
Nvidia, en modo 'rally': ¿podría duplicar su cotización en cinco años?
La inteligencia artificial tiene varios reyes… pero uno de ellos ya sueña con un imperio imposible: los 10 billones de dólares de capitalización bursátil.
La inteligencia artificial tiene varios reyes… pero uno de ellos ya sueña con un imperio imposible: los 10 billones de dólares de capitalización bursátil.
A veces, el mercado se olvida de los grandes protagonistas de una revolución industrial silenciosa. La transición al coche eléctrico, la digitalización de los vehículos y los sistemas avanzados de seguridad necesitan una pieza clave: los componentes. Y ahí está Valeo, un gigante francés que ha pasado de la oscuridad absoluta a empezar a ver la luz al final del túnel bursátil.
La revolución de la inteligencia artificial no solo se mide en chips, parámetros y algoritmos. También en megavatios. La nueva fiebre tecnológica necesita una corriente eléctrica constante para seguir creciendo y, mientras los parques solares duermen y los aerogeneradores dependen del viento, la energía nuclear despierta de un largo letargo con un objetivo ambicioso: iluminar el futuro digital sin generar emisiones.
La inteligencia artificial está devorando energía a un ritmo sin precedentes. Detrás del brillo de Nvidia o Microsoft se esconde una amenaza silenciosa: el sistema eléctrico global empieza a quedarse corto.





