
En esta coctelera incesante de acontecimientos en la que vive inmerso el mercado, una fecha está cada vez más cercana, y no es otra que el 9 de julio. Poco a poco, y con permiso de Irán e Israel, los inversores volverán a fijar la atención en los aranceles de Donald Trump, ante ese día límite para anunciar qué hace finalmente con ellos. ¿Qué esperan los expertos al respecto?
"Mantenemos nuestra previsión de que el resultado más probable será que Estados Unidos llegue a acuerdos en los que retire sus peores amenazas de aranceles 'represalia' muy superiores al 10% a cambio de que otros países (probablemente con la excepción de China) se abstengan de cualquier represalia seria y hagan algunas concesiones a las demandas estadounidenses en materia de políticas no arancelarias", afirma Holger Schmieding, economista jefe de Berenberg.
Sin embargo, asume que el riesgo está ahí, muy presente, y dice que, aunque al final se puedan reducir los aranceles, hasta llegar a ese punto el camino será "accidentado" en las próximas semanas y meses.
LOS ARANCELES A LA UE
Schmieding centra sus previsiones en los aranceles que piensa imponer Donald Trump a la Unión Europea (UE). Les recordamos que, a finales del pasado mes de mayo, el presidente de Estados Unidos amenazó a la UE con aranceles del 50% ante la falta de avances en las negociaciones. Finalmente, y tras mantener una conversación con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, acordó una tregua hasta esta fecha del 9 de julio.
"Como resultado probable de las conversaciones entre EEUU y la UE, esperamos un acuerdo en el que EEUU impondría un arancel base del 10% a la UE más algunos aranceles sectoriales. A cambio, EEUU obtendría ciertas concesiones de la UE por no imponer aranceles aún más altos y disruptivos", explica el estratega.
Añade que las represalias de la UE contra ese proteccionismo estadounidense seguirían siendo limitadas, más simbólicas (con aranceles a productos icónicos) que de fondo. "Aunque Trump podría presentar tal resultado como una 'victoria', las principales víctimas de su proteccionismo serían, por supuesto, los consumidores estadounidenses", afirma tajante el experto.
CALENDARIO PREVISTO
En cuanto al curso de los acontecimientos, desde Berenberg plantean cuatro escenarios, por orden ascendente de gravedad:
1. En el mejor de los casos, podríamos tener un acuerdo marco para el 9 de julio, que congelaría la situación actual hasta que se concreten los detalles durante el verano.
2. Alternativamente, Trump podría ampliar el plazo para las negociaciones.
3. O bien, podría aumentar la presión subiendo los aranceles a las importaciones de la UE antes de, posiblemente, revertir esa medida tras algunas llamadas con líderes europeos.
4. En el peor escenario, Trump iniciaría una guerra comercial en toda regla imponiendo y manteniendo la totalidad de sus aranceles sobre la UE, lo que provocaría represalias serias e inmediatas por parte de la UE.
"En este momento, asignamos una probabilidad de aproximadamente un 30% a cada uno de los tres primeros escenarios y un 10% al peor escenario. Por supuesto, estas probabilidades podrían cambiar fácilmente. Por ejemplo, una represalia seria de la UE antes del 9 de julio podría aumentar el riesgo de una escalada significativa de las tensiones comerciales antes de que ambas partes retrocedan y allanen el terreno para un acuerdo".
EEUU SUFRIRÁ MÁS CON LOS ARANCELES QUE LOS DEMÁS
Estados Unidos está elevando los aranceles a prácticamente todos sus socios comerciales, mientras que la Unión Europea y otros países solo enfrentan tensiones con uno de sus principales mercados: EEUU. Como resultado, parece que será la economía estadounidense la que pague el precio más alto por las políticas comerciales de Trump, más que otras regiones, afirma Schmieding.
Los aranceles elevan los precios al consumidor, mientras que las distorsiones comerciales y la incertidumbre frenan el crecimiento. Por ejemplo, un arancel del 50% sobre las importaciones procedentes de la UE podría elevar el nivel de los precios al consumidor en EEUU hasta en 0,5 puntos porcentuales en un plazo de unos seis meses. Esto dejaría a la Reserva Federal (Fed) sin margen para bajar las tasas de interés para amortiguar el impacto, mientras que otros bancos centrales (como el BCE o el Banco de Inglaterra) sí podrían responder bajando sus tipos para contrarrestar las consecuencias desinflacionarias de la caída de exportaciones a EEUU y la redirección de productos chinos fuera del mercado estadounidense.
Hasta ahora, los precios al consumidor en EEUU apenas han reaccionado a los aranceles, en parte gracias al aumento de importaciones previo a abril. Pero Berenberg prevé que este impacto se haga más evidente a finales del verano. Esto reforzaría los argumentos para que Trump termine por reducir las tensiones comerciales, aunque el proceso no estará exento de ruido y volatilidad.
En términos de previsiones, la firma alemana espera que el PIB real de la eurozona en el tercer trimestre sea apenas un 0,4% superior al nivel de finales de 2024.
"Si las tensiones comerciales se reducen algo durante el verano, como esperamos, el impacto de los recientes recortes de tasas del BCE y el inicio del estímulo fiscal alemán podrían volver a situar a la eurozona en una senda de crecimiento significativo a partir del cuarto trimestre, con aumentos trimestrales del PIB real del 0,3 al 0,4%. Como escenario de riesgo, una posible escalada de las tensiones comerciales durante el verano probablemente retrasaría la recuperación de la eurozona un trimestre, desplazando el regreso a un crecimiento significativo hacia principios de 2026".
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