El exjefe de análisis de Azvalor denuncia a la gestora e inicia una batalla contra sus socios

Víctor Moragas defiende que su despido fue improcedente, pero Azvalor lo califica de disciplinario

  • Un post en Rankia echó más leña al fuego sobre supuestas prácticas irregulares de la firma
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Cuarta conferencia anual de inversores de AzvalorRubén Escudero, Bolsamanía

El exjefe de análisis de Azvalor, Víctor Moragas, ha denunciado a la gestora y ha iniciado una batalla contra sus principales socios, entre ellos Álvaro Guzmán de Lázaro, Fernando Bernad, Beltrán Parages y Sergio Fernández-Pacheco. El analista, que trabajó para la boutique de fondos durante dos años y medio, ha interpuesto una demanda ante el Juzgado de lo Social número 34 de Madrid por despido y violación de derechos fundamentales y libertades públicas, “como reacción a la formulación de ideas sobre métodos de trabajo empleados y la petición de cumplimiento de condiciones laborales publicitadas”.

Moragas argumenta en su demanda que “las circunstancias que se produjeron en torno a mi salida de Azvalor son inadmisibles” y, “por ello, me he visto abocado a denunciar a la firma”. No obstante, el analista indica que “la sensibilidad del proceso” no le permite dar más detalles por ahora.

El que fuera el coordinador de los analistas en Azvalor -trabajó para la gestora entre noviembre de 2016 y mayo de 2019, primero como analista raso y, después, como responsable de ese área- llegó a ser propuesto como el cuarto gestor de la firma, junto a Guzmán de Lázaro, Bernad y Michael Alsalem. Este último, responsable de la oficina de Londres, fue ascendido de analista a gestor en marzo de este año. En la cuarta conferencia anual de inversores de Azvalor, donde se anunció el ascenso de Alsalem, el consejero delegado y codirector de Inversiones, Guzmán de Lázaro, también dejó la puerta abierta a que el cuarto gestor podría ser Moragas, quien en ese momento ya era el responsable de análisis.

“Para tener éxito, hay que tener una jerarquía plana, que no haya jefes y dar argumentos”, señaló Guzmán de Lázaro, la cara más visible de Azvalor. Incluso, Moragas había obtenido la condición de socio en febrero de 2018, apenas un año después de su llegada a la entidad. Sin embargo, menos de medio año después de la cuarta conferencia, en la carta trimestral enviada a los inversores por parte de la gestora en agosto, el otro codirector de Inversiones -Bernad- dio a conocer sin más detalles que Moragas había dejado de formar parte del equipo, a lo que añadía: “Le agradecemos su contribución durante su etapa con nosotros, y le deseamos suerte y éxito en el futuro”. Su marcha tuvo forma de despido.

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Víctor Moragas, ex jefe de Análisis de AzvalorAzvalor

Moragas defiende que su despido es improcedente y por eso ha comenzado una batalla contra su antigua casa. Por el contrario, fuentes internas de Azvalor aseguran que el despido fue disciplinario y motivado por tres causas: una exigencia de una retribución inasumible e injustificada, no compartir las tesis de inversión de la gestora -Moragas pretendía seguir un método propio "que no podía explicar a los clientes" para construir las carteras- y la ubicación física de su puesto de trabajo. Primero exigió domiciliarse en Barcelona y, posteriormente, mudarse a Moscú para trabajar desde la capital rusa.

A lo largo de 2019, la relación entre Moragas y el resto de socios y directivos se deterioró, y el jefe de los analistas llegó a dar un ultimátum a la entidad para que esta revisara su situación profesional. Azvalor atendió parte de sus demandas, pero desestimó la mayoría al no considerarlas viables ni alineadas con la política de la compañía.

Con su salida, el analista cobró un finiquito y ahora está dentro de su período de no competencia, que es de un año, una cláusula que aceptó al obtener la condición de socio de la firma. Pero Moragas también reclama a Azvalor una compensación económica por el despido que considera improcedente. Según fuentes cercanas al proceso, esta cantidad ha variado con el paso de los meses, pero siempre se ha mantenido “en varios millones de euros”, una cifra que las fuentes internas de Azvalor consultadas consideran “desmesurada”.

UN POST EN RANKIA ECHA MÁS LEÑA AL FUEGO

El caso ha saltado a la palestra días después de que en el foro de ‘Rankia’ se publicara el post ‘Soy un trabajador de Azvalor y os explico los motivos de la salida reciente de socios’. En este artículo, escrito bajo el seudónimo de ‘Relasion Imbersores’, el autor llega a asegurar que los analistas actuales, que sustituyeron a los anteriores cuando éstos ficharon en bloque por Cobas (la gestora de Paramés), “descubrieron que se engañaba [por parte de Azvalor] a los inversores de forma escandalosa”.

El autor describe hasta tres supuestas prácticas irregulares de Azvalor en la gestión de los fondos: “Se inventa la cifra del potencial de los fondos, cambia según le interesa los índices de referencia y afirma que ha obtenido un 17% de rentabilidad histórica”, cuando, siempre según este autor bajo seudónimo, “es difícil de comprobar, ya que se tendría que seguir criterios regulados”. Añade que “se comenta internamente que la rentabilidad real obtenida según criterios regulados es del 8%, más o menos”.

En el post se asegura que “los fundadores de Azvalor temen las denuncias ante los reguladores de varios países, que podrían llevar a multas o el cierre de la gestora”, así como que “la gestora ya ha destruido bastantes pruebas o se ha protegido legalmente por varias vías”.

El comentario fue publicado la noche del domingo 22 de septiembre, si bien en la mañana del lunes 23 había sido retirado por un moderador de Rankia. En las horas en que estuvo visible, corrió como la pólvora por las redes sociales y los chats privados que comparten los inversores. Moragas asegura a Bolsamanía que “yo no soy el autor del post, pero sí comparto una buena parte de sus críticas”.

Pese a la denuncia de Moragas y el post de Rankia, en ninguno de los dos casos se han aportado pruebas sobre las supuestas prácticas irregulares de Azvalor. Incluso, en la última inspección rutinaria realizada por la CNMV a la gestora, se saldó "con todo a favor", según sus fuentes internas.