Soy minero... de bitcoins: así es la minería de criptodivisas

El proceso computacional por el que se 'descubren' las criptomonedas se ha profesionalizado y se considera una actividad empresarial en España desde 2016

  • Hoy, para minar bitcoin se usan circuitos integrados para aplicaciones específicas, llamados ASICs
  • La inversión mínima inicial ronda los 3.000 euros
  • El minado en España no es rentable: el coste de la energía eléctrica encarece la actividad
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Noemí Jansana
Bolsamania | 07 jul, 2017 05:00 - Actualizado: 13:36
cbcriptodivisas

La inversión en criptodivisas requiere nervios de acero, atención constante y estar muy preparado para entrar en un mercado donde la volatilidad se sirve en porciones XXL. Durante los últimos meses, los operadores han observado con recelo cómo el universo de las divisas digitales se iba haciendo un lugar entre los mercados mundiales, con una capitalización que se ha disparado más de un 95% desde enero, alcanzando su mejor marca histórica en los 117.000 millones de dólares, el pasado 12 de junio. A pesar de este volumen récord, no deja de ser pequeño en tamaño y de estar muy inmaduro, ya que las criptomonedas todavía no tienen usos reales, con lo que su compra-venta es fundamentalmente especulativa. Pero existe una alternativa a la inversión para hacerse con un ‘wallet’ de activos digitales: la minería.

Se llama minado de criptodivisas el proceso mediante el cual un individuo se incorpora a una red basada en la tecnología de cadena de bloques (blockchain) y le aporta un esfuerzo computacional. A través de un proceso de resolución de complejos problemas matemáticos, valida las transacciones que se hacen en esta red p2p (es decir, formada por millones de computadores que se organizan de forma descentralizada) y obtiene, a cambio, una recompensa en forma de criptodivisa. Que sean bitcoins, ethers o litecoin depende de la red en la que se esté minando, pero todas tienen algo en común: cuanta mayor sea la potencia de nuestra máquina para minar, mayores serán las probabilidades de que nos hagamos con una divisa virtual.

Se llama minado de criptodivisas el proceso mediante el cual un individuo se incorpora a una red basada en la tecnología de cadena de bloques (blockchain) y le aporta un esfuerzo computacional

“Se debe contar con un sistema informático con la capacidad suficiente para llevar a cabo un gran número de operaciones por segundo. El primer ordenador que encuentre la solución correcta al problema se llevará el premio”, explica Juan Luis Santos, profesor de la Universidad a Distancia de Madrid (UDIMA). De aquí procede el nombre de minado, aclara, “ya que se parece al proceso en el que los mineros cavan para intentar obtener una pepita de oro. Cuando mejores sean las herramientas más probabilidades de encontrar el mineral, o en este caso la solución al problema matemático planteado”. Una vez que ese problema ha sido resuelto, el proceso sigue hasta el infinito, ya que se libera otro, en el que los mineros se concentran para ser los primeros en resolverlo.

Existe un paso previo fundamental para que las criptodivisas queden almacenadas en nuestro ordenador y es que antes de comenzar a minar se necesita una cartera (wallet) que permita depositar cada moneda virtual que se descubra. “La más común para ordenadores es Electrum, pero la elección del programa dependerá sobre todo del sistema operativo”, señala Santos. En cuanto al minado propiamente dicho, los software más comunes son BitcoinMiner y CGMiner, mientras que los mineros más sofisticados que cuentan con hardware especifico (ASICs) minan utilizando el programa BFGMiner. Una vez que se tienen bitcoins u otras criptodivisas en la cartera virtual, si se quieren intercambiar por bienes y servicios o por dólares o euros es necesario estar dado de alta en una casa de cambio o ‘exchange’. Una de las más populares en Europa es Bitstamp, que recientemente incorporó litecoin, ampliando su oferta de activos virtuales.

MINEROS PROFESIONALES

Pero no todo vale. Desde que el protocolo que alumbró la tecnología blockchain, la espina dorsal del bitcoin, vio la luz en 2009, los mineros han evolucionado hacia una profesionalización de esta práctica, al mismo tiempo que ha mejorado la ingeniería de los equipos informáticos que se unen a la cadena de bloques. “Hace unos años con un ordenador normal te bastaba”, recuerda Alejandro Gómez de la Cruz, abogado especialista en blockchain y 'smart contracts' en Grant Thornton. En aquellos primeros tiempos, se usaban las unidades centrales de los PC (CPU). Poco después, descubrieron que con tarjetas gráficas se minaba más rápido. El salto fue inmediato porque, además, consumen menos recursos y tienen más capacidad de cálculo y ante la demanda de los mineros, las estanterías de los establecimientos tecnológicos de todo el mundo se han vaciado. A este hecho, explica Santos, ha contribuido el auge del precio del ethereum -que se ha incrementado un 4.000% este 2017-, que ha disparado la demanda de estos componentes.

