- Conoció a Salah Abdeslam en un barrio de la capital belga
- Se convirtió en una pieza clave en el entramado de reclutamiento de Estado Islámico

“Siento vergüenza por mi hijo”. Así habla el padre de Abdelhamid Abaaoud de su hijo, considerado el cerebro de la oleada de atentados que sacudió París el pasado viernes y en el que perdieron la vida más de 120 personas. Este joven, de 29 años, se había convertido en una pieza clave en las conexiones entre Europa y el autodenominado Estado Islámico, que tiene su base de operaciones en Siria e Irak.