
Los dirigentes pueden estar disfrutando del "tono económico tan dulce" que emana de la eurozona. Sin embargo, "el problema es que el resto del mundo baila a un ritmo más fuerte, más rápido y más ruidoso", aseguran los analistas de ING, que avisan de que "tres hechos bastante incómodos siguen imponiéndose".
"Hemos logrado estabilidad macroeconómica justo cuando necesitamos urgencia macroeconómica. La inflación es moderada justo cuando el panorama competitivo explota. El Banco Central Europeo (BCE) ha alcanzado su "buena posición" justo cuando el terreno geopolítico se tambalea bajo nuestros pies. Nos felicitamos por el cielo azul mientras estamos bajo la lluvia. Sería una complacencia peligrosa que los responsables políticos europeos celebraran el regreso a la economía de estado estacionario".
Así lo indican en su último informe, en el que explican que, en parte debido a la complacencia y en parte a la ingenuidad, sumado a la falta de previsión estratégica, "Europa ha perdido la oportunidad de fortalecer su autonomía estratégica, su resiliencia económica y, en general, su economía nacional".
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Concretamente, apuntan a "tres hechos bastante incómodos" que pasan por Estados Unidos, China y la propia Europa.
El primer acontecimiento es que "Estados Unidos ha decidido ejercitar sus músculos económicos y militares, pase lo que pase". El segundo, que "China no sólo está inundando los mercados globales con un exceso de capacidad subsidiada que los fabricantes europeos no pueden igualar, sino que también ha surgido como un rival sistémico para toda la industria europea". Y, el tercero, que "Europa sigue siendo institucionalmente capaz de dominar crisis repentinas y de corta duración, pero demuestra aún ser incapaz de tomar decisiones difíciles cuando brilla el sol".
Como añaden, estas vulnerabilidades acumuladas, frente a Estados Unidos y China, explican muchas de las acciones en los últimos años: "Se han logrado avances, como nuevos acuerdos comerciales, esfuerzos para aumentar la inversión en defensa y la desregulación. Sin embargo, la falta de acción de una década no se compensará en un año. Este año será revelador para Europa. Necesita cambiar de tono y compensar la complacencia del pasado".
En su análisis por países, los expertos de la entidad consideran que las economías del sur volverán a beneficiarse del apoyo del Fondo Europeo de Recuperación y de las reformas previas, "aunque parte del impulso del crecimiento podría desvanecerse".
Además, ven probable que Francia "pague el precio de la inestabilidad política sin caer en el estancamiento". Sobre Alemania, "el niño problemático de Europa desde hace mucho tiempo", creen que debería retomar su crecimiento, pero depende de que realmente implemente el estímulo fiscal anunciado.
ESPAÑA ENTRA EN 2026 CON FUNDAMENTOS SÓLIDOS
Para el caso particular de España, destacan que volvió a superar a la eurozona en 2025 y que entra en 2026 con fundamentos sólidos.
"España sigue destacando en la eurozona, con un crecimiento del PIB proyectado del 2,9% en 2025, tras un crecimiento del 3,5% en 2024. Desde finales de 2019, la economía española ha crecido 2,8 puntos porcentuales más rápido que la de la eurozona, a pesar de que el sector turístico se vio gravemente afectado durante la pandemia", comentan.
Algo a lo que han contribuido las políticas de inmigración, que han impulsado la fuerza laboral un 6,4% durante el mismo período, en comparación con el 3,6% en la eurozona. "La inmigración seguirá impulsando el consumo, aunque su impacto se atenuará gradualmente. Con la probable conclusión de la flexibilización monetaria, una tasa de ahorro estructuralmente más alta y un mercado laboral que se expande a un ritmo más lento, se espera que el crecimiento del gasto de los hogares se modere", señalan.
Además, el consumo público se mantendrá moderado en ausencia de unos nuevos Presupuestos Generales, "lo que respaldará la consolidación fiscal en un contexto de crecimiento favorable".
Por lo tanto, su visión es que el principal motor de crecimiento en 2026 será la inversión: "España aún cuenta con alrededor de 20.000 millones de euros en subvenciones del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (MRR) de la UE que deben desembolsarse hasta agosto de 2026, aproximadamente el 6% del gasto anual en inversión. Cabe destacar que el 45% de las empresas que utilizan fondos del Next Generation EU no habrían invertido de otro modo, lo que hace que estos flujos sean en gran medida aditivos. Dado que las estimaciones del BCE sugieren que el crecimiento potencial de la zona euro podría aumentar entre 0,10 y 0,15 puntos porcentuales anuales durante el período 2020-2033 gracias a estos fondos, su uso efectivo podría marcar el inicio de una transición hacia un crecimiento impulsado por la calidad para España".
Finalmente, las previsiones sobre la evolución de los precios se dirigen hacia una desaceleración de la tasa general de la inflación. De esta manera, esperan que el Índice de Precios de Consumo (IPC) disminuya del 2,6% en 2025 al 2,2% en 2026.