
España ya está en semifinales. Dieciséis años después, 'La Roja' afronta el penúltimo paso para conquistar su segunda estrella. Y lo hace frente a Francia con la vitola de una de las grandes favoritas para levantar la Copa del Mundo. Pero, más allá de la gloria deportiva, ¿cuánto vale ganar un Mundial para la economía de un país?
"La respuesta honesta tiene dos partes. Sí, ganar tiene un efecto económico medible. Y no, ese efecto no se parece a lo que sugieren los titulares. Conviene, además, responder la pregunta antes de la semifinal, porque la respuesta depende del marcador bastante menos de lo que parece", señala Pedro Santa Cruz, director de Freedom24 Iberia.
El impacto más inmediato es el del consumo. "Según datos de los bares y restaurantes españoles que operan con la plataforma de pagos Square, las transacciones aumentaron un 36% durante los partidos de la fase de grupos respecto a periodos equivalentes sin competición, con picos del 66% en Sevilla".
De hecho, este experto asegura que los encuentros entre semana generaron niveles de gasto propios de un fin de semana, y el España–Arabia Saudí figura entre los mayores repuntes del torneo. "Cada ronda superada desbloquea un escalón adicional: en 2014, el comparador Kelisto estimó que un hipotético título en Brasil habría supuesto cerca de 986 millones de euros de consumo incremental en España, entre hostelería, televisores, camisetas y celebraciones".
A eso se suma el premio directo. La FIFA repartirá 871 millones de dólares entre las 48 federaciones participantes —una bolsa ampliada en abril desde los 727 millones anunciados inicialmente— y el campeón recibirá 50 millones, la cifra más alta de la historia del torneo.
"Para la economía española, la escala es otra: con un PIB de 1,69 billones de euros en 2025, según el INE, el premio deportivo de 50 millones equivale, aproximadamente, a un cuarto de hora de actividad económica del país. Conviene tener esa proporción en la cabeza antes de hablar de impacto en el PIB", explica Santa Cruz.
EVIDENCIA ACADÉMICA
En este sentido, desde Freedom24 Iberia ponen el foco en el estudio de referencia firmado por el economista Marco Mello, vinculado en el trabajo a las universidades de Aberdeen y Surrey, y se publicó en 2024 en Oxford Bulletin of Economics and Statistics.
"Con datos trimestrales de la OCDE desde 1961 y una muestra limitada por la disponibilidad de información comparable, Mello estima que ganar el Mundial eleva el crecimiento interanual del PIB en al menos 0,48 puntos porcentuales durante los dos trimestres posteriores. El canal principal no es el consumo interno, sino las exportaciones. Una explicación plausible es que la victoria actúe como una enorme campaña publicitaria de la marca país, reforzando temporalmente el atractivo exterior de sus productos y servicios".
Trasladado de forma orientativa al PIB español, ese medio punto interanual durante dos trimestres rondaría los 4.000 millones de euros. "En el terreno bursátil, y aquí sí hablamos de simple correlación, cálculos de HSBC recogidos por la plataforma de verificación Chequeado indican que, desde 1966, las bolsas de los países campeones superaron a la media en torno a un 9% en los meses posteriores al título".
Con todo, Santa Cruz remarca que conviene leer estas cifras con rigor. "El diseño econométrico de Mello busca aislar un efecto causal mediante un estudio de eventos y técnicas de control sintético; la muestra limitada de campeones y la significación estadística de algunos resultados aconsejan, con todo, interpretar la magnitud con prudencia. El efecto es, en cualquier caso, transitorio y se diluye en pocos trimestres. El viejo cálculo de ABN Amro que circuló en 2010 —siete décimas extra de PIB para el campeón— fue recibido con escepticismo y no cuenta con un respaldo empírico comparable al del trabajo posterior de Mello".
Y es que buena parte del gasto del Mundial no es consumo nuevo, sino consumo desplazado, ya que "el euro de la caña durante el España–Bélgica es, en muchos casos, el euro que no se gastará en otra cosa la semana siguiente. A eso se añade el coste invisible en productividad. Con las sedes en Norteamérica, media España vio el España–Uruguay a las dos de la madrugada, y las horas de sueño también son un factor de producción".
Hay, además, una buena noticia estructural: España no organiza este Mundial, solo aspira a ganarlo. "El propio estudio de Mello no encuentra efectos significativos sobre el PIB del país anfitrión, y trabajos previos como el de Baade y Matheson sobre Estados Unidos 1994 documentan pérdidas netas para las ciudades sede. Es un matiz que convendrá recordar de cara a 2030, cuando España sí sea anfitriona y el BOE ya recoge multiplicadores oficiales de 4,28 euros de PIB por cada euro invertido. Cuando un multiplicador parece demasiado bueno para ser verdad, normalmente lo es".
LA LECCIÓN DE 2010
Para muestra un botón. España ganó el Mundial de Sudáfrica con la economía en plena crisis y el paro en torno al 20%. La entonces vicepresidenta económica, Elena Salgado, reconoció que el efecto sería "a muy corto plazo", más allá de la mejora de imagen y de autoestima colectiva.
Dos años después llegó el rescate financiero, sin relación causal alguna entre ambos hechos; la secuencia solo ilustra que un título no mueve las variables que gobiernan una economía. "La Copa fue una alegría inmensa y un activo de marca país extraordinario, pero no fue —ni podía ser— política económica. El crecimiento a largo plazo lo determinan la productividad, la inversión, la calidad institucional y la estabilidad monetaria, no el palmarés", subraya Santa Cruz.
IMPACTO BURSÁTIL
Por otro lado, este analista destaca que la investigación clásica de Edmans, García y Norli, publicada en el Journal of Finance, documentó que las bolsas de los países eliminados de un Mundial registran de media caídas anormales cercanas al medio punto porcentual al día siguiente, mientras que el efecto de las victorias es mucho más débil.
Además, indica que el efecto confianza existe, debido a que alarga las sobremesas, llena las terrazas y da un empujón coyuntural a una hostelería que este año lo agradece especialmente, con los costes energéticos todavía volátiles tras la crisis del estrecho de Ormuz. "Pero la euforia no es un fundamental. Los tipos de interés, la liquidez global y los beneficios empresariales seguirán mandando sobre las carteras el 20 de julio, gane quien gane en el MetLife".
"Mi conclusión es sencilla: si España levanta la Copa el 19 de julio, celébrelo sin cargo de conciencia económico. El cheque de la FIFA apenas alterará el PIB, y el posible efecto macroeconómico de la victoria, aun siendo medible, será temporal y no cambiará la trayectoria estructural de la economía. Tampoco hace falta más: hay cosas que valen más que medio punto adicional de crecimiento interanual durante dos trimestres. Un país no se hace más rico por ganar Mundiales; sí se hace más pobre cuando confunde la euforia con la estrategia", concluye Santa Cruz.