La respuesta no se ha hecho esperar y los gigantes del sector, como ASUS, NVIDIA y AMD, se han lanzado a la fabricación de unidades de procesamiento gráfico (GPU por sus siglas en inglés) exclusivamente destinadas a maximizar las operaciones de minado de criptomonedas. Medios especializados como Criptonoticias explican que no hay fecha oficial de lanzamiento aún de ninguna de estas tarjetas gráficas, pero todas las empresas ya han emitido comunicados oficiales en que apuntan que no van a perder la oportunidad de copar este nicho de mercado.

El minado consiste en competir con otros ordenadores para ver quién resuelve antes el problema y es premiado

De ahí, se ha pasado a la fabricación de máquinas específicamente diseñadas para el minado. “Si se quiere tener alguna oportunidad real de conseguir criptodivisas no basta con cualquier equipo sino que el hardware debe cumplir con unas características determinadas”, aclara el doctor en economía de la UDIMA. Al igual que en una mina es más complicado seguir cavando según la profundidad es mayor, también en el caso de las monedas virtuales se necesitan herramientas más potentes cuando una gran parte de las monedas disponibles ya se han minado”, puntualiza el profesor.

En la actualidad, para minar bitcoins se usan circuitos integrados para aplicaciones específicas, llamados ASICs por sus siglas en inglés, que se adquieren, al igual que las GPU, en tiendas online especializadas, aunque las tarjetas gráficas se pueden comprar también en tiendas físicas de material informático. “A más potencia computacional, más capacidad de minado”, señala De la Cruz, quien también apunta que, en el fondo, de lo que se trata es de “competir con otros ordenadores para ver quién resuelve antes el problema y es premiado”. Por lo tanto, Santos desaconseja optar por lanzarse a minar con nuestros portátiles o equipos de sobremesa tradicionales. “La especialización y la inversión en hardware -unos 3.000 euros iniciales- hace imposible que de este modo se obtenga una cantidad de criptodivisas suficiente como para recuperar el coste de la electricidad y el tiempo que se perderá en comenzar a minar”, asegura el economista de la UDIMA.

Es tanto el nivel de profesionalización que ha adquirido esta actividad que, desde septiembre de 2016, Hacienda los considera a efectos prácticos como empresarios. “Para poder minar bitcoins legalmente tienes que estar dado de alta en Hacienda y en la Seguridad Social en los epígrafes correspondientes y se declaran los beneficios como actividad económica”, explica el operador de criptomonedas Néstor Pavón.

De esta manera, la del minero de criptodivisas está considerada una actividad económica en los términos del Impuesto de Actividades Económicas (IAE). Por lo tanto, deberá realizarse la declaración censal al inicio de la actividad de minado, inscribiéndose en el epígrafe de Otros servicios financieros N.C.O.P. bajo el número 831.9 de la sección primera de las tarifas. A tales efectos, “puede ser una persona física o una persona jurídica y debería tributar como tal dentro del rendimiento de actividades económicas dentro del IRPF. O bien vía sociedad”, indica Alejandro Gómez de la Cruz. En cuanto al alta como autónomos, el jurista avisa que si se se superan las cantidades mínimas de ingresos anuales sí deben darse de alta.

RELACIÓN ESFUERZO - RENTABILIDAD

Ante el incremento exponencial de dificultad en el minado, que se deriva también del creciente interés por esta particular ‘quimera del oro’ virtual, los mineros han pasado a organizarse en pools, o grupos, donde aúnan sus fuerzas. En este caso, los requisitos difieren del minero en solitario. Si se decide iniciarse en esta actividad en un grupo de mineros, ya no se necesita el software que conecte nuestro equipo a la blockchain, sino que el programa informático necesario vinculará al minero al centro conjunto. Por último, según los expertos consultados, hay una tercera forma de minar y es hacerlo en la nube, proceso que, dependiendo de la configuración, puede no requerir la instalación previa de ningún programa en el ordenador.

