
El producto interior bruto (PIB) de Francia crecerá en 2026 menos de lo esperado inicialmente, según las nuevas proyecciones macroeconómicas del Banco de Francia, que ha recortado al 0,5% su pronóstico de expansión para la segunda mayor economía de la zona euro, mientras que ha elevado al 2,5% el de inflación, lo que no solo impedirá seguir reduciendo el déficit del país galo, sino que lo aumentaría al 5,2% del PIB.
El nuevo cuadro macroeconómico de la entidad, que desde principios de junio preside Emmanuel Moulin, no tiene en cuenta el reciente acuerdo marco anunciado entre Estados Unidos e Irán en su escenario base, donde prevé ahora una expansión del PIB del 0,5%, cuatro décimas por debajo del anterior pronóstico, mientras que anticipa una aceleración en 2027 al 0,9% y hasta el 1,2% un año más tarde.
En cuanto a los precios, el Banco de Francia proyecta que la tasa de inflación armonizada del país galo se situará este año en el 2,5%, ocho décimas por encima del anterior pronóstico, aunque confía en que el coste de la vida moderará su subida en los dos años siguientes hasta el 1,7%.
En el caso del dato subyacente, que excluye el impacto de la energía y de los alimentos frescos, la institución gala prevé una lectura del 1,6% en 2026 y del 2,1% en 2027, que caerá al 1,8% en 2028.
El menor crecimiento esperado de la segunda mayor economía de la zona euro y el impacto adverso sobre la carga del servicio de la deuda pública por el alza de los tipos de interés, en ausencia de medidas de austeridad adicionales, harán que el déficit público de Francia repunte al 5,2% del PIB en 2026, después de situarse en el 5,1% en 2025.
Más allá de este año, el banco central galo anticipa una reducción limitada del déficit para 2028, impidiendo que la ratio de deuda se estabilice para entonces, lo que supondrá un aumento de la deuda durante todo el período de proyecciones, alcanzando el 122% del PIB en 2028.