Tsipras_referendum

Los rumores sobre lo difícil que están siendo las negociaciones para el primer ministro Griego Alexis Tsipras cada vez son más fuertes. La posibilidad de que Grecia llegue a un acuerdo para un tercer rescate sigue siendo difícil. Y los discursos y mensajes del primer ministro tampoco han ayudado. Muchos de los negociadores han salido de las reuniones sin saber exactamente lo que quiere Grecia. Otros se han levantado de las reuniones porque no encontraban ninguna posibilidad de acuerdo.

Y lo cierto, según apuntan desde Atenas, es que esto empieza a pasar factura a la salud de Tsipras.

Esta vez es el periodista David Patrikaratos que afirma que fuentes en Atenas informan de que Tsipras ha sufrido ataques de pánico en las últimas dos semanas. Un día antes, el diario británico, The Telegraph, informaba que el primer ministro no esperaba ganar la votación del domingo, y su plan era abandonar el Gobierno de manera honrosa y trasladar la responsabilidad de lograr un acuerdo a un nuevo Ejecutivo de unidad nacional.

“El primer ministro griego Alexis Tsipras nunca esperó ganar el referéndum sobre las condiciones exigidas por la zona euro”, afirma el rotativo. “Convocó el referéndum con la esperanza y la intención de perderlo. El plan era aceptar la derrota y dejar a otros que implementaran el ultimátum del 25 de junio y sufrieran el oprobio”, afirmaba este periódico.

Un día después, el periodista Patrikaratos informaba, a través de su cuenta de Twitter de los presuntos ataques de pánico del primer ministro en las últimas dos semanas, es más también publicaba un segundo tweet con una imagen en donde se observa signos de herpes en los labios del primer ministro y que, según especialistas, serían señales de su profundo estrés.


LO QUE HA OCURRIDO

Tsipras dio un brusco giro a las negociaciones el pasado sábado 27 de junio cuando comunicó al Eurogrupo su decisión de convocar a un referéndum para el domingo 5 de julio con el propósito de que sea el pueblo de Grecia el que decida si aprobaba la propuesta de ajuste de los acreedores. Este brusco cambio en las negociaciones se produjo además dos días después de que se conociera una carta que había enviado el primer ministro a los acreedores dando muestras de voluntad de llegar a un acuerdo al aceptar ciertos ajustes propuestos inicialmente.

Esto no sólo desencadenó las dudas sobre la permanencia de Grecia en el euro, sino un clima de tensión dentro de los propios líderes de la Unión Europea y una presión adicional a Ángela Merkel para no ceder ante las exigencias de Tsipras y al propio Tsipras de parte de sus aliados griegos para no ceder a las exigencias de los acreedores.

Tsipras, a partir de ahí, se ha visto envuelto en un clima de mucha tensión y mucha presión en medio de un país que afronta desde ese lunes el cierre de sus bancos y un corralito financiero (control de capitales) que limita el acceso al crédito. El BCE además ha sido inflexible en cuanto a ampliar la liquidez de emergencia que viene concediendo a la banca griega y ha ajustado las garantías de las entidades para acceder al ELA. Una presión añadida a la situación de Grecia y a Tsipras que hoy por hoy se encuentra entre la espada y la pared.

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