Una vez llegados a este punto, el proceso por el que se liberan las criptodivisas siempre es el mismo. En la red bitcoin, por ejemplo, sólo se permite descubrir una cantidad fija de monedas virtuales al día: 1.800, repartidas entre todos los bloques que se generan, al ritmo de uno cada 10 minutos. Esto no siempre ha sido así, “en 2009 comenzó siendo 50 bitcoins por bloque, y cuando se llegó al bloque 210.000 se redujo a la mitad. Es decir, desde finales de 2012 cada bloque solo asignaba 25 nuevos bitcoins. A partir del bloque 420.000 de nuevo se dividió la recompensa a la mitad, y así desde julio de 2016 cada bloque solo representa 12,5 nuevos bitcoins”, argumenta Santos. Se espera que, de nuevo en 2021, se reduzca la recompensa del bloque a la mitad y esto sucederá indefinidamente para que el número de bitcoins llegue a estabilizarse en el largo plazo alrededor de 21 millones, que es el máximo de estas unidades digitales que habrá en circulación.

Durante el proceso de cálculo de operaciones, varios mineros están intentando resolver el problema matemático complejo al mismo tiempo. En el momento en el que uno de ellos da con la solución se registra en la blockchain quién es el dueño de esas divisa online, de modo que la cadena de bloques funciona como un gigantesco libro de contabilidad, y se incrementa el saldo de su cartera. “El proceso sería comparable al que sucede cuando ingresamos efectivo en una cuenta bancaria. El saldo de nuestra cuenta aumenta al instante y todas las sucursales de la entidad financiera cuentan con esa nueva información de manera simultánea. La diferencia es que la blockchain es pública y se actualiza sin un supervisor centralizado”, describe el experto en minado de criptodivisas.

El número finito de bitcoins ha convertido al ether en la ‘niña bonita’ de los mineros, ya que es más fácil de minar

El número finito de bitcoins ha convertido al ether -la unidad de la red ethereum- en la ‘niña bonita’ de los mineros, ya que “es más fácil de minar porque el mismo equipo logrará mayor cantidad de ethers que de bitcoins en el mismo tiempo”, indican los expertos preguntados. La diferencia de precio de la recompensa todavía es notable. Después de la aguda corrección que han vivido las criptomonedas a finales de junio, el ether se cotiza alrededor de 300 dólares, frente a los 2.500 a los que se cambia un bitcoin. Los máximos históricos están en más de 3.000 dólares el ‘oro’ de las divisas online, comparados con los poco más de 400 del ether. Pero muchos mineros están centrándose en esta criptodivisa, que además prepara un cambio en su protocolo por el que se pedirá minar en función de la cantidad de ethers que se aporte a la red ethereum, en lugar de por la ‘prueba de trabajo’ -esfuerzo computadcional- que se requiere ahora, por lo que “la ratio coste/beneficio será similar”, indica Santos. “Mientras haya diferencias en los ingresos que se obtienen expresados en dólares o euros minando diferentes criptodivisas habrá mineros que se pasen a las más ventajosas hasta que el beneficio obtenido para el mismo coste sea muy parecido”, añade el profesor de la UDIMA.

En lo que coinciden todos los expertos consultados es que España no es país para mineros. Uno de los mayores gastos al que se debe hacer frente por parte de estos nuevos empresarios es el del consumo eléctrico, que en España es muy caro comparado con otros países, por lo que “el minado no es rentable”, comenta Santos. También hay condiciones climatológicas que favorecen esta actividad, como el frío, ya que las potentes máquinas que escudriñan los bloques tienden a calentarse, por lo que deberá contemplarse un desembolso adicional en refrigeración, si así se requiere.

En cuanto a ingresos, el experto en economía también explica que dependerán del precio de la criptodivisa en moneda local, que puede continuar subiendo o caer en gran medida. Además, también dependerán de cuántos mineros estén llevando a cabo su actividad y qué hardware estén utilizando. “Si el precio del bitcoin se estabiliza o sigue subiendo cada vez habrá un mayor número de mineros y usarán mejor hardware. Por tanto, para mantener nuestras posibilidades de obtener nuevos bitcoins habrá que incurrir en nuevo gasto de hardware”, elabora Santos. “En definitiva, se trata de un negocio con muchas incertidumbres ya que no conocemos cuántos competidores hay en el mercado ni cuánto están dispuesto a gastarse para modernizar sus equipos”, concluye el profesor de la UDIMA.

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