• La ‘gran coalición’ tropezaba de entrada con la postración del Partido Popular
  • La única vía abierta en la coyuntura actual de este país es la que conduce a las elecciones generales
politicos

La oportunista ruptura de las negociaciones a tres por parte de Podemos –de hecho, la organización de Iglesias sólo se sentó a la mesa para pedir la exclusión de Ciudadanos- conduce a una conclusión tan obvia como inquietante: Podemos no aspira al poder sino a la hegemonía, es decir, no pretende conseguir el gobierno para “la izquierda”, compartiéndolo en fraternal alianza con el PSOE y/o otras organizaciones, sino que pretende imponer su propia cosmología, su código de valores y principios, para erigirse como partido hegemónico en protagonista de un verdadero cambio de régimen. No es exactamente el chavismo pero se le parece mucho.

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