, cuya narrativa ha estado claramente orientada hacia la desescalada". A esto puede sumarse un repunte de la inflación provocado por los aranceles, lo que "obligaría a la Fed a mantener los tipos y podría cobrar fuerza el discurso de la estanflación".

Según el balance de probabilidades planteado por Columbia Threadneedle Investments, "el escenario positivo parece más plausible en este momento, pero en un mundo incierto conviene actuar con agilidad y adoptar por ahora un enfoque moderadamente favorable al riesgo parece la estrategia más adecuada".

"Si los primeros cinco meses del mandato de Trump sirven de guía, habrá más sorpresas en política por el camino, lo que podría traducirse en una nueva oleada de volatilidad en los mercados. No obstante, mientras los fundamentales económicos y de beneficios sigan siendo favorables, cualquier episodio de volatilidad debería considerarse más bien una oportunidad de compra que un motivo para reducir la exposición al riesgo", concluye.

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