- Los republicanos trabajan con el calendario electoral de febrero o marzo
- CiU, más cómoda con posponerlo a otoño
- Desde ambos bandos se confía en un acuerdo

Tras la euforia vivida por el proceso soberanista impulsado por CiU, ERC, ICV-EUiA y CUP, parece que la política catalana ha entrado en una especie de impasse. Un letargo, tal vez necesario tras la enorme cantidad de energía dedicada a la celebración del proceso participativo del pasado 9 de noviembre. Pero hay un reloj que va marcando el compás y es el del adelanto electoral que se prevé que Artur Mas anuncie en las próximas semanas, incluso días.