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Protestas en China.

"Insólito", "raro", "sorprendente"... El mercado se muestra estupefacto ante la reacción de los ciudadanos chinos, que parecen no aguantar más las restricciones del Gobierno para contener el Covid-19 y han decidido lanzarse a la calle, algo muy poco habitual en un país con un régimen absolutista y en el que la población está acostumbrada a obedecer.

Las derivadas de estas protestas son diversas y tienen muy preocupados a los inversores. La inestabilidad política es lo único que la faltaba a una China que está asistiendo al deterioro progresivo de su economía por todas las limitaciones que aún siguen aplicándose contra el coronavirus. La población joven está especialmente harta tras más de tres años de recortes de libertades. No en vano, la tasa de desempleo juvenil se acerca ya al 20%.

"La economía china puede seguir sufriendo, bien por las interminables e inútiles medidas de bloqueo, bien por una grave crisis sanitaria"

Los datos comerciales de octubre revelan, por ejemplo, el mayor descenso de las exportaciones desde principios de 2020, subrayan los economistas de Oxford Economics, y advierten de que "lo peor está por llegar".

"Recientemente hemos rebajado aún más nuestra previsión de crecimiento mundial y esperamos que muchas economías avanzadas entren en recesiones poco profundas el próximo año. Además, los riesgos a la baja han aumentado desde entonces, ya que China lucha contra el resurgimiento del Covid-19", comentan.

Ipek Ozkardeskaya, experta Swissquote Bank, coincide con la mayoría al afirmar que la reapertura de China, en la que muchos tenían esperanzas hace unos meses, parece haberse truncado y tardará en llegar a medida que aumentan las infecciones.

"La reapertura no será coser y cantar; parece que la economía china puede seguir sufriendo, bien por las interminables e inútiles medidas de bloqueo, bien por una grave crisis sanitaria", reconoce.

MENOS INMUNIDAD, MÁS CONTAGIOS

Los expertos subrayan que, después de tres años desde el inicio de la pandemia y de durísimas medidas para contener el virus, los riesgos sanitarios en China son ahora mayores que nunca.

"Debido a las estrictas medidas de bloqueo, la población china no ha tenido oportunidad de desarrollar una inmunidad colectiva, la tasa de vacunación es baja y las vacunas no son eficientes", enumera Ozkardeskaya.

"Las nuevas variantes de Covid son menos mortales, pero se propagan más rápidamente. Y los entendidos en la materia afirman que, si China reabriera mañana, el Covid se extendería como un reguero de pólvora y mataría a miles de personas, sencillamente porque la población no es lo suficientemente inmune y el sistema sanitario no está preparado para el choque", añade.

ENTRE LA ESPADA Y LA PARED

Danske Bank alerta de que se avecina un invierno "caótico" para China y, como es bien sabido, si las cosas se complican en el gigante asiático, se complican en todo el mundo. El presidente chino, Xi Jinping, afronta las mayores protestas desde Tiananmén, y tiene por delante difíciles decisiones.

Por un lado, si China flexibiliza la política de cero-Covid para satisfacer las demandas de los manifestantes, provocará brotes mucho mayores y perderá el control del virus, lo que generará más muertes, anticipan desde el banco danés.

Por otro lado, si China contraataca y vuelve a endurecer las restricciones para detener los brotes, es probable que aumenten las protestas.

"Lo que elija China es difícil de predecir en este momento. Damos un 50% de posibilidades a cada una de las opciones. Es probable que ambos escenarios conduzcan a un desarrollo caótico durante el invierno", avisa Danske.

Cada uno de estos escenarios dará lugar a un resultado muy diferente para los mercados. En caso de que China decida que debe permitir una mayor propagación del virus, podría ser positivo para los mercados financieros, ya que se esperaría un cese de los tumultos. Esto también sería inflacionario para la economía mundial una vez que la economía china se recupere, explican estos analistas.

"Si China redobla la política de cero-Covid y devuelve el golpe a las protestas, el sentimiento podría recibir otro gran revés y provocar un nuevo debilitamiento del yuan y la caída de las bolsas chinas. También presionaría a la baja los precios del petróleo y, por tanto, sería desinflacionista para la economía mundial", concluyen.

